Compartir

Trabajador precarizado y que gana menos; anciano carente; viuda; trabajador rural; jóvenes. Esos son los “privilegiados”, blancos de la reforma.

Por: Diego Cruz

En la mañana de este miércoles 20/2, Bolsonaro presentó oficialmente su propuesta de reforma de la previsión al Congreso Nacional. El proyecto detalla la propuesta que ya se había filtrado por la prensa, alterando algunos pocos puntos pero reforzando su objetivo de retirar derechos, reducir jubilaciones y atacar sobre todo a los trabajadores y a la población más pobre.

A fin de vender la reforma, el gobierno lanza mano de una verdadera campaña de fake news afirmando que el proyecto ataca privilegios y a aquellos que ganan más. La verdad, sin embargo, es justamente lo opuesto. Son los trabajadores más pobres, precarizados, los sectores más oprimidos y explotados, como los negros y las mujeres, los más afectados.

Los más pobres son los más perjudicados

La principal medida de la reforma de la previsión establece la edad mínima de 65 años para hombres y 62 para mujeres. Acaba la posibilidad de jubilarse solo por tiempo de contribución como ocurre hoy (35 años para los hombres y 30 para las mujeres). Pero, además de imponer la edad mínima para todo el mundo, la reforma aumenta el tiempo mínimo de contribución para quien llega a esa edad, yendo de los actuales 15 años para 20 años.

Son justamente los trabajadores más pobres, los más sometidos al trabajo precario y a la informalidad, que, hoy, se jubilan por tiempo de edad. Eso porque simplemente no consiguen acumular 30 o 35 años de contribución al INSS, pues no consiguen tanto tiempo de trabajo con registro. La mayoría de las jubilaciones hoy se dan por edad justamente por eso. Serán ellos los más penalizados.

Otro punto que alcanza a los trabajadores más pobres es el que altera el cálculo de los beneficios. Con la edad mínima y 20 años de contribución, quien se jubile comenzará recibiendo solo 60% de la media de los salarios de los cuales contribuyó. O sea, si ya va a ser más difícil jubilarse, quien lo consiga va a comenzar ganando poco más de la mitad (y no de lo que ganaba antes sino de la media de los salarios que recibió durante todo el tiempo que trabajó con registro). En la práctica, todo el mundo que se jubile por este criterio, que es la gran mayoría de los trabajadores, va a ganar un salario mínimo.

Lea también  1º de Mayo: no es tiempo de resignarnos, ¡no pagaremos más crisis!

Los trabajadores rurales también son fuertemente atacados por la medida. La edad mínima para la jubilación de este sector iguala la edad de hombres y mujeres en 60 años (hasta hoy las mujeres podían jubilarse con 55 años). Además, el tiempo mínimo de trabajo aumenta de 15 para 20 años.

Otro punto que alcanza a los más pobres, principalmente a las mujeres, es la reducción de la pensión por muerte. Hoy, el cónyuge recibe el valor integral de la jubilación de quien murió. Con la reforma, ese valor se reduce a solo 60% del beneficio, con adicional de 10% por dependiente.

Otro ataque a los trabajadores más pobres es en relación con el abono del PIS [Programa de Integración Social] (beneficio equivalente a un salario mínimo pago cada año). Hoy, este es pagado a quien gana hasta dos salarios mínimos. La reforma lo restringe a quien gana solo un salario mínimo.

Ancianos carentes van a ganar menos que un salario mínimo

Una de las medidas más perversas que la reforma de la previsión de Bolsonaro propone es la que altera el Beneficio de Prestación Continuada (BPC), el beneficio al que hoy tienen derecho ancianos arriba de los 65 años. Son 4,5 millones de ancianos que sobreviven hoy con un salario mínimo de miseria.

La reforma de la previsión reduce ese valor a R$ 400 [U$S 100 aprox.], y comienza a pagarse a partir de los 60 años. El BPC, que hoy sustenta a millones de ancianos y sus familias, principalmente en un momento de desempleo galopante, se va a transformar en una especie de bolsa-miseria. El anciano que compruebe situación de miseria solo va a recibir un salario mínimo luego de cumplir los 70 años. Una medida que deja a millones de ancianos en la miseria, dejando en la más absoluta miseria a quien trabajó toda la vida justo en el momento de mayor fragilidad.

Lea también  Bolsonaro es el responsable número uno por el genocidio que ocurre en el Brasil

Jóvenes: futuros derechos

La PEC [Propuesta de Enmienda Constitucional] que Bolsonaro llevó al Congreso Nacional incluye además el llamado “régimen de capitalización”, que será instituido a los jóvenes que están llegando al mercado de trabajo. El régimen de capitalización sustituye el actual régimen, en el cual la previsión es financiada por las contribuciones de trabajadores, patrones, y el gobierno a través de impuestos. En la capitalización, solo el trabajador contribuye, de forma compulsiva, para un fondo financiero, y allá adelante en el tiempo va a recibir los rendimientos de esa “inversión”.

En Chile, donde se impuso por la dictadura de Pinochet, ese régimen fue responsable por un verdadero drama social, con 80% de los jubilados recibiendo menos que un salario mínimo. Es un plato lleno para los bancos y los fondos privados –que administrarán el dinero de esos trabajadores como quieran–, y un futuro de pobreza y miseria para los jóvenes.

Ese régimen será amarrado a la cartera de trabajo “verde y amarilla” sin los derechos asegurados por la CLT [Consolidación de las Leyes del Trabajo]. El gobierno afirma que será “opcional”, pero sabemos muy bien la opción que el trabajador tiene frente al patrón. O acepta, o a la calle.

Combata Fake News: reforma perjudica a los pobres

El gobierno y la prensa vienen haciendo alarde con la propuesta de la reforma que acaba con la jubilación especial de los políticos como diputados y senadores. Como si quien ya recibe un salario de R$ 33,7 mil por mes, más R$ 4,2 mil de auxilio-vivienda, además de una cuota mensual de R$ 45.000 [un total de entre 20 y 25.000 dólares mensuales], dependiese de la jubilación para sobrevivir.

Lea también  13 de mayo: ¡Esta abolición no nos representa!

Los privilegiados, como los políticos, la alta cúpula de la Fuerzas Armadas, y el Poder Judicial, continuarán siendo privilegiados. Y, más todavía, los verdaderos privilegiados que van realmente a ganar con esa reforma son los banqueros. La reforma de la previsión va a atacar a quien menos gana, a los más precarizados, a los ancianos carentes, a las viudas, a los trabajadores rurales. ¿Son esos los “privilegiados” que la reforma combate?

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 20 de febrero de 2019.

Traducción: Natalia Estrada.