En reunión el día 21, centrales sindicales, partidos, entidades y movimientos que conforman la campaña «Fuera Bolsonaro» definieron el 7 de agosto como el segundo Día Nacional de Luchas y Movilizaciones.

Por Roberto Aguiar

“Es muy importante la construcción de la unidad para luchar en defensa de la vida, contra este gobierno genocida de ultraderecha que está llevando a la clase trabajadora al matadero. Es necesario organizar plenarias en los estados, construir este movimiento desde abajo. Las movilizaciones del 10 de julio podrían haber sido mayores, pero la cúpula de las centrales, con la excepción de CSP-Conlutas, no hizo casi nada en sus bases”, señaló Atnágoras Lopes, miembro de la Secretaría Ejecutiva Nacional de CSP-Conlutas.

La campaña «Fuera Bolsonaro» también aprobó la construcción de «Stop Bolsonaro» el 23 de agosto y la participación en el Grito de los Excluidos, el 7 de septiembre.

CSP-Conlutas

Los días 23 y 24 de julio, la CSP-Conlutas realizó, de manera virtual, la reunión de Coordinación Nacional, que contó con 225 delegadas y delegados, 226 observadoras y observadores y nueve representantes de la juventud y la lucha contra las opresiones. “En un momento crítico de la pandemia, la reunión fue un hito para la central. Tuvimos un rico debate sobre la coyuntura actual, aprobamos un calendario de luchas que deben organizar las bases, con la tarea número uno de luchar por el derrocamiento de Bolsonaro y Mourão”, dijo Atnágoras.

La reunión nacional de CSP-Conlutas reflejó las diversas luchas que se están ocurriendo en todo el país. En el panel «Campañas y luchas», trabajadores químicos, de los correos, de la salud pública y educación, de la limpieza urbana, de Embraer; repartidores de aplicaciones, petroleros, metroviários, bancarios; movimientos de ocupaciones urbanas, de lucha contra las opresiones (mujeres, negros y negras y pueblos indígenas), relataron procesos de lucha y enfrentamientos que están realizando contra el gobierno y los patronos.

Geraldo Rodrigues, de la Federación Nacional de Trabajadores de los Correos y Telégrafos (Fentect), habló de los ataques que el gobierno de Bolsonaro ha realizado contra la categoría. “Avanza el proceso de privatización de los Correos está, combinado con una serie de ataques contra los trabajadores, con la ayuda de la prensa, que ha publicado artículos que dicen que somos privilegiados, como hizo  la revista Veja. La categoría continúa trabajando durante la pandemia, con varios trabajadores contaminados y decenas de muertes. Lo que la dirección de la empresa presentó como recompensa por arriesgar nuestras vidas diariamente fue una propuesta de un convenio colectivo en el que se eliminaron 70 de las 79 cláusulas actuales. Eso es un absurdo. Por eso, para el día 4 está programada la huelga general de los trabajadores de los correos”, afirmó Geraldo.

Eduardo Henrique, director de Sindipetro-RJ, relató la situación de los trabajadores de la Petrobras, que también están siendo atacados en medio de la pandemia. “Petrobras está batiendo récords de producción y exportación, pero continúa atacando los derechos de sus trabajadores, inclusive con la reducción de nuestros salarios. Esconde los datos sobre el número de petroleros contaminados y muertos por el COVID-19. La dirección de la empresa y el gobierno siguen el plan de desinversión, que comenzó el [gobierno] Dilma. Hoy, áreas enteras de extracción están siendo abandonadas, principalmente en las regiones noreste y norte. Ocho ya están en la lista para ser vendidas. De ahí la importancia del fortalecimiento de la campaña en defensa de Petrobras 100% estatal, bajo el control de los trabajadores, contra su privatización”, defendió Eduardo.

Raquel Tremembé, quien representa a los pueblos indígenas Tremembé de Maranhão, denunció la falta de políticas públicas por parte del gobierno de Bolsonaro para combatir el avance del coronavirus en las tribus indígenas. “La situación es crítica. El número de indígenas contaminados es superior a los divulgados por el gobierno, que dice que son solamente 2 mil indígenas. Se estima que este número es un 500% mayor”, subrayó.

Ella resaltó que las barreras de aislamiento no son respetadas por los madereros y usurpadores de tierras, quienes siguen ingresando a las tierras indígenas y llevando el virus. “La falta de políticas públicas es una antigua situación sólo que se intensificó con la pandemia. La política del gobierno de Bolsonaro es diezmar a los indígenas, de ahí su política de verter cloroquina en nuestras comunidades, como si fuéramos conejillos de Indias y nuestras vidas no fueran importantes. Este es un verdadero ataque contra los pueblos tradicionales”, dijo Raquel.

Unificación de luchas

Los gobiernos y los patronos han pasado la cuenta de la crisis a los trabajadores y los han enviado al matadero. Pero hay una reacción. “La polarización social que ya existía, fruto de la crisis económica que se arrastra desde 2008, ha ganado mayores proporciones con la pandemia. Los patronos y los gobiernos se unen contra los trabajadores, de ahí la importancia de unir las luchas y las movilizaciones para derrotar a nuestros enemigos”, destacó Atnágoras.

“Los trabajadores han mostrado disposición de lucha. Tenemos que seguir el ejemplo de los trabajadores del metro de São Paulo, quienes, organizados y fuertemente movilizados por la base, impusieron una derrota al gobernador João Doria (PSDB), que quería retirar varios derechos y reducir el 10% de los salarios”, agregó.

Atnágoras alertó sobre la necesidad de presentar una alternativa socialista en este proceso de luchas y movilizaciones. “La pandemia ha mostrado la cara cruel de este sistema, en el cual las ganancias son más importantes que las vidas. Mientras más de 85 mil familias lloran las muertes por COVID-19, el patrimonio de los súper ricos brasileños creció en US $ 34 mil millones. Esto demuestra que el capitalismo no sirve al conjunto de la humanidad y que precisamos de una alternativa socialista que luche por otra forma de sociedad, sin explotación y opresión, con empleos, vivienda, salud y educación para todos”, concluyó.

Traducción: Leonardo Arantes