El viernes 20, Boulos, candidato a alcalde de San Pablo por el PSOL, lanzó un frente amplio formado por el PT, PCdoB, PCB, UP, y por partidos claramente burgueses, como el PDT y la Rede. El frente recibió el apoyo de Lula (PT), de Ciro Gomes (PDT) y de Marina Silva (Rede), además de dirigentes del MST, de la Central de Movimientos Populares (CMP) y de la Marcha Mundial de Mujeres.

Por: PSTU – Brasil

“Este es el momento más importante de nuestra campaña hasta aquí. Ahora, en el segundo turno es otro juego. No es más mi campaña con Luiza Erundina. Es la campaña de un frente democrático por justicia social en la ciudad de San Pablo. (…) Yo tengo enorme orgullo de mostrar ese frente, que va a construir esa campaña con la gente en la recta final y va a gobernar San Pablo junto con la gente, devolviendo la alcaldía para el pueblo”, declaró Boulos en el evento de lanzamiento.

Llamado “frente en defensa de la democracia en San Pablo” por sus formadores, el frente en verdad tiene un objetivo electoral de aprovechar el rechazo a Bolsonaro expresado en el primer turno de las elecciones municipales y crear un campo antibolsonarista y contra el PSDB en San Pablo, un campo amplio para intentar revertir la desventaja de Boulos en las pesquisas del segundo turno. Además, en las palabras del presidente del PSOL, Juliana Medeiros, el frente pretende ser “un ejemplo para el país de cómo unificar las fuerzas sociales progresivas”.

Entendemos y compartimos toda la indignación contra Bolsonaro y los gobiernos del PSDB que hace años comandan el Estado. Sabemos que muchos trabajadores y jóvenes van a votar a Boulos, sea por no aguantar más los ataques del PSDB, sea por creer que un gobierno del PSOL combatiría las injusticias y las desigualdades. Respetando ese sentimiento, nosotros del PSTU llamamos al voto crítico en el PSOL en segundo turno. No obstante, creemos muy importante seguir alertando a los trabajadores a no depositar ilusiones que el proyecto presentado por Boulos va, de hecho, a mejorar las condiciones de sus vidas.

El frente amplio electoral es una alianza entre partidos de la oposición parlamentaria (izquierda reformista), organizaciones del movimiento sindical y popular, y sectores dichos “progresistas” de la burguesía con el objetivo de disputar mejor los puestos parlamentarios. El frente amplio unió todas esas organizaciones en torno a un único proyecto político y es sobre eso que queremos alertar.

En la medida en que las elecciones se aproximan, el discurso y las acciones de Boulos van demostrando que un posible gobierno del PSOL en San Pablo será en alianza con la burguesía, un gobierno de conciliación de clases que será incapaz de enfrentar las desigualdades y la injusticia social de que tanto habla el candidato. Así, la necesidad de deshacer las ilusiones queda cada vez más evidente.

Conforme el propio Boulos había alertado, él no pretende enfrentar el sector privado y a los grandes empresarios. Y, al llamar a la conformación del frente amplio, Boulos no solo lo dice sino que se alía políticamente a partidos burgueses.

En ese juego del vale todo por la disputa de votos, quien sale perdiendo son los trabajadores, la periferia y el pueblo pobre. Entre la promesa de enfrentar las injusticias y las desigualdades hay una contradicción fundamental en el camino: sin enfrentar y romper con “quien tira el cuero del trabajador”, con quien se enriquece a medida que nuestra clase padece con menos derechos, con alto nivel de desempleo, sin renta y vivienda en medio de una crisis sanitaria gravísima, no hay cómo mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Por lo tanto, sin romper con los grandes empresarios y la burguesía de conjunto, el proyecto reformista de Boulos y del PSOL será incapaz de enfrentar cualesquiera desigualdades.

La formación del frente amplio –con partidos que ya gobernaron el país, como el PT; que gobernaron Estados, como el PCdoB, con Flávio Dino en el Maranhão; y con sectores de la burguesía como el PDT, que actualmente gobierna Amapá–, es una muestra más de que Boulos defiende un proyecto de conciliación de clases, contrario a los reales intereses de los trabajadores y del pueblo pobre. Por detrás de un nuevo ropaje, el candidato sigue el mismo camino recorrido por el PT. Camino que llevó a la traición de los sentimientos de los trabajadores que creían en el partido y que abrió espacio para el crecimiento de la extrema derecha bolsonarista.

La lista Boulos-Erundina repite errores ya conocidos: defienden el frente amplio para llegar al gobierno, intentando convencer a los trabajadores a confiar en un sector burgués supuestamente “bien intencionado”. Y, peor aún, los llevan a creer que al votar en gobiernos de alianza con ese sector pueden mejorar su situación social sin precisar luchar.

¡Eso es una gran desilusión! La burguesía como un todo, incluyendo ese sector que parece más progresista, es enemiga de los trabajadores porque vive de la explotación de su trabajo. Y, por eso, actúa siempre contra los intereses de la clase trabajadora. Esa ilusión en la burguesía progresista, alimentada por partidos como el PSOL, lleva a los trabajadores a confiar en sus enemigos, con esa política, los partidos reformistas debilitan la confianza de la clase en sí misma, en la fuerza de su propia movilización y ayudan a reducir su capacidad de reacción.

Un proyecto condenado al fracaso

El actual gobierno de Flávio Dino (PcdoB) en el Maranhão es una expresión más de que gobiernos de conciliación de clase son, en verdad, gobiernos que defienden los intereses capitalistas, de los grandes empresarios contra los trabajadores y el pueblo pobre. Flávio Dino impuso la reforma de la previsión en su Estado, apoyó la entrega de la Base de Alcántara a los EEUU, desalojó quilombolas y comunidades como la del Cajueiro para entregar sus tierras a empresas multinacionales. Además, siguió la política genocida de Bolsonaro, acabando con cualquier cuarentena en medio de la pandemia.

Los gobiernos del PT también demostraron que, al aliarse con el gran empresariado nacional e internacional, la izquierda no va más allá de, en algunos momentos de crecimiento económico, dar migajas a los trabajadores y al pueblo pobre, mientras sigue gobernando para los ricos y enriqueciendo a la burguesía. Durante los 14 años del gobierno del PT, los problemas más básicos de los trabajadores, como saneamiento básico, salud y educación no fueron resueltos.

Los gobiernos Lula y Dilma siguieron entregando más de 40% del PIB a los bancos para pago de intereses de la falsa deuda pública. Dilma inició la reforma laboral, metiéndose con el PIS [Plan de Integración Social] y en el seguro de desempleo. Y, más allá de todos los ataques a los derechos, la alianza con partidos burgueses, llevó al PT a enormes prácticas de corrupción y degeneración.

Los gobiernos con la burguesía, sean los de frente popular o los tradicionales, son incapaces de resolver los problemas más básicos de la clase trabajadora y del pueblo pobre, como vimos con el PT. En el caso de los tradicionales, queda evidente en San Pablo, donde por 30 años el PSDB gobierna el Estado y la capital de una de las ciudades más desiguales del mundo. O entonces, Amapá, que es gobernado por el PDT y que está en una estado caótico como consecuencia de la política de privatización de la energía. Lamentablemente, es el mismo PDT que componen el frente amplio con el PSOL en San Pablo.

El sistema capitalista no permite una distribución de renta efectiva. Eso porque es un sistema basado en la necesidad de tasas crecientes de ganancia, obligando a la burguesía a concentrar cada vez más capital para sobrevivir a la competencia. Y la concentración de capital y de riqueza solo se hace a costa de una explotación cada vez mayor de los trabajadores, principalmente en momentos de crisis económica.

Por eso, incluso cuando hay reformas, ellas son insuficientes y no duran mucho. Luego son atacadas o eliminadas por gobiernos siguientes o hasta por los propios gobiernos que las realizaran. Los frentes amplios con un programa reformista no resuelven los problemas fundamentales de los trabajadores y oprimidos. Continúan manteniendo y garantizando la existencia del capitalismo como un régimen de explotación y opresión y refuerzan las ilusiones de la clase en el sistema.

¡Fuera Bolsonaro y Mourão! ¡Basta de Doria y Covas! Unidad para luchar en defensa de la vida, del empleo y de la renta

La tarea más urgente de los trabajadores es sacar a Bolsonaro y su gobierno genocida, de ataques a la clase trabajadora y a las libertades democráticas. Cada día que Bolsonaro y su cuadrilla pasan en el poder significa más muertes y más desempleo.

Frente a eso, la clase trabajadora, por medio de sus organizaciones, tienen el desafío de estar al frente de la más amplia unidad para luchar y poner un punto final en este gobierno. Como también es necesario un frente único de clase para defender los derechos que están siendo duramente atacados por el gobierno, por el Congreso Nacional y también por los gobernadores y prefectos, como Doria y Covas, en San Pablo. Precisamos de un frente único para luchar contra el desempleo, la reducción de salarios, el ataque a los derechos laborales y las privatizaciones.

En San Pablo, así como en todos los rincones de este país, los trabajadores y el pueblo pobre precisan luchar por un plan de emergencia para enfrentar la crisis económica y sanitaria.

Además, un plan de gobierno, de hecho de los trabajadores, debería defender medidas concretas para las necesidades más urgentes de la clase. El PSTU defiende que ese programa tiene que enfrentar a la mafia del transporte, con pase libre para estudiantes y desempleados y reducir y congelar las tarifas, rumbo a la tarifa cero; romper con la ley de responsabilidad fiscal; suspender el pago de la deuda del municipio a los bancos, crear un auxilio de emergencia municipal complementario para los más pobres y los desempleados; hacer una cuarentena de verdad con funcionamiento solamente de los servicios esenciales, con testes para todos; estatizar los hospitales privados del municipio, para que todos tengan camas. Ese plan tiene que legalizar las ocupaciones, eximir a los desempleados de tarifas de luz, de agua y del IPTU. Además, es preciso abrir inmediatamente concursos públicos y valorizar al empleado municipal. Y por fin, revocar todas las privatizaciones del municipio y crear una nueva CMTC.

Esas son las medidas más básicas para que una prefectura esté al lado de los trabajadores y no de los empresarios. Por eso, la clase trabajadora y el pueblo pobre no pueden esperar nada de bueno de los gobiernos de turno y de los que prometen gobernar para los trabajadores pero están de manos dadas con partidos burgueses para disputar elecciones y gobernar el capitalismo. Es urgente la formación de un frente único y de unidad para luchar.

Desde ya, es necesario organizar la lucha contra los ataques y en defensa de la vida, de los empleos, de los salarios, de la renta y de la soberanía, contra la entrega del país. Precisamos exigir que se saque de los ricos para garantizar nuestros empleos, derechos y salarios. Es preciso aún combatir toda forma de opresión, el racismo, el machismo, la LGBTfobia, la xenofobia y la violencia policial contra la juventud negra y pobre.

De esa forma, gane quien gane las elecciones en el segundo turno, la única alternativa viable para los trabajadores y el pueblo pobre es avanzar en su organización y organizar su resistencia, confiando en sus propias fuerzas y en su lucha.

Alternativa socialista y revolucionaria

El PSTU, diferente del PSOL, del PT y del PCdoB, defiende una sociedad socialista gobernada, de forma democrática, por consejos obreros y populares. Para que la clase trabajadora y el pueblo pobre puedan tener condiciones dignas de vida es preciso ir más allá de las luchas por derechos y superar las ilusiones de que es posible humanizar y mejorar el capitalismo.

Es preciso construir una alternativa revolucionaria y socialista, pues el capitalismo, sus gobiernos y todas sus instituciones solo nos ofrece explotación, desempleo, hambre y muerte.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.