Últimas noticias: Cesare Battisti trasladado de la prisión de Rossano Calabro a la de Ferrara

En las últimas horas, el empeoramiento de las condiciones de salud de Cesare Battisti, en huelga de hambre desde el 2 de junio, ha provocado temor a lo peor y, muy probablemente, esto ha favorecido la decisión de cumplir con sus pedidos y trasladarlo de la cárcel de Rossano Calabro (destinada a terroristas islámicos) a la de seguridad media en Ferrara.

Por: Giacomo Biancofiore

La presión internacional también fue importante, en particular la campaña de solidaridad lanzada en el Brasil por la CSP Conlutas y los compañeros del PSTU (sección brasileña de la Liga Internacional de Trabajadores – Cuarta Internacional).

Estamos, en cambio, desconcertados por el silencio de las organizaciones de la izquierda italiana que parece adormecida e indiferente ante la furia de la burguesía hacia Battisti y las luchas de los años setenta.

Alternativa Comunista está con Cesare Battisti y apoya las movilizaciones internacionales que piden su liberación inmediata.

#iostoconCesareBattisti

Desde el 2 de junio, Cesare Battisti está en huelga de hambre. El exmilitante de los PAC (Proletarios Armados por el Comunismo), de 67 años, tomó esta decisión, a pesar de las precarias condiciones de salud, para protestar contra las condiciones de detención y aislamiento a las que ha sido sometido en las cárceles italianas desde enero de 2019, cuando fue deportado a Italia tras la detención en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y la consiguiente orden de extradición del entonces presidente de Brasil, Michel Temer.

Dos años y medio de odisea

En estos dos años y medio, la detención de Battisti se ha transformado en una auténtica odisea: el aislamiento, que debería haber durado seis meses, a fin de cuentas, con la aplicación del régimen de alta vigilancia, se ha extendido a todo el período, tanto que el paso de la prisión de Oristano (donde, siendo el único sometido al régimen de alta vigilancia, permaneció aislado hasta septiembre de 2020) a la de Rossano Calabro (prisión de máxima seguridad reservada para presos vinculados al terrorismo) no produjo ninguna mejora en el condición de aislamiento.

De ahí la petición de Battisti de salir del aislamiento de hecho en el que se encuentra recluido, en total contraste con las propias reglas hipócritas de la ley italiana que prevé, de hecho, un máximo de seis meses de aislamiento.

«Cualquier castigo que no se derive de la absoluta necesidad es tiránico», escribía en el siglo XVIII el jurista y filósofo Beccaria, refiriéndose a Montesquieu: también desde el punto de vista de la propia justicia burguesa, la conducta del Dap (Departamento de Administración Penitenciaria ) hacia Cesare Battisti ha asumido una actitud tiránica, considerando que los delitos por los que fue condenado a cadena perpetua datan de hace más de cincuenta años y un contexto histórico, político y social diferente del actual, y no existen condiciones de riesgo que justifiquen tal tratamiento.

Y es por esto que Cesare Battisti ha iniciado la huelga de hambre con la que pide respeto a la dignidad de los detenidos y el respeto a sus derechos inviolables e inalienables.

El odio de clase

Para quienes nunca se han apoyado en el poder judicial burgués, ya sea italiano, brasileño o francés, está claro como la luz del sol negada desde 2019 a Cesare Battisti, que, durante décadas, nos enfrentamos a una manifestación irrefutable de odio de clase, no solo y no tanto por Battisti sino sobre todo por lo que las luchas obreras y estudiantiles de los años setenta representaron en la historia de Italia.

La burguesía italiana (¡y no solo!) no se contenta con haber logrado, con la complicidad del PCI [el partido comunista italiano, estalinista] burocracias sindicales, encerrar las protestas de aquellos años dentro del perímetro del sistema capitalista, no ha dejado nunca de buscar obstinadamente venganza contra un período de luchas que estremecieron el pulso de toda la clase dirigente en el país.

Una página importante de la historia que con sutil engaño siempre han intentado reducir al fetichismo de la violencia y la lucha armada de algunos grupos (incluido aquel al que pertenecía el propio Battisti).

Con motivo de la llegada de Battisti a Italia, en enero de 2019, denunciamos la cobarde «acogida» de los entonces ministros Salvini (Interior) y Bonafede (Justicia) que, con baba en la boca, exhibieron todo su mezquino orgullo al mostrar su «preso comunista «, demostrando plásticamente su odio, no hacia un hombre solo sino hacia todos los comunistas y, en consecuencia, hacia toda la clase que estos representan.

El contexto histórico del «caso Battisti»

Por lo tanto, como hemos dicho, descontextualizar la historia de Cesare Battisti de aquellos años que comenzaron en 1968 representa el juego sucio de esa clase dirigente italiana que construyó su propia carrera política gracias a ese período.

Fabiana Stefanoni, en un artículo titulado L’affaire Battisti: giustizia borghese è fatta. I veri motivi dell’accanimento mediatico e poliziesco [El caso Battisti: la justicia burguesa está hecha. Los verdaderos motivos de la persecución mediática y policial](1) explica a la perfección el contexto en el que Cesare Battisti y otros jóvenes activistas políticos, en un momento determinado, se embarcaron en el camino del terrorismo, un camino ajeno a la tradición del marxismo: «entre 1968 y en 1969 las fábricas más grandes del país, con la Fiat a la cabeza, fueron literalmente bloqueadas por prolongadas huelgas, repetidos paros en la producción, asambleas y comités permanentes: de hecho, fueron rehenes de las luchas obreras. Al mismo tiempo, las plazas fueron invadidas por oleadas de protesta que reunieron a estudiantes, trabajadores y desocupados. En Italia, las movilizaciones de masas y, sobre todo, las luchas obreras continuaron incluso en los años de 1970: en la primavera de 1973, una de las plantas más grandes, símbolo del país, que se jactaba de ganancias multimillonarias, el Fiat de Mirafiori, fue ocupada por los obreros bajo la dirección de activistas de extrema izquierda (Lucha Continua in primis). Durante años, el contagio se extendió a todas las principales fábricas del país, poniendo en seria dificultad las ganancias de nuestros propios capitalistas. Es en este marco que se difundieron y arraigaron organizaciones de «extrema izquierda» que a menudo se referían de manera confusa e inapropiada a la tradición marxista, en oposición al Partido Comunista Italiano (completamente aplastado por una línea de colaboración de clase, en cumplimiento de los dictados del estalinismo): desde la ya mencionada Lucha continua al Poder Obrero, de] la Vanguardia Obrera a la Autonomía Obrera hasta la Primera Línea [Línea de Frente], los PAC, etc. Una vez que cesaron las luchas de masas, llegó el momento de máxima expansión de las organizaciones que utilizaron métodos terroristas. Al pretender sustituir la conspiración de pequeños grupos clandestinos por la acción de las masas, indirectamente hicieron el juego de la burguesía y del Estado, que aprovecharon para acentuar el uso de métodos represivos, desde siempre instrumento de la policía en todo el mundo. Se tejió una densa trama compuesta por infiltrados, agentes provocadores, tribunales y leyes especiales, acuerdos con la mafia, asesinatos (y falsos suicidios) de activistas políticos, colaboración con grupos fascistas … hasta las conocidas masacres no por casualidad definidas (en los tiempos en que todavía existía un periodismo de investigación digno de ese nombre en Italia) «masacres de Estado»».

La solidaridad internacional

Estos son los años que la burguesía italiana no puede olvidar, años con los que continuamente intenta cerrar cuentas: el «trato» que las cárceles italianas le están reservando a Cesare Battisti encaja justo con una venganza mal aplacada. Pero no solo eso. Sería simplista pensar que la venganza de una clase contra otra se limita a algún trofeo de exhibición: hay más, y hay que buscarlo en el miedo, que además nunca acabó, de que ese período extraordinario de movilizaciones obreras y de masas pueda volver. El eco de las revueltas provenientes de otros continentes alimenta simultáneamente las esperanzas proletarias y el terror de los capitalistas europeos. Y en estos casos la represión siempre viene bien, ya sea hacia los obreros y los desocupados o incluso hacia un símbolo de casi setenta años que está enfermo, poco importa.

En 2004, cuando Francia concedió la extradición y en 2007 tras la detención en Brasil, hubo grandes movilizaciones, petitorios firmados por miles de personas y muchos actos de solidaridad. Una vez más, la huelga de hambre de Cesare Battisti atrae una gran atención en el exterior, mientras que en Italia, con excepción de algunas protestas moderadas, la llamada «izquierda radical» aún no ha comparecido.

En el Brasil, la CSP-Conlutas y el PSTU (sección brasileña de la LIT – Cuarta Internacional) han impulsado una moción de solidaridad como parte de una campaña titulada «Toda la solidaridad con la huelga de hambre de Cesare Battisti», que también se materializó en una manifestación frente al Consulado italiano en San Pablo, el 14 de junio.

Un gesto de gran importancia que, entre otras cosas, resalta las diferencias con la izquierda reformista cuyo carismático líder, así como expresidente del Brasil, Lula, en agosto de 2020 se disculpó con los familiares de las víctimas, alegando que se habían equivocado al dar asilo político a Battisti, una disculpa extendida a todos los italianos en una entrevista televisiva, en abril de 2021.

Por nuestra parte, devolvemos esas patéticas excusas al remitente: seguiremos defendiendo el derecho a la libertad de Cesare Battisti así como la memoria de ese extraordinario período de luchas que esperamos vuelva, y que esperamos que esta vez culmine con el triunfo de la movilización de masas y de las huelgas obreras.

[1] Original en italiano, en: https://www.alternativacomunista.it/politica/nazionale/-sp-1695805514. Disponible en español, en:
https://litci.org/es/caso-battisti-la-justicia-burguesa-esta-hecha-los-verdaderos-motivos-la-persecucion-mediatica-policial/
Traducción: Natalia Estrada.