La más profunda catástrofe social de la historia del país está a camino. Ella no es el resultado directo de la pandemia. Esta catástrofe es impulsada directamente por el gobierno genocida de Bolsonaro, por los grandes empresarios y banqueros, y por el Congreso Nacional. Ellos dicen que “todos estamos en el mismo barco”, pero eso es una gran mentira.

Por: João Ricardo Soares*

Ellos aparecen en la Globo haciendo donaciones y diciendo que son solidarios. Lo que ocurre, la verdad, es la utilización de la desesperación frente a las más de 100.000 víctimas fatales para imponer medidas que garanticen el aumento de la fortuna de un puñado de multimillonarios. El país quedará más pobre, pero algunos multimillonarios quedarán más ricos a costa de la desesperación, de la miseria y de la degradación del país.

Bolsonaro es la expresión de un capitalismo decadente y subordinado a los intereses de las multinacionales, que ya no consigue garantizar las condiciones mínimas de existencia de la mayoría de la población. Eso no impidió que, en estos meses de pandemia, mientras millares de familias intentaban un lugar en un hospital, ellos quedasen más ricos (vea abajo).

Son varias las razones por las cuales esas personas quedaron más ricas durante la pandemia pero todas ellas explotan el trabajo ajeno y roban los cofres públicos. Por ejemplo, la persona más rica del Brasil es el banquero Joseph Safra (U$S 19.900 millones). Su fortuna aumenta porque él toma dinero con el gobierno y paga 2% de interés al año. Pero cuando alguien hace un préstamo en su banco, la tasa de interés cobrada es cercana a 100% anual. Los intereses de las tarjetas de crédito llegan a 255,18%.

De la misma forma, los grandes empresarios que Paulo Guedes dice que salvaría, pero dejaría quebrar a los pequeños y medianos, despiden durante la pandemia y contratan nuevos trabajadores por la mitad del salario. La quiebra de las pequeñas y medianas empresas, que son responsables por cerca de 80% de los empleados registrados, demuestra el tamaño de la catástrofe social.

Ranking: los mayores multimillonarios del Brasil

1 – Joseph Safra; fortuna: U$S 20.000 millones; banquero más rico del mundo, dueño del Banco Safra.

2° – Jorge Paulo Lemann; fortuna: U$S 10.400 millones; socio de la 3G Capital que controla varias empresas, como AB InBev y Lojas Americanas.

3° – Eduardo Saverin; fortuna: U$S 8.400 millones; uno de los fundadores de Facebook.

4° – Marcel Herrman Telles; fortuna: U$S 6.500 millones; socio de la 3G Capital y uno de los dueños de la AB InBev.

5° – Carlos Alberto Sicupira; fortuna: U$S 4.800 millones; socio de la 3G Capital y uno de los dueños de la AB InBev.

Fuente: Revista Forbes

Los ricos más ricos

R$ 176.000 millones: fue lo que 42 multimillonarios brasileños se enriquecieron entre los meses de marzo y julio.

R$ 812.000 millones: es el total de la fortuna acumulada por esas 42 personas en plena pandemia.

R$ 39.000 millones: es el gasto con el auxilio de emergencia para 65 millones de personas.

Fondo del pozo. La catástrofe del desempleo

Desde el inicio de la pandemia, Bolsonaro insistía en decir que la economía no podía parar, pues si eso ocurriese millares de personas quedarían sin empleo. Hoy, tenemos las dos cosas: las muertes causadas por el Covid-19, porque no se garantizaron las condiciones sociales para un aislamiento de verdad por los gobernadores, y un desempleo brutal.

Bolsonaro, gobernadores y alcaldes atendieron las órdenes de los grandes empresarios y mandan a la muerte a millones de personas. Pero ni así consiguen detener la crisis, porque esta sociedad está organizada para garantizar la ganancia de algunos y no la vida de los trabajadores.

Ellos despiden no porque necesitan disminuir la producción por el exceso de mercaderías fabricadas y no vendidas. Despiden porque sus ganancias disminuyen, ya que las personas dejaron de consumir algunas mercaderías.

Mientras las grandes empresas despiden, el Gobierno Federal libera miles de millones en créditos para garantizar las ganancias de empresarios y banqueros. Mientras tanto, la quiebra de las pequeñas y medianas empresas también desempleó a millones de personas.

La tasa de desempleo nunca reflejó la realidad, porque las encuestas miden solamente los trabajadores que están buscando empleo. El propio IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística] afirma que el índice de 13% de desempleo no refleja la realidad, porque las personas dejaron de buscar empleo durante la pandemia. Con el fin del aislamiento social, el índice de desempleo oficial llegará a 25%. Eso significa uno de los mayores índices de desempleo en la historia del país.

El desempleo no es por contagio como el virus, no es una catástrofe natural. Es el resultado de las decisiones políticas de un gobierno genocida que tiene como única función garantizar ganancias para los grandes empresarios.

Entregar dinero para los grandes empresarios mientras ellos despiden muestra al servicio de quién está este gobierno. Al mismo tiempo, el auxilio de emergencia no atiende a la mayoría de las personas que lo necesitan, además de que hay denuncias de corrupción. Basta comparar esa situación con el crecimiento de la fortuna de los 42 multimillonarios para ver la profundidad del pozo alentado por el gobierno.

Desempleo

87,7 millones de personas (la mitad de la población en edad de trabajar) está fuera del mercado de trabajo.

2,5 millones de vacantes con registro de trabajo fueron extintas y 5,8 millones de informales perdieron el empleo.

Reforma tributaria: Manos arriba, esto es un asalto

Los impuestos vienen de la riqueza generada por los trabajadores. El fruto del trabajo de millones se transforma en ganancia para los patrones y en intereses para los banqueros. Es de esa riqueza generada por los trabajadores que el gobierno recauda los impuestos.

El gobierno tiene dos formas de recaudar impuestos. Una es con el llamado impuesto directo, cobrado sobre la renta y el patrimonio de las personas. La otra, el impuesto indirecto, incide sobre el consumo. En este caso, todo el mundo paga igual, pues a la hora de comprar un cerveza, no se pide el recibo de sueldo de las personas.

¿Quién paga más impuesto en el Brasil?

El impuesto es la principal recaudación del gobierno, la ganancia de los capitalistas depende de la inversión del Estado en energía para las fábricas, rutas para transportar sus mercaderías, etc. Con todo, los capitalistas no pagan por eso, porque 51,28% de los impuestos recaudados en el Brasil vienen del consumo, o sea, somos los trabajadores los que financiamos la infraestructura del país mientras la mayoría no tiene cloacas ni agua en sus casas.

El impuesto sobre la propiedad representa solamente 3,93% de la recaudación. Eso significa que los grandes empresarios y hacendados que utilizan las rutas, puertos y energía construidos por los impuestos, pagan casi nada al fisco.

De dónde vienen los impuestos

(Niveles federal, estadual y municipal)

Consumos de bienes y servicios: 51,28%

Pago de salarios: 24,98%

Renta: 18,10%

Propiedad: 3,93%

Fuente: Unafisco.

Una reforma para destruir la Seguridad Social

La reforma tributaria de Paulo Guedes aumenta aún más una cobranza desigual. Prevé la unificación de dos impuestos, el PIS [Programa de Integración Social] y la Cofins [Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social], que financian el Sistema Único de Salud (SUS) y la Previsión, creando la Contribución Social sobre Operaciones con Bienes y Servicios (CBS). Además, quiere acabar con la contribución patronal a la Previsión y aumenta el impuesto sobre el consumo con una alícuota de 12%. Un cálculo del Sindifisco Nacional muestra que, contando con los impuestos estaduales y municipales, el consumidor final pagaría 35%.

Para compensar el perdón de los impuestos a los grandes empresarios, el gobierno propone una nueva CPMF [Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros]. Guedes decía que la reforma de la previsión generaría empleos, pero el desempleo aumentó. Ahora, quiere hacer pagar más impuestos a los trabajadores y a la clase media. Además, sigue con su política de destruir la Previsión pública para entregarla a los fondos de pensión privados y acabar con el SUS, que demostró su importancia durante la pandemia.

Robaron al Estado con las privatizaciones

Las privatizaciones de empresas estatales rentables revelan no solamente la completa bancarrota del capitalismo brasileño, que no abre nuevas ramas industriales y tampoco fortalece las antiguas, especializándose en robar al Estado. Se trata de un sistema que garantiza la desinversión y la destrucción de la Petrobras en un país que podría ser autosuficiente en la producción de combustibles; la entrega de los Correos para fondos de inversiones y multinacionales del transporte; la privatización del saneamiento. Mientras tanto, aumenta los impuestos de los trabajadores. Como si no bastase, va a entregar esas empresas para sus “amiguitos” que financiarán las campañas electorales.

Bancos ganan dinero quebrando las pequeñas empresas

Mientras el Ministerio de Salud no gasta siquiera el dinero disponible, los diarios burgueses afirman que el crecimiento de la deuda pública se debe al hecho de que los grandes bancos e inversores están financiando el combate a la pandemia y, por eso, el gobierno se endeuda. El pago de intereses del gobierno federal, sin embargo, se debe al hecho de que los bancos aumentan sus ganancias simplemente dejando el dinero parado en el Banco Central, la llamada “operación sin compromiso” [sin riesgo].

El gobierno pagó de intereses sobre la deuda R$ 112.000 millones y paga intereses sobre R$ 434.000 millones de la llamada “sobra de caja” de los bancos. Ocurre que los bancos recibieron del propio gobierno R$ 1,2 billones para ofrecer crédito a las pequeñas y medianas empresas, pero prefieren no prestarlo, y, aún así, recibir intereses por el dinero que no prestan, pero depositan en el Banco Central.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

João Ricardo Soares es miembro de la Dirección Nacional del PSTU Brasil.

Traducción: Natalia Estrada.