La crisis económica ya había dejado a 12 millones de desempleados. La pandemia ha agravado la situación. Han sido destruidos 8 millones de puestos de trabajos solo este año.

Por: Renata França

El desempleo alcanzó un récord de 12.9% según el IBGE. La tragedia social, sin embargo, puede ser mucho mayor de lo que muestran las cifras. Cerca de 5.4 millones han dejado de buscar trabajo y 30.4 millones son mano de obra subutilizada. Por primera vez en la historia, más de la mitad de la población brasileña en edad productiva está desempleada.

Los más afectados son los trabajadores sin diploma (20,4%) y los jóvenes de hasta 24 años (27,1%). Las mujeres, las personas LGBT, los negros y los negros son los primeros en ser despedidos. Más de 7 millones de mujeres han abandonado el mercado laboral. La población negra, que concentra la tasa más alta de contagio, también tiene una mayor caída en el ingreso familiar.

La informalidad agrava esta situación. Según el Instituto Latinoamericano de Estudios Socioeconómicos (Ilaese), 78 millones de brasileños no tienen empleo formal, lo que constituye un ejército de personas subempleadas que trabajan hoy para comer mañana.

GENOCIDIO

Bolsonaro no protege los empleos lo que hace es ahorrar las ganancias de los capitalistas Incluso asaltando nuestras vidas, él aboga por salvar la economía para supuestamente proteger los empleos. Pero, por el contrario, esta política genocida ha empujado a los trabajadores a morir de la enfermedad y también del hambre, ya que las medidas económicas del gobierno han provocado la propagación de la pandemia de desempleo.

En abril, fue lanzado el Programa de Emergencia para el Mantenimiento del Empleo e Ingresos, MP 936, que permite la reducción de horas de trabajos y de los salarios, garantizando la estabilidad temporal. Sin embargo, sin una ley que lo prohíba, pasada la estabilidad prevista en el MP hubo una ola de despidos. El empleador aprovechó la oportunidad para despedir en masa, imponer acuerdos rebajando salario, lay off y Pedido de Demisión Voluntaria (PDV). Además de eso, el retraso y las fallas en la liberación del crédito a las pequeñas empresas han llevado a la quiebra a miles de pequeñas empresas.

Entre mayo y julio, la tasa de desempleo aumentó del 10,5% al 12,9%, lo que demuestra que las medidas no protegían a los empleos y favorecieron solamente a las grandes empresas.

Menos derechos y más despidos

Bolsonaro alega que el exceso de derechos es la causa del desempleo y de la informalidad y que el trabajador debe elegir entre tener el empleo o los derechos. Este discurso mentiroso esconde el plan real del gobierno: aprovechar la ocasión para sacar todos los derechos.

La cartera verde y amarilla, que el gobierno pretende volver a emitir, crea un régimen de subcontratación en el cual al trabajador se le pagaría por hora trabajada y sin derechos. Lo que quieren es romper el CLT para así legalizar la sobreexplotación.

La reducción de los derechos no genera más empleos. Por el contrario, incentiva a las empresas a despedir a los trabajadores que tienen derechos garantizados para contratar trabajadores con salarios y derechos rebajados o reducidos. Además de eso, aplana los salarios de todos los trabajadores, ya que legaliza el trabajo precario.

Quieren que paguemos la cuenta dos veces

Además de reducir los salarios y derechos, los parlamentarios eximen los impuestos de los empleadores sobre la nómina. Para cubrir la recaudación, el gobierno quiere llevar a cabo una reforma tributaria que haga que los pobres paguen la carga impositiva más alta del mundo (lea la página siguiente).

PROGRAMA

¡Empleo, ingresos y condiciones sociales para la cuarentena!

¡Contra los diputados que retiran los derechos! ¡No a la cartera verde y amarilla!

¡No a la reforma fiscal! ¡Que los ricos paguen la cuenta! Fiscalización para las remesas en las ganancias de las grandes empresas y aumento de la recaudación de impuestos de los bancos; tributación de grandes fortunas.

¡Por una ley que prohíbe los despidos! Reincorporación de los despedidos y nacionalización de las empresas que han despedido trabajadores.

Ayuda de dos salarios mínimos para trabajadores desempleados e informales.

Plan de creación de empleo: construcción de hospitales, red de saneamiento básico y vivienda.

Reducción de las horas de trabajo sin reducir los salarios y derechos.

Exención del pago del alquiler, agua, electricidad y gas.

Revocación de la reforma laboral y de la seguridad social.

Crédito ilimitado sin intereses para pequeñas empresas

¡Solo una sociedad socialista puede garantizar el pleno empleo!

El capitalismo empuja a los trabajadores a la barbarie. Incluso con toda la tecnología y la riqueza producidas, este sistema en crisis no nos garantiza ni siquiera el derecho a la vida y al trabajo digno. Los capitalistas ponen las ganancias por encima de la vida, y los trabajadores pagan con desempleo masivo, salarios miserables y la destrucción de los derechos. ¡Solo con la expropiación de los grandes empresarios y banqueros será posible planificar la economía, ponerla al servicio de las necesidades de la mayoría y garantizar un empleo digno para todos!

Traducción: Ana Rodríguez