Este texto es escrito en respeto y homenaje a todas las personas queridas, familiares, amigos y compañeros de lucha que en los últimos años batallaron y batallan contra el cáncer, pero también contra este sistema enfermo llamado capitalismo.

Por: João C., militante de Rebeldía – Universidad de San Pablo (USP)

Para quien no lo conoce, el cáncer es una enfermedad degenerativa, causada por mutaciones, por el crecimiento y multiplicación anormal y descontrolado de las células. Está íntimamente ligado a los días de hoy: en el pasado, las personas muchas veces no vivían lo suficiente para llegar a la edad de tener cáncer, pues la probabilidad aumenta conforme la edad del individuo y se torna más frecuente en la misma proporción que el envejecimiento de la población.

Un estudio publicado en 2017 sobre 282 causas de muertes en 195 países, demostró que las muertes por cáncer contribuían con 23,3% (un cuarto) del total de muertes[1]. Globalmente, cuando comparadas con las otras causas, las muertes por cáncer aumentaron 25,4% (también un cuarto) entre 2007 y 2017. Una situación que debería ser considerada escandalosa, aún más ahora que las personas con cáncer forman parte del grupo de riesgo y casi la mitad de ellas tuvo afectado su tratamiento debido al Covid-19[2], lo que indica la triste realidad de que las muertes por cáncer subirán en el mundo por causa del coronavirus[3].

Esta realidad certifica desde el inicio la falta de verdad de una de las mayores mentiras del capitalismo: este sistema no solo no consigue garantizar nuestras vidas frente a las guerras, el hambre y la subnutrición, la violencia cotidiana, y la miseria generalizada que destruye empleos y condiciones básicas de vida, sino que el tan propagandeado aumento de la expectativa de vida global en las últimas décadas (de 66,5 a 72 años, de 2000 a 2016 conforme la Organización Mundial de la Salud (OMS)) viene con un alto precio a pagar.

En 2018, según datos de la OMS fueron registrados 18,1 millones de nuevos casos y 9,6 millones de muertes en el mundo; ese número podría pasar en 2049 para 29,4 millones de nuevos casos y 16,3 millones de muertes por año. Eso significa que uno de cada cinco hombres y una de cada seis mujeres sufrirán con la enfermedad, que ya es la primera causa de muerte entre las mujeres en 28 países[4].

Esta alarmante situación, y por qué no desesperante, muestra cómo la mayoría de los trabajadores y del pueblo pobre, que es la inmensa mayoría de la población mundial, se encuentra en una encrucijada cruel, que ni siquiera es una elección. Los que viven en países más ricos tal vez consigan vivir más, pero sufrirán dos o tres veces más con la enfermedad; mientras los pueblos de países más pobres no tendrán acceso siquiera al diagnóstico, que puede ser tardío, como mínimo en los tratamientos.

Y diferente de lo que el sentido común cree, las causas del cáncer no están solamente ligadas a los malos hábitos como fumar o la exposición prolongada al sol. Se estima que 80%-90% de los casos son causados también por los drásticos cambios en el medio ambiente, por las contaminaciones en el ambiente de trabajo, además del consumo de alimentos[5]. Es inevitable la asociación de esas causas a la producción capitalista: la contaminación y destrucción de los recursos naturales por la explotación predatoria, la exposición de los trabajadores a riesgos químicos y a la insalubridad, la alteración de alimentos modificados y medicamentos con graves efectos colaterales, etc.

Otros apuntes son los hechos por el médico y sociólogo Gilson Dantas, en uno de los artículos publicados por él: los gastos con tratamientos nunca fueron tan colosales y el cáncer está matando (proporcionalmente) más que nunca, a despecho de los avances tecnológicos y pesquisas masivas del último medio siglo[6]. O sea, hay indicios de que no existen perspectivas, en los marcos de la sociedad capitalista y de la estrategia convencionalmente conducida por la oncología, de llegar a la cura del cáncer.

Por eso, esta enfermedad también muestra la desigualdad de clase y los privilegios de que la elite y los más ricos disponen. Comparado con los tratamientos de altísimo nivel y la chance de diagnóstico precoz de un cáncer para los ricachos, se puede afirmar sin miedo [a equivocarse] que hoy los trabajadores son abandonados a su propia suerte, enviados al matadero por gobiernos y patrones, esos mismos que defienden el fin de la salud pública, gratuita y universal en pro de las ganancias exorbitantes de los dueños de grandes laboratorios, clínicas y conglomerados de la salud que, además, han aumentado sus fortunas innumerables veces, por encima de la dolencia y la muerte de las poblaciones del mundo, todo por cuenta del Covid-19.

El capitalismo y el cáncer de la sociedad

El capitalismo es el cáncer de la sociedad. Pero diferente de la enfermedad, no tiene ninguna perspectiva de cura. La batalla de la medicina contra el cáncer, en la sociedad capitalista, es un callejón sin salida.

Vivimos hoy, probablemente, la mayor pandemia y crisis sanitaria de la historia de la humanidad, y frente a todo el mundo los megaempresarios, inversores y banqueros están disputando sin ningún escrúpulo para ver quien se queda con la mayor parte de la torta de las riquezas que serán producidas a costa de las muertes y contaminaciones por el coronavirus.

Gran parte de los trabajadores y del pueblo pobre, de las mujeres, de los negros y negras, y de todos los grupos oprimidos de la clase trabajadora, principalmente los jóvenes, no ven más futuro; porque de hecho, en esta sociedad de explotación y opresión que camina hacia la barbarie, este no existe más. Luchar por un nuevo mundo es urgente para todos nosotros, los de abajo.

Para garantizar más inversiones públicas en salud, campañas ostensivas y permanentes de concientización de la enfermedad, exámenes y diagnósticos precoces, y tratamientos de calidad para todos, los trabajadores precisamos luchar por un servicio de salud 100% público, gratuito y universal. Por la estatización de los hospitales, clínicas y laboratorios privados, que se alimentan de la precarización de los servicios públicos. Eso es lo básico, ya que salud es una condición esencial para la sobrevivencia, para la vida humana, desde el nacimiento hasta la muerte, y por eso esa debe ser una obligación de todos los gobiernos. Para acabar con una crueldad muy común, que es también que una persona muera de cáncer con altas deudas por cuenta de los tratamientos, y quitar a sus parientes la obligación de pagar por eso.

Pero solo vamos a conseguir cambiar la situación de verdad al destruir este mundo enfermo, cuando no existan más que un puñado de ricos que lucran con nuestra enfermedad. Solo luchando (con la misma fuerza, coraje y abnegación que un portador de cáncer tiene) para derribar a los de arriba y crear un gobierno hecho para y por los trabajadores y por el pueblo pobre es que nuestras necesidades e intereses vendrán en primer lugar, incluso nuestra salud y nuestro bienestar. Ese es un gobierno socialista, donde los de abajo mandan y deciden sus propios destinos y el rumbo de la sociedad. Más que necesaria, es posible una sociedad en la que todos tengan el mismo derecho a la vida y la salud, del cuerpo y de la mente. Solo así viviremos plenamente y garantizaremos un futuro digno para los enfermos y para toda la humanidad.

Para todos los trabajadores portadores de cáncer, que pasan por esa batalla diaria: manténgase firmes y fuertes. Nuestra lucha es una sola, y solo está comenzando.

Referencias

[1] Collaborators GCoD. Global, regional, and national age-sex-specific mortality for 282 causes of death in 195 countries and territories, 1980-2017: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2017. Lancet. 2018;392: 1736-88.

[2] Globocan 2018, un estudio de la Agencia Internacional para la Pesquisa del Câncer (IARC – OMS).

[6] https://saude.abril.com.br/medicina/quase-metade-das-pessoas-com-cancer-teve-tratamento-afetado-pela-covid-19/amp/

[4] https://saude.abril.com.br/medicina/mortes-por-cancer-devem-subir-no-mundo-por-causa-do-coronavirus/amp/.

[5] El resto de los casos son debidos a hormonas, condiciones inmunológicas y mutaciones genéticas. Datos del sitio del INCA.

[6] http://www.ihu.unisinos.br/78-noticias/570868-a-medicina-capitalista-perdendo-a-batalha-contra-o-cancer

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.