Antes que nada, agradecemos a cada uno/a de nuestro/as compañero/as preso/as, a lo largo de esta tierra, que están en la misma situación que nosotros. También a los/as jóvenes manifestantes por estar siempre claros de las injusticias y por ser los primeros en decir ¡ya basta!

Agradecemos, por último, a nuestras familias, amigos y a toda la gente que sigue manifestándose, para que las cosas cambien. Todos merecemos poder manifestarnos libremente, sin que nos repriman brutalmente, nos encarcelen o nos maten. Todos merecemos tomar las decisiones, para hacer de este país, uno más justo.

Generalmente, el no tener acceso a información, perjudica mucho a la hora de obtener un desarrollo cognitivo, además no tener acceso al conocimiento nos deja por fuera de los que sí lo tienen. Los cambios que se hacen en el país son tomados por unos pocos, mientras esas decisiones nos afectan a todos.

La mayoría sufre de trastornos por las diversas desigualdades sociales.

El total colapso toma las riendas de nuestros pensamientos, invadidos por el malestar. No hay que olvidar que el humano también es parte de la naturaleza, los animales y el planeta mismo.

Por instinto nos manifestamos para sobrevivir, sabiendo lo que nos afecta como sociedad.

La inmensa mayoría viene teniendo como telón de fondo la revuelta social, que, desde el 18 de octubre, asaltó en masa, el oasis de unos pocos.

Nos reconocemos como presos políticos; ante este escenario, fuimos cientos y cientos de miles los que, a lo largo del país, salimos a las calles a enfrentar las injusticias del Gobierno de Piñera y las brutales represiones.

Pese a estar entre rejas no nos vemos como víctimas, sino como parte de la lucha colectiva que están dando los pueblos de esta región y del mundo contra el capitalismo.

Acá estamos con la frente en alto y unidos. Apelamos a que continúen los actos de solidaridad para los presos políticos y que continúen nuestra lucha, que es la lucha de todos y todas. Nos duele en el alma cada herido, detenido, desaparecido y muerto. Además de la angustia de familiares y amigos.

Una de las cosas que me llama bastante la atención es que el Gobierno y los parlamentarios pongan por delante una propiedad y no las vidas humanas. Es muy frustrante que se preocupen de las cosas materiales y no de los problemas sociales que arrastramos durante décadas.

Han caído muchas propiedades, pero nosotros no somos agresores ni asesinos de gente inocente. Estamos aquí por defendernos de la represión, mientras los pacos siguen matando y mutilando.

En la sociedad actual, abundan fármacos para el estrés, la ansiedad, la depresión, que solo nos hacen consumidores más dependientes. Sin embargo, ni este ni ningún Gobierno, se ha hecho cargo de la salud mental de la población.

¿Por qué la sociedad en la que estamos depende tanto de pastillas y tratamientos?

¿Por qué la psiquiatría se limita solo a expender recetas y no nos enseña qué nos produce estas enfermedades?

Estamos a la deriva de cualquier enfermedad mental, nunca se impulsó el pensar como una actividad estimulante para el ser humano. La educación nos automatiza, este sistema se basa en la competencia del mercado y en el individualismo.

¡Mientras exista miseria habrá rebelión!
¡Arriba los que luchan!
¡Fuera Piñera!
¡Juicio y castigo a todos los pacos y milicos y a los responsables políticos de la represión!
¡Abajo los muros de la sociedad carcelaria!
¡Libertad a los presos y presas manifestantes!