El único voto útil es aquel que fortalece la lucha de los trabajadores en defensa de nuestro derechos contra todo lo que está ahí.

Por: Opinião Socialista, PSTU – Brasil

La subida en las encuestas del candidato Jair Bolsonaro (PSL) y su consolidación en primer lugar encendieron una discusión que es típica del segundo turno: el llamado “voto útil”.

Muchos comenzaron a defender el voto en un supuesto mal menor para derrotar a Bolsonaro. Están los que defienden el voto en Ciro Gomes, que podría tener más ventaja sobre el ex capitán en un eventual segundo turno, o en Fernando Haddad (PT), principalmente después de la encuesta Ibope que mostró un crecimiento del candidato de Lula, palanqueado por la máquina petista.

El problema es que, en esta crisis capitalista que vivimos, todos esos candidatos, incluyendo a Alckim, Marina o Meirelles, tienen un mismo proyecto: arrojar la crisis en las espaldas de la clase trabajadora y profundizar la guerra social que vivimos. Con todas esas diferencias entre ellos, comparten esa misma receta.

#EleNão! (#Él no!)

El odioso discurso racista, machista y LGBTfóbico de Bolsonaro, así como su defensa explícita de la dictadura militar y el chuparle las medias a los torturadores, generan, con toda razón, asco y repudio a ese candidato de extrema derecha, conservador y autoritario.

Como él mismo dice, fue durante 30 años un típico miembro del “bajo clero”, aquella camada de diputados fisiológicos que quedan por debajo de la mesa de los jefes de los partidos corruptos esperando que caiga alguna migaja. Siempre buscó luminarias apostando en factoides[1] para proyectarse. Para la disputa a la presidencia buscó la tutela de Paulo Guedes, un banquero tramposo y ultraliberal.

Guedes es fundador del Banco Pactual (actual BTG Pactual) y dueño de un gran grupo de inversiones. Defiende la privatización y la reforma de la previsión para destinar aún más dinero al negocio fraudulento de la deuda pública que remunera a banqueros internacionales, a especuladores como él, y a grandes capitalistas en general. En el último período realizó un periplo entre banqueros e inversores internacionales para asegurarles que un posible gobierno Bolsonaro defendería de sus intereses: muchas más ganancias rápidas con el pillaje del país, de los bolsillos y de los derechos de la clase trabajadora.

En esta semana reveló su plan económico en una reunión reservada para media docena de inversores: la vuelta de la CPMF [Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros] y la tasación única de 20% de Impuesto de Renta sobre todo el mundo, además de la exención a los patrones de pagar la previsión en el recibo de sueldo de los empleados. O sea, rico paga menos, pobre paga más. Para completar, Guedes está acusado del fraude que involucra el fondo de pensiones de los empleados del BNDES [Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social].

Todo eso muestra qué sería un posible gobierno Bolsonaro: corrupto, privatista y contra los derechos de los trabajadores, en especial los derechos laborales y previsionales. En esta cuestión, igual o incluso peor que los gobiernos anteriores. Además, propone reprimir, masacrar y encarcelar aún más pobres, negros, campesinos pobres, armando todavía más a los hacendados, etc.

Bolsonaro es la cara más nítida de la crisis de este sistema capitalista, que expone sus vísceras en medio de una profunda crisis estructural en el mundo y aquí en el Brasil. Es expresión también del fracaso del modelo económico y político llevado adelante por el PSDB y el PT en los últimos 20 años; la crisis de la democracia de los ricos, ese sistema de representación burguesa comprado por las grandes empresas y bancos, expresada en el PSDB, PMMD y PT, y en un Poder Judicial también al servicio de los bandos burgueses, que disputan quién va a controlar la economía y el Estado en el próximo período y qué sector patronal será más beneficiado.

Bolsonaro expresa también la cara más perversa de una burguesía servil, de origen esclavista, que entrega el Brasil a los países ricos, sus multinacionales y sus bancos, para hacerse su socia menor a costa de la rapiña del país, de la superexplotación de los trabajadores y de la miseria de la mayoría de la población.

Es, en definitiva, la expresión más profunda de la política de los ricos para la crisis del sistema capitalista: entregar todo lo que resta en el país al capital extranjero y aumentar la explotación. Su odio a los de abajo, su racismo, su machismo, su LGBTfobia, su amor por los latifundistas y la violencia contra los pobres, es la cara más abominable del proyecto capitalista de descargar el precio de la crisis en las espaldas de la clase trabajadora y de los sectores oprimidos. Quieren dividirnos para aumentar la explotación.

#Elestambémnão (#Ellos tampoco)

Sin embargo, siendo Bolsonaro la cara más abominable del sistema capitalista en crisis y de su política de desatar una guerra social contra los trabajadores, los pobres y oprimidos, no es el único candidato que defiende un programa capitalista, de profundo ataque a nuestros derechos.

Representando el apoyo de diferentes sectores del mercado y con diferentes propuestas entre sí, también las demás candidaturas que hoy disputan la ida a un segundo turno, como la de Alckmin, Marina, Ciro y Haddad, están al servicio del sistema y de los banqueros para hacer que seamos los trabajadores los que paguemos el precio de la crisis capitalista. Todos ellos van a atacar nuestras jubilaciones, mantener si no la totalidad prácticamente toda la reforma laboral de Temer, realizar privatizaciones y “Participaciones Público Privada” (que son privatizaciones disfrazadas). Todos se comprometen a garantizar la llamada disciplina fiscal, lo quiere decir: tener como prioridad el pago de la deuda a los banqueros.

La alternativa Haddad

Toda la propaganda petista intenta reforzar el motivo por el cual Lula aparece en la delantera de las encuestas: el sentimiento de nostalgia precrisis. En general, no se tiene ilusión en el PT como en 2002, pero la fuerte crisis social y económica hace que gran parte de la población quiere que por lo menos volvamos a la situación de antes.

La realidad, sin embargo, es bien diferente. El ex prefecto de San Pablo, tal como Guedes, realizó una serie de reuniones a puertas cerradas con figurones del mercado financiero. Según reportaje de la agencia Reuters, “quien tuvo contacto con él quedó bien impresionado”. En la agenda de Haddad estuvieron JP Morgan, Morgan Stanley, XP Inversiones, BTG Pactual e Itaú. Otros tantos contactos estaban marcados, incluyendo la Febraban, el sindicato de los banqueros.

El 13 de setiembre, Haddad mandó un mensaje para quien cree que un gobierno suyo cambiaría la política en relación con la Petrobras. “Estoy en contra de usar la Petrobras para combatir la inflación. La Petrobras es una empresa, tiene accionistas”, declaró.

Parte mayoritaria de la burguesía y del mercado tenía preferencia por Alckmin. Como el “tucano” tiene problemas para subir, incluso impulsado con dosis enormes de tiempo en TV, ya se prevé una división del mercado entre Haddad y Bolsonaro. Ambos enfrentando dificultades para gobernar en medio de la brutal crisis y la inestabilidad política. Pero la disposición para agradar a los banqueros… sobre eso, ninguna duda.

La opción Haddad, sin embargo, no tiene la menor condición de hacer que el país vuelva a los tiempos precrisis. Lo que el PT va a reeditar, en este tiempo de crisis y ofensiva capitalista, es el estelionato electoral de Dilma.

La hipótesis Ciro

Muchas personas de izquierda que no alimentan ninguna ilusión en el PT defienden el nombre de Ciro Gomes. Quien asiste alguna entrevista del ex político del PDS (sucesor de Arena, partido de la dictadura) puede asustarse. Entre otras cosas, Ciro despotrica contra el mercado y dice que va a revocar la reforma laboral.

Pero, ni el histórico de Ciro Gomes ni su actual programa corroboran lo que dice frente a las cámaras. Y ni precisa recurrir a su vice, Kátia Abreu, “reina de la motosierra”[2], ex presidente de la CNA (Confederación Nacional de Agricultura y Pecuaria) y enemiga declarada de los sin tierra e indígenas, para llegar a esa conclusión. Ciro forma parte del PSDB y del equipo que montó el Plan Real. Ministro de Hacienda de Itamar Franco, redujo las alícuotas de importación dando inicio a la destrucción y desnacionalización que Fernando Henrique Cardoso (FHC) haría en la industria, en los años siguientes.

Así como los demás candidatos, el programa de Ciro defiende la reforma previsional, pero prevé una reforma aún peor que la de Temer contra las jubilaciones. El equipo económico del pedetista defiende el llamado régimen de capitalización, a ejemplo del que la dictadura de Pinochet hizo en Chile. La privatización de la previsión en Chile tiró las jubilaciones a las faldas del sistema financiero. En lugar de contribuir para algún régimen público, cada trabajador fue obligado a ahorrar y guardar el dinero en un fondo bajo las redes de alguna institución privada. Resultado: 90% de los jubilados que comenzaron a cobrar por ese régimen recientemente, ganan el equivalente a R$ 694, menos que un salario mínimo en el país, de R$ 1.226, sin hablar que varios de esas instituciones quebraron.

Es una propuesta hecha sobre medida para los bancos y fondos de inversiones privados. No es casualidad que haya sido la principal medida discutida por el equipo de Ciro con bancos y agentes del mercado financiero en las últimas semanas, junto con otros puntos como la reforma laboral y el ajuste fiscal.

Ciro Gomes, por detrás de su palabrerío caliente y radical, es un candidato que no mete miedo al mercado, por el contrario. Está comprometido con los banqueros, el agronegocio y las grandes empresas.

Alckmin, Marina y Cía. dispensan comentarios

El candidato del PSDB, Geraldo Alckmin, no esconde sus intenciones. Declara abiertamente que hará una reforma de la previsión caso sea electo. Marina Silva (REDE) tampoco guarda pudores en defender una política neoliberal, incluyendo allí la independencia del Banco Central. Amoedo, Álvaro Dias y Cía., están todos en ese mismo equipo.

El candidato del PSOL, Guilherme Boulos, se presenta como “única alternativa” de izquierda, pero de hecho es un apéndice del proyecto del PT para estas elecciones, no presenta un programa de ruptura con el capitalismo y ni siquiera un programa consecuente en el campo de la liberación nacional, ya que no toca la sumisión del país a los países ricos, a los banqueros internacionales, y las multinacionales.

Defiende un plebiscito sobre las reformas laboral y de la previsión, pero sobre uno de los mayores problemas que enfrenta el país, la deuda pública, que el movimiento de los trabajadores ya hasta hizo plebiscito y rechazó dos veces, dice que esta no es un problema.

Legitima, así, ese robo que chupa la mayor parte de nuestras riquezas para los bancos. El discurso de las reformas viables por dentro del capitalismo y de este régimen ya lo vimos en resultados como el de Syriza, en Grecia.

¡Contra la explotación y la opresión, la salida es la rebelión! Voto útil es 16

Todas las principales alternativas electorales, de una u otra forma, gobernarán para los mercados. Van a dar continuidad a esa guerra social contra los de abajo porque gobernarán para los de arriba.

Harán la reforma de la previsión y atacarán aún más los derechos de los trabajadores para mantener las ganancias de los grandes bancos y empresas. No hay “mal menor” frente a estas perspectivas. Como no hay salida para la clase trabajadora y la mayoría de la población por dentro de estas elecciones de cartas marcadas de la democracia de los ricos. Hablar de “voto útil” es querer que la clase trabajadora legitime y ayude a algunos de los verdugos que van a atacarnos, debilitando la necesaria unidad de la clase trabajadora para luchar contra los ataques que vendrán, gane quien gane.

Más que eso, todas las candidaturas que están ligadas al sistema financiero, aunque no se digan racistas, machistas y LGBTfóbicas, al gobernar para los de arriba y alinearse a toda suerte de capitalistas, no defienden a los oprimidos. El PT, por ejemplo, está aliado a los “golpistas” de siempre en todo el Nordeste. Es solo recordar que para agradar a banqueros y grandes empresarios y sus alianzas, durante los años que gobernó no solo no atendió las reivindicaciones de los oprimidos, como nos atacó.

Estuvo doce años en el gobierno y no tuvimos avances significativos. El PT retiró el proyecto que defendía salario igual para igual trabajo entre hombres y mujeres, hizo una carta al “pueblo de Dios” y no movió un ápice por la legalización del aborto; peor, vetó el kit antihomofobia en las escuelas. Aumentó en 567% el número de mujeres presas en el Brasil, de la misma forma que asistimos al encarcelamiento en masa y un verdadero genocidio de la juventud negra y pobre de la periferia. Sin decir que aumentó todos los dispositivos represivos contra nuestras luchas y el movimiento social.

En definitiva, basta de elegir entre la horca y la guillotina. La clase trabajadora precisa rescatar su independencia de clase, organizarse para luchar por un nuevo proyecto de sociedad, que acabe con la vergonzosa desigualdad social en este país y que construya una democracia de verdad, una democracia obrera, donde la mayoría pueda decidir y gobernar. No queremos ni dictadura militar ni democracia de los ricos.

El único voto realmente útil en estas elecciones es en la candidatura que hace un llamado a la rebelión y que llama a la organización de los trabajadores para resistir y movilizarse contra los ataques que vendrán. Una rebelión contra la guerra social que lleva a la barbarie a millones de trabajadores, con el desempleo y el hambre. Cada voto en Vera y Hertz es un voto contra las reformas de la previsión y laboral y por la organización de una Huelga General. Es un voto que fortalece la organización y la movilización de los abajo contra los de arriba, un voto por la Huelga General contra los que quieren robar nuestra previsión, un voto de los que no aceptan más pagar esa falsa deuda pública que entrega a los bancos el dinero que debería ir para salud y educación.

Es un voto en defensa de un proyecto socialista y revolucionario, de un gobierno socialista de los trabajadores, que gobierne a través de consejos populares.

[1] Información que se acepta como hecho verdadero debido a la forma en que es presentada y repetida, pero que no tiene fundamento real, ndt.

[2] Kátia Abreu es conocida como “reina de la motosierra” por los grupos ambientalistas, que la acusan de crímenes ambientales como el desmonte de áreas para favorecer el agronegocio, ya que se dice que la también llamada “Miss Desmatamento” posee una inmensa cantidad de héctareas de tierras en el Estado de Tocantins, que no figuran con su nombre (Fuente: Marcio Zonta, Brasil de Fato, para Pragmatismo Político. Disponible en: https://www.pragmatismopolitico.com.br/2013/03/katia-abreu-trabalho-escravo-crime-ambiental.html – 15/3/2013, ndt.).

Artículo tomado de: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.