Mientras cerrábamos esta edición, el Brasil sobrepasaba mil muertes en un solo día, totalizando casi 18.000, rumbo a ser el epicentro de la pandemia, con centenas de millares de muertos si nada se hiciese.

Redacción Opinião Socialista

Mientras tanto, tenemos un presidente que pasea en jet-sky al mismo tiempo en que la clase trabajadora y los habitantes de la periferia se contagian porque él no paga los miserables R$ 600 a los 118 millones que lo necesitan, dejando a más de la mitad de esas personas expuestas al hambre. Bolsonaro quiere sacarse la culpa por el desempleo y por el hambre en la cuarentena, pero la culpa es, en primer lugar, suya, de Mourão y de Guedes.

Este gobierno está aislado, pierde apoyo y es minoritario en la sociedad. Si se balancea pero no cae es porque aún cuenta con 30% de apoyo, según las encuestas. Ese peso se basa en la desinformación y, contradictoriamente, en el pago de R$ 600 a una parte de la población. Sin embargo, hay otro 60% contra él, de los cuales la mayoría lo considera malo o pésimo.

Aún se mantiene porque los militares lo sostienen y ahora también los parlamentarios del “centrón” [1]. Pero también porque la oposición liberal y el empresariado no quieren derrocarlo por ahora. La oposición parlamentaria tampoco actúa en ese sentido con fuerza, pues prioriza un frente de colaboración de clases para 2022 y un proyecto de gobernar el capitalismo con algunas reformas.

Es preciso encontrar formas, en los límites de la pandemia, de manifestar, movilizar el amplio sector social de masas (la clase obrera, toda la clase trabajadora, los sectores populares, la juventud, los indígenas y los sectores del campo, los negros, las mujeres, las LGBTs, los artistas) contra este gobierno, para desestabilizarlo y derrocarlo.

La necesidad de la unidad para luchar y de la autoorganización de los de abajo

La primera necesidad para enfrentar la pandemia, el genocidio y el hambre, y defender la vida, el empleo, la renta y las libertades democráticas, es sacar a Bolsonaro y Mourão. Para eso, es necesaria toda unidad para luchar. Debemos reclamar de los partidos y de las organizaciones que tienen peso en la clase que no se queden solo en una postura superestructural, sino que busquemos organizar un proceso de masas fuerte por el “Fuera Bolsonaro”.

También es necesario construir, por abajo, en las fábricas, en los barrios, en las favelas, nuestra autoorganización, autoorganización para construir la solidaridad de clase en los barrios y exigir que el gobierno pague ya los R$ 600, y también para apoyar, recaudar alimentos, y combatir el hambre y la enfermedad entre los nuestros. Para impedir que nos hagan carne de cañón en las fábricas y defender la cuarentena con estabilidad. Autoorganización entre juventud y sociedad para juntos impedir el Enem [Examen Nacional de Enseñanza Media (secundaria)].

Autoorganización y movilización por abajo para forzar que el “Fuera Bolsonaro”, que algunos partidos adoptaron, no sea mera propaganda electoral para 2022, y sí un instrumento de movilización y organización obrera y popular. Autoorganización y autodefensa para que nuestras luchas no se dejen intimidar por sectores paramilitares y semifascistas estimulados por la extrema derecha. Autoorganización para imponer la democracia obrera en las organizaciones que tenemos o, si es necesario, organizar otras.

Autoorganización para enfrentar también los ataques de gobernadores, alcaldes y Congreso, que, siendo oposición a Bolsonaro y su proyecto de dictadura, son representantes de esa misma burguesía esclavista y apoyadores de la misma política de Paulo Guedes, de los banqueros y del gran empresariado.

Esa autoorganización es importante para luchar ahora mismo, pero también para organizar la fuerza de nuestra clase y de los de abajo no solo para derrocar este gobierno y su proyecto de dictadura sino también para construir otra forma de sociedad. Una sociedad socialista.

Una alternativa revolucionaria y socialista

Si bien defendemos la más amplia unidad por el “Fuera Bolsonaro y Mourão”, no defendemos frentes amplios electorales, porque esos frentes con la burguesía acaban no solo siendo un freno a la lucha de los trabajadores sino que expresan proyectos capitalistas con más o menos reformas.

No es papel de la clase trabajadora y de la juventud actuar, una vez más, para salvar este sistema, proponiendo apenas que este sea “menos peor” o que garantice, cuando mucho, programas de renta mínima del Banco Mundial para una mayoría muy pobre y lucros extraordinarios para el 1% que destruye el planeta y promueve la barbarie.

No precisamos de un capitalismo renovado o menos malo, como el que los gobiernos del PT prometieron y ya vimos en que dio. Precisamos luchar por una nueva forma de sociedad que supere este sistema, que sea realmente democrático, que disminuya la jornada, aumente el salario y garantice pleno empleo, que pueda desarrollar la ciencia y defender el medio ambiente. Un país y un mundo sin opresión y sin explotación.

Para eso, precisamos autoorganizarnos y, también, construir un partido, una organización revolucionaria y socialista.

Nota:

[1] Pequeños y medianos partidos con representación parlamentaria, de derecha, que se agrupan para tener más fuerza y a partir de eso negociar prebendas con el gobierno.

Editorial de Opinião Socialista n.° 590, periódico del PSTU Brasil, 20/5/2020, disponible en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.