La crisis económica capitalista y la pandemia y la resistencia de los trabajadores en el mundo.

Por: CSP-Conlutas

La pandemia es un síntoma más de la decadencia del capitalismo.

Ya son más de quince millones de casos de la enfermedad en el mundo, con el triste número de más de 625.000 muertos. Mitad de los casos de la enfermedad registrados en el mundo están concentrados en los Estados Unidos, Brasil y la India.

Al contrario de lo que los gobiernos divulgan, la pandemia no está bajo control. Está empeorando a nivel mundial. Existen muchos más infectados y muertos por el Covid que los que admiten los números oficiales.

Los gobiernos no tuvieron vergüenza ninguna en escoger la recuperación de la economía en detrimento de la vida de millares de personas. Así, en varios países, con destaque para los continentes asiático, africano y americano, los gobiernos flexibilizaron la política de asilamiento social permitiendo que fábricas y comercios funcionasen, haciendo así que los trabajadores fuesen obligados a ir a trabajar bajo la amenaza del desempleo.

El resultado de la política de aflojamiento en las políticas de aislamiento social son más personas circulando y el aumento exponencial del brote. Eso ha sido demostrado no solo en países gobernados por la ultraderecha, como EEUU y el Brasil, sino también por el presidente identificado de izquierda en México, López Obrador. Los gobiernos considerados supuestamente progresivos aplican medidas contra los trabajadores, como el gobierno PSOE-UP en España, que obligó y obliga a tres millones y medio de trabajadoras y trabajadores de servicios no esenciales a volver al trabajo, siguiendo la lógica de relativizar la gravedad de la pandemia y beneficiar a los patrones.

En los medios, muchos son los que dicen que la pandemia construirá un nuevo mundo de cooperación y solidaridad. Pero eso es imposible en el capitalismo. La epidemia de la gripe española, que tuvo su brote en los años 1918-1919 no acabó con la disputas entre grandes potencias ni abrió un nueva era de cooperación global. Por el contrario, fueron justamente los años de conflictos de la Primera Guerra Mundial y de la ofensiva del Ejército Blanco (imperialista) contra el Ejército Rojo para derrotar la revolución rusa.

En lugar de la solidaridad internacional entre las naciones, asistimos a gobiernos monopolizando y pirateando lotes de insumos hospitalarios y respiradores. Ahora comenzamos a ver la misma situación a partir de la disputa por la producción de vacunas y las ganancias con patentes y comercialización.

Los laboratorios norteamericanos Pfizer, Merck y Moderna, que están en estadio bien avanzado de los testes de vacuna, estuvieron en audiencia este martes (28/7) en el Congreso de los Estados Unidos; las tres empresas resaltaron que, si consiguen obtener una vacuna contra el nuevo coronavirus no van a comercializarla a precio de costo.

Estas tres empresas y muchas otras alrededor del mundo están recibiendo subsidios de centenas de millones de dólares de los gobiernos americano y de otros países, y aún valiéndose del conocimiento científico de universidades e institutos estatales. Sin embargo, esas empresas y gobiernos hacen acuerdos y no siempre limitan el precio máximo de las dosis de inmunización.

Los EEUU acabaron de entrar en más una guerra diplomática contra China y Rusia por estar hackeando pesquisas de instituciones norteamericanas y europeas. La comercialización de las vacunas será un capítulo más de esta guerra comercial EEUU-China y que también envuelve a Rusia y países europeos.

Al contrario de los filmes de ficción y súper héroes, EEUU no puede más ser visto como un líder internacional. Los efectos globales de esta pandemia podrían haber sido muy atenuados si gobiernos de los países ricos y organizaciones internacionales hubiesen suministrado más y más temprano las informaciones, lo que habría dado tiempo a los gobiernos para prepararse y orientar recursos para donde ellos son más necesarios. La pandemia demostró el ADN anárquico y maléfico del capitalismo, que solo favorece a la minoría de la humanidad: la burguesía.

La combinación de un virus mortal, planificación inadecuada y gobiernos irresponsables pone a la humanidad en una nueva y preocupante situación, y la tan conocida consigna “socialismo o barbarie” es más actual que nunca.

Un nuevo estadio de decadencia del capitalismo

La pandemia de Covid-19 es la mayor crisis global de este siglo. Su profundidad y escala son enormes. La crisis de la salud pública amenaza a cada una de las 7.800 millones de personas en la Tierra. La crisis financiera y económica excede en su impacto a la Gran Recesión de 2008 y hasta la crisis de 1929.

La OCDE prevé que la economía mundial caerá entre 6 y 7% este año. El FMI prevé una caída de 4,9%. Ambas previsiones son mucho peores que la caída de 1,7% de la recesión de 2008. Las proyecciones indican una caída del PIB de entre 5 y 11% en los principales países imperialistas y en los emergentes, en 2020. Incluso China presentará estancamiento o incluso una recesión.

La pandemia no solo tiene efectos sanitarios y económicos, sino también llevará a profundos cambios en el sistema capitalista como un todo. Cada crisis por sí sola puede proporcionar un choque sísmico que cambia permanentemente el sistema internacional y el equilibrio de poder como lo conocemos.

El choque fundamental revelado en este momento de crisis es el reconocimiento de que las cadenas globales de abastecimiento y las redes de distribución son profundamente vulnerables a la ruptura. Y, en un sistema cada vez más globalizado, la pandemia demostró la farsa y la hipocresía del discurso de evolución constructiva del capitalismo globalizado.

La globalización permitió que las empresas cultivasen la producción en todo el mundo y entregasen sus productos a los mercados con una base just-in-time, contorneando los costos de almacenamiento. La pandemia afectó duramente ese sistema internacional de distribución de bienes y afectó duramente las economías de los países, lo que tuvo reflejos en todo el sistema atado al capital financiero y como efecto dominó ha llevado al capitalismo en nivel global a una crisis económica que puede ser la mayor de la historia.

El desempleo se extiende rápidamente. Sea a través de despidos sumarios o la no renovación de contratos, las burguesías y los gobiernos están imponiendo un desempleo masivo. Centenas de millones de trabajadores quedarán desempleados en el mundo.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) reveló que América del Sur es el subcontinente donde más se perdieron puestos de trabajo durante la pandemia de coronavirus, con 41 millones de desempleos; antes de la pandemia el índice de desempleo era de 26 millones. Este volumen es mayor que la de cualquier crisis económica de los últimos años, y puede aumentar en los trimestres siguientes.

Como las dos guerras mundiales, la caída del Muro de Berlín, y la crisis económica de 2008, la pandemia de coronavirus es un evento de ruptura mundial cuyas consecuencias de largo alcance solo podemos hoy comenzar a imaginarlas. Así como esta enfermedad destruyó vidas, perturbó mercados y expuso la falta de políticas públicas de interés de la población por parte de los gobiernos.

El capitalismo quedó desnudo y expuso la crisis en los sistemas públicos de salud de países “desarrollados” que sufren hace años con las políticas de austeridad y las privatizaciones, y en los países pobres la devastación es aún mayor, sea por no tener ya sistemas públicos de salud como donde, por lo poco que existe, sufre con constantes cortes de dinero por cuenta de la corrupción y el desvío de recursos para el pago de deudas externas.

El debate del medio ambiente es central en la actualidad. Mientras lidiamos con la pandemia, los cambios climáticos continúa avanzando y causando intensas alteraciones en todos los ecosistemas, lo que probablemente pesa a favor de patógenos que aún desconocemos. El comportamiento humano y la falta de respeto al medio ambiente son la verdadera causa de la pandemia. El virus se desplazó de un alojamiento animal para uno humano en un mercado que comercializaba animales salvajes en Wuhan, China. Esta región sufrió gran degradación de los ambientes naturales en las últimas décadas.

En el Brasil, la política de Bolsonaro, en consonancia con latifundistas, madereros y el agronegocio, está llevando a una devastación sin precedentes de la Amazonía y el Cerrado. De la misma manera, pueblos indígenas están sufriendo una política de exterminio tanto con la invasión de sus territorios como con la pandemia.

La lucha internacional de la clase trabajadora por la sobrevivencia de la humanidad debe pautarse con gran prioridad por la movilización en defensa del medio ambiente, a fin de frenar los impactos de los cambios climáticos generados por el capitalismo.

¡Cuarentena general con garantías sociales y económicas a la población!

El mundo podría estar mejor preparado para protegerse de las pandemias. Pero para eso sería necesario que la salud no fuese solo una mercadería más, bajo control de las grandes empresas. Con la tecnología actual, las fuerzas productivas podrían permitir que todos pudiesen alimentarse, vestirse y vivir con dignidad, tener acceso a la cultura y a la recreación. Pero para eso sería necesario acabar con el dominio de la burguesía, que hace que la producción esté al servicio de sus ganancias multimillonarias, y no de los intereses de la mayoría.

Frente a este cuadro mundial es fundamental que la CSP-Conlutas presente al movimiento sindical y social internacional medidas para combatir la actual crisis de pandemia del coronavirus y la que vendrá después de la pandemia, exigiendo la más amplia unidad de acción de las organizaciones obreras, populares, y de la juventud, para luchar por:

La adopción de una cuarentena general. Conjuntamente, es preciso testar masivamente al pueblo para rastrear y monitorear la pandemia. Basta de subnotificación.

Que los fondos sean asignados urgentemente y los presupuestos de salud aumenten sustancialmente para enfrentar la emergencia sanitaria. Fondos para, entre otras medidas, expandir y mejorar las instalaciones de salud, dar aumentos salariales a todos los profesionales de la salud, hacer nuevas contrataciones, proveer remedios gratuitos y disponer material de salud y limpieza a todos.

Que los fondos para la emergencia sanitaria salgan de las altas tasaciones progresivas sobre grandes grupos empresariales, de las multinacionales y del capital financiero, y que las deudas externas no sean pagas.

Por un sistema único de salud nacional estatal con consultas, tratamientos y medicamentos gratuitos, pagos por el Estado y administrado por usuarios, médicos, trabajadores y profesionales del sector. Por la estatización de la salud privada, de los laboratorios de especialidades médicas, que pasen a funcionar bajo control de los trabajadores y científicos de la salud y de la medicina. Luchar por trabajo y salarios dignos a los profesionales de la salud, incluyendo el pago de horas extras en el combate al Covid-19 y la actualización de los planes de carreras.

Formación de comités de salud e higiene en todos los lugares de trabajo, con el poder de implementar la suspensión de tareas en todas las actividades no esenciales o que no tengan las medidas de bioseguridad necesarias. Control de precios de medicamentos y de todos los productos esenciales para evitar especulaciones.

No a la utilización del coronavirus y de las cuarentenas para la implementación de medidas de militarización o restricción de las libertades y del derecho de protesta. Defensa irrestricta de las libertades democráticas.

Reorganización general de la producción, de acuerdo con las necesidades de la emergencia sanitaria, bajo control de los trabajadores. Sectores industriales deben convertir sus producciones para la fabricación de respiradores, así como de máscaras, alcohol en gel y otros materiales esenciales en el combate a la pandemia.

Las empresas farmacéuticas y de productos hospitalarios deben ser expropiadas y puestas bajo control obrero las patentes de las vacunas deben ser universalizadas, y la aplicación de vacunas como remedios y testes deben ser gratuitos y ofrecidos a toda la población.

Prohibición de despidos y suspensiones. Distribución del horario de trabajo disponible entre todos los trabajadores, con el mismo salario. No a las reducciones salariales. Implementación de un seguro para los desempleados, autónomos y para los millones que trabajan sin contratos o derechos laborales.

Apoyo a las políticas sociales y sanitarias a los inmigrantes, como protección a la salud y respeto a la cultura de los pueblos indígenas.

Movilización de masas en los países y en Estados Unidos, contra el racismo y la pandemia.

Incluso en medio de la pandemia, ocurrieron importantes movilizaciones con focos de ascensos de la lucha de clases y proceso revolucionarios en el mundo. Ocurrieron importantes movilizaciones contra la crisis y la falta de políticas públicas contra la pandemia en Chile, Colombia, Hong Kong, Serbia, Israel, Iraq y el Líbano.

Una vez más, la lucha contra las opresiones asume una centralidad fundamental en el ascenso de las luchas en todo el mundo. En los EEUU, el asesinato policial de George Floyd desencadenó una movilización de masas no vista desde las marchas contra la Guerra de Vietnam. Se calcula que, desde mayo, entre 15 y 20 millones de personas participaron de las marchas convocadas por el movimiento Black Lives Matter (Vidas Negras Importan), y eso desencadenó una movilización mundial. Centenas de millares protestaron en Australia, Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, España, Hungría, Finlandia, Suecia, Brasil, Corea del Sur, India, Ghana, Kenia, Liberia, Nigeria, África del Sur, y en otras decenas de países. En Canadá, había millares de manifestantes en Vancouver, Toronto y Ottawa. En Austria, se reunieron 50.000 manifestantes. Algunos actos fueron más atomizados por el aumento del desempleo y la profundización de la recesión económica. Manifestaciones continúan en Seattle y en Portland.

Los gobiernos estimulan el racismo, la xenofobia, el machismo, la LGBTfobia para dividir a los trabajadores y trabajadoras, para arrojar a nativos contra inmigrantes, hombres contra mujeres, blancos contra negros. Son los negros, los inmigrantes, los que están más expuestos porque trabajan en las fábricas y en los sectores esenciales que no paran. Caravanas de inmigrantes en América Central expresaron la radicalización y la desesperación de esos sectores.

En el Brasil, los actos en las calles del país por dos domingos llevaron las banderas antirracistas junto con la defensa de la democracia y la lucha de los entregadores de aplicativos con el llamado “breque de los apps” [huelga de los aplicativos]. Incluso el gremio continúa movilizado, por mejor remuneración y derechos en medio de esta pandemia.

Es preciso unir a los trabajadores en las luchas contra todo tipo de opresión. No se puede avanzar en la unidad de los trabajadores si no se lucha contra las opresiones que dividen a los trabajadores. Para luchar contra la opresión es necesario luchar contra el capitalismo, que utiliza las opresiones para mantener su dominación y sobreexplotar a los oprimidos.

La CSP-Conlutas se pondrá del lado de todas las movilizaciones y rebeliones que ocurrieren en el mundo contra los gobiernos de turno que administran para la burguesía y el capitalismo, no medirá esfuerzos y será solidaria con todas esas rebeliones, en la búsqueda de la caída de esos gobiernos de turno y de este podrido sistema que lleva a centenas de millares a la muerte con la pandemia y a centenas de millones al desempleo y el hambre.

El capitalismo está siendo aún más cuestionado por amplias masas. Las movilizaciones que ocurrieron en los últimos meses en el corazón del capitalismo, y el abandono genocida de los gobiernos y de la burguesía en medio de la pandemia, plantean aún más la necesidad de construcción de alternativas para salvar la naturaleza y la propia existencia de los seres humanos. Esa alternativa es el socialismo, a través de la construcción democrática de organismos de poder que realmente representen a los trabajadores y trabajadoras en una nueva sociedad.

Campañas internacionales de la Central

La CSP-Conlutas tiene en su trayectoria, como parte de su programa político, el internacionalismo de la clase trabajadora. Como forma de organizar a la clase trabajadora, la Central mantiene relaciones con organizaciones y activistas de todo el mundo, además de componer la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas.

Parte fundamental del internacionalismo es la solidaridad de clase, con movilizaciones contra la burguesía y los gobiernos en cualquier rincón del planeta. Como consecuencia de las luchas, muchos de nuestros hermanos y hermanas acaban siendo víctimas de la represión. Sea a través de despidos, persecuciones, prisiones, y hasta la muerte.

Nuestra central está volcada actualmente en seis campañas internacionales que expresan importantes movilizaciones y vamos a explicarlas abajo.

Campaña por la liberación de Sebastián Romero: preso el 30 de mayo en el Uruguay, el militante del PSTU argentino era perseguido desde el 18 de diciembre de 2017 por participar de las movilizaciones contra la reforma de la previsión en su país, que se había transformado en una inmensa jornada de lucha involucrando a millares de personas en las calles. El compañero fue deportado para la Argentina y está hoy preso en Buenos Aires, con todos los pedidos de libertad negados. La Central ya envió mociones y videos en solidaridad.

Por el retiro de las acusaciones criminales contra Susana Prieto: Susana es una abogada en México, que aboga por los trabajadores precarizados en la región de Matamoros. Esta región es conocida por fábricas maquilas que en su mayoría son empresas de los EEUU que usan mano de obra barata en México. Por cuenta de las precarias condiciones de trabajo, pocos derechos y bajos salarios, en los últimos años ocurrieron importantes movilizaciones de trabajadores en esta región, con importantes huelgas y hasta una huelga general. A partir de la actuación colectiva junto con los trabajadores, ella también se tornó una perseguida en la región de México y quedó presa en las últimas semanas. Ya fue liberada, y ahora la campaña es para que sean removidas todas las acusaciones criminales contra ella.

Libertad a los presos políticos en Chile: desde las movilizaciones que ocurrieron en octubre del año pasado, el gobierno chileno ha usado de fuerte represión para intentar frenar las movilizaciones de masas. Con eso, ocurrieron varias prisiones de jóvenes y trabajadores, y hasta hoy muchos aún están en los presidios. La situación se agrava aún más por cuenta de la pandemia, donde estos quedan más expuestos a la contaminación por el virus. Nuestra central ya envió una moción de solidaridad y también queremos que las entidades tomen para sí esta importante campaña por la liberación de los presos políticos en Chile.

Por la reintegración de Erek Slater: Erek es un chofer de ómnibus de Chicago y fue despedido por luchar contra el racismo y defender a los conductores de ómnibus del garaje donde trabaja. Fue despedido el 7 de julio porque defendió que los trabajadores conductores de ómnibus de Chicago no deberían ser obligados a transportar a la policía ni transportar a manifestantes que fueron detenidos durante las manifestaciones que ocurrieron contra el racismo en los EEUU. Erek, junto con otros tantos detenidos y heridos en las manifestaciones recientes, es una víctima de la represión a aquellos que levantan las voces y los puños contra el racismo. Por eso, luchamos por su reintegración y por el fin de la persecución a su actividad sindical.

Campaña de apoyo a Cesare Battisti: el compañero Cesare escribió y nos envió desde la cárcel una carta relatando la situación de aislamiento absoluto, desde hace 18 meses en prisión solitaria con pésima situación alimentaria y sin la debida asistencia médica. El compañero tiene problemas de salud. Proponemos aprobar una resolución de que nuestras entidades envíen mociones de protesta al gobierno y al poder judicial italianos, como también a la embajada y consulado italianos, además de cartas de solidaridad al compañero.

Palestina libre de anexiones: la CSP-Conlutas participa de la campaña internacional contra la anexión de tierras palestinas en Cisjordania y el “acuerdo del siglo” de Trump. Estamos con el pueblo trabajador palestino en la lucha por la liberación de Palestina del río al mar.

Quién mandó matar a Marielle: internacionalizar la campaña por justicia a la ex vereadora (concejal) Marielle Franco.

Artículo publicado en: cspconlutas.org.br, 28 de julio de 2020.-

Traducción: Natalia Estrada.