El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, clasificó como “preocupante” los nuevos casos de Covid-19 registrados por día en el Brasil. El país ya está en una segunda ola de contagio y, según el relevamiento del Imperial College de Londres, la última semana de noviembre (entre los días 22 y 28) fue la peor en relación con el descontrol de la pandemia desde mayo.

Por: Redacción PSTU-Brasil

De acuerdo con el relevamiento del Consejo Nacional de los Secretarios de Salud (Conass), el Brasil tiene 175.000 muertos y 6.436.650 casos de nuevo coronavirus. La media móvil de casos en el Brasil no paró de aumentar en noviembre.

Otro indicativo de la nueva ola es el aumento de la ocupación de los lechos de terapia intensiva (UTI). El Estado de Rio de Janeiro está con 93% de las UTIs del Sistema Único de Salud [SUS] llenas. El número es semejante en la capital. En San Pablo, la ocupación de UTIs en la red privada llega a 84%, y la tasa de testes positivos en la ciudad de San Pablo es cinco veces mayor de lo que la OMS considera como pandemia controlada. El Estado de San Pablo tiene 10.114 personas internadas para tratamiento del Covid-19.

Luego de las elecciones municipales, el gobierno de João Doria (PSDB) reclasificó el Estado todo para la fase amarilla. Con todo, el gobernador utilizó solo los datos de la última semana, sin considerar que la reclasificación de las regiones no ocurría hacía cerca de 50 días. No hizo la reclasificación para beneficiar a los candidatos apoyados por él en las elecciones, como Bruno Covas, en la capital. También manipula los datos con finalidad política y económica. Por ejemplo, en el caso de las internaciones, el gobierno hizo la comparación solo de los datos de la última semana con la semana anterior, que resultó en un aumento de 7%. Si fuese considerado el intervalo de dos semanas en la comparación, el aumento sería de 28,6%.

Doria y Covas, así como la mayor parte de los gobiernos y alcaldías del país, descartan totalmente el decreto de un lockdown, lo que ciertamente resultará en un empeoramiento del escenario de Covid-19 en el Brasil. Al final, compras de navidad, período de vacaciones y fiestas de fin de año pueden ampliar el contagio. Al mismo tiempo, las máscaras y las medidas de aislamiento social son abandonadas día tras día, a contramano de las mejores prácticas orientadas por la ciencia.

El aislamiento social confirma eficacia en la contención de contagios por el coronavirus en Europa, que pasó por la segunda ola, decretó lockdown y ve ahora caer el contagio día a día.

Sin vacuna y sin dinero. Bolsonaro genocida cortará R$ 35.000 millones de la Salud

Mientras el país se hunde en un total descontrol sobre la pandemia y Bolsonaro hace críticas al uso de máscaras, llamando la segunda ola de “conversinha” [conversación banal], su gobierno prepara un golpe más contra la salud pública. Bolsonaro quiere retirar R$ 35.000 millones del Presupuesto del Ministerio de Salud.

La propuesta presupuestaria enviada al Congreso quita 22% del presupuesto de este año, que debe ser igualado al de 2019, antes de la crisis sanitaria. Con eso, el gobierno restringe al máximo cualquier estrategia y plan nacional de vacunación.

Muchos laboratorios ya anunciaron que están en la fase final de las investigaciones sobre la vacuna. Algunos países, como el Reino Unido, Alemania y Rusia, comenzarán la vacunación aún este año, con prioridad para profesionales de la salud y ancianos.

El Brasil no compró vacuna y con el corte de dinero amenaza no conseguir comprar un número suficiente para garantizar la vacunación masiva de la población en 2021. Ni siquiera fue anunciada una fecha prevista para el inicio de la aplicación de las vacunas conforme el plan inicial de vacunación de la población brasileña, anunciado por el Ministerio de Salud el 1 de diciembre.

El ministro de Salud, Eduardo Pazuello, dijo que no se puede hablar más de aislamiento social ni de lockdown ni de nada, y dijo que no hubo aumento de contaminación por el coronavirus en el país. El Ministerio no divulga más datos diarios sobre los casos. Sin embargo, los datos por Estado muestran que la media móvil en los últimos siete días fue de 38.154 nuevos diagnósticos por día, la mayor desde el 6 de setiembre.

Cortes de dinero en la Salud, fin del auxilio de emergencia, descontrol total de la pandemia y falta de perspectiva para vacunar a la población pueden tornar el próximo año peor que el 2020, en especial entre la población pobre y trabajadora.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.