Las medidas del Gobierno Nacional y los gobernadores, dejaron claro que los únicos beneficiarios de esta crisis son los grandes empresarios. Para el pueblo trabajador solo hambre, contagios y muertes por el Covid-19

Por PSTU-Argentina

A veces, ante una crítica a las decisiones de los gobiernos, muchos trabajadores nos plantean con mucha sinceridad, ante esta situación: ¿ustedes qué harían? Es estas líneas queremos expresar que hubiéramos hecho los socialistas revolucionarios ante el coronavirus virus.

Lo primero es definir si estamos en una guerra contra el coronavirus. Si es así, cuestión que compartimos, las políticas a realizar deben tener ese carácter. Todos los recursos del país, sean públicos o privados pasan a disposición para combatir el virus que enferma y mata a miles de personas, en su mayoría de las familias obreras y populares.

Eso quiere decir, no solo dejar de pagar la Deuda Externa (este año se pagaron  5000 millones de dólares), sino que deberían incautarse los fondos de las empresas multinacionales,  en lugar de ayudarlas con subsidios y pago de salarios a sus empleados, incluidos los gerentes.

En una cuarentena real, casi nadie debe trabajar 

El virus circula, debemos atacar dicha circulación,  y los protocolos para la producción no han servido. Eso significa que lo único que se debería poner en funcionamiento sería lo mínimo e indispensable para que la población no pase hambre, frio y garantizar el sistema de salud.

Lo que ha pasado, es que día a día, el Gobierno fue habilitando nuevas industrias como la minería o la explotación forestal. Entonces nunca se frena la circulación.

¿En 130 días cuantas camas, respiradores y medicamentos se hubieran fabricado?

En lugar  de poner todos los establecimientos, fábricas y laboratorios durante 130 días al servicio de esta “guerra sanitaria” para cuadruplicar la atención en las terapias intensivas, hoy solo rogamos que el sistema sanitario no colapse. ¿Era posible que los trabajadores y trabajadoras pudieran haber realizado esa tarea? Nosotros creemos que si.

Faltaría personal sanitario nos dicen

En 130 días no podrían, por ejemplo, reincorporar a todos los desocupados del sector sanitario. Y  ante esta guerra no era posible hacer capacitación exhaustiva para estudiantes avanzados de medicina, enfermería y química  para contratarlos y en este tiempo tener toda una legión sanitaria. Claro que para ello deberían aumentar el salario acorde a la canasta familiar.

Mientras avanza la cuarentena, legalizar a los trabajados virtuales, incluida la enseñanza

La mayoría de los barrios obreros no tienen acceso a dispositivos y a Internet de alta velocidad. Entonces los gastos corren por cuenta de cada familia, creándose una desigualdad. Los hijos de ricos y acomodados tienen mayor condición para aprender, los CEOs mandan sus órdenes por dispositivos modernos desde sus mansiones. Realidad diferente de los hogares obreros, que no están en condiciones de realizar comunicaciones rápidas y/o teleconferencias, especialmente con los docentes.

Cuantas nuevas líneas para Internet gratis y de calidad hubiéramos hecho en estos meses, además de aprovechar todos los contenedores que están en la aduana o en depósitos del correo con miles de celulares, computadoras, televisores, etc. para ser repartidos a las provincias.

Se puede combatir el virus y la pobreza 

Solo el año pasado las cadenas frigoríficas de carne ganaron 1300 millones de dólares.  Otro tanto facturan las dedicadas a la pesca de langostinos y calamares, y podemos seguir la lista. Todo ello, que es parte de recursos existentes, durante la cuarentena deberían ser incautados porque una “guerra” se gana con la población fuerte, no sufriendo hambruna.

Lo mismo con la industria energética, en lugar de subsidiar el barril interno de petróleo a favor de las multinacionales, se debería estatizarlo para que ningún hogar pase frío.

Debemos construir nuestra opción 

Podremos seguir planteando ejemplos del porqué todos estos días han sido perdidos. Como cada guerra en curso, se logra paz, ganando la guerra, entonces mientras los socialistas revolucionarios confiamos en la clase obrera para revertir esto, el Gobierno confía en un capitalismo humanizado. En 130 días los resultados son que los ricos son cada vez más ricos y nosotros somos cada vez más pobres,  los infectados y muertos son casi todos nuestros compañeros y compañeras del trabajo y de los barrios.

Entonces para ganar debemos romper con el FMI, tener un plan obrero, sistema único de salud, control obrero y comités barriales para tomar en sus manos los problemas y decidir cómo enfrentarlos. Confiamos ciegamente en nuestra clase y su auto organización, contra los burócratas y lacayos del poder capitalista.

Este sistema demostró que no sirve

La cantidad de nuevos desocupados, que el 70% de los argentinos vivan con menos de 19.800 pesos mensuales según la consultora F. Market, el aumento de la indigencia, se contrarrestan con los miles de millones de dólares que ganan las mineras, las petroleras, las agrícola-ganaderas y los bancos. Esto nos hace plantear que de esta crisis salimos luchando por terminar con la desigualdad llamada capitalismo y vamos poniendo en pie una salida obrera y popular con un horizonte de igualdad, solidaridad, sin opresión ni explotación. Lo llamamos socialismo y por ese objetivo también debemos organizarnos.