Bien podemos poner ese título en este artículo, que trata de los 60 años de la fundación del Estado de Israel. Hace siete años, más precisamente en el 2001, la revista Marxismo Vivo publicaba en sus páginas un artículo titulado Cinco décadas de pillaje y limpieza étnica, recapitulando esos 50 años de masacre y expoliación contra el pueblo palestino que se materializan en el Estado títere del imperialismo en Medio Oriente. Ahora resolvemos publicar nuevamente aquel artículo, por dos motivos principales. El primero de ellos es que para gran parte de los lectores de

Marxismo Vivo, el artículo permanece inédito. En segundo lugar, por su actualidad. El artículo cuenta la historia de la fundación de Israel, y no desde el punto de vista del sionismo o de la historia oficial, sino desde el punto de vista del materialismo histórico, que es el punto de vista de los trabajadores y de los pueblos oprimidos. Y busca enfocar el problema de Israel en sus líneas maestras: el complejo problema del pueblo judío, la farsa de la "tierra prometida", el significado político de esa estrategia del imperialismo inglés y americano en el mundo árabe, una de las regiones más ricas del mundo en petróleo. Esas son cuestiones previas y, por lo tanto, fundamentales para entenderse el conflicto en Medio Oriente.

 
La historia de Israel, en todos esos años, estuvo marcada por un hecho que atravesó, de punta a punta, desde el primer día de su fundación hasta hoy: la resistencia palestina. En algunos momentos, más duros, en otros, más leves, la lucha del pueblo palestino contra la ocupación de su territorio es lo que hoy, realmente, está cumpliendo 60 años y lo que nosotros, luchadores revolucionarios de todo el mundo, verdaderamente conmemoramos.
 
Hoy, la resistencia palestina y el repudio internacional colocan en jaque al Estado de Israel. Está cada vez más difícil encubrir la realidad y presentar al monstro sionista como la "democracia amenazada por peligrosos terroristas". El día 15 de mayo, para conmemorar el aniversario de Israel, Bush fue a Jerusalén e hizo un discurso en el Parlamento para tratar de recuperar un poco de su debilitada credibilidad ante Israel y Olmert y como presidente de los Estados Unidos.
 
Las frases de Bush sobre la identidad del "pueblo elegido" de Israel y de los EE.UU. mostraron claramente la alianza entre el imperialismo norteamericano y la patria sionista. Mientras sucedía eso, en las calles la población árabe contaba otra historia, la verdadera historia de una de las mayores usurpaciones de la historia. En las calles se manifestaba la resistencia y el repudio entre la población árabe que vive en los territorios expropiados en 1948. El día 8 de mayo, en Sarfuria, se conmemoró el Día de Nakba[1], con una marcha de seis mil personas. La prensa oficial informó que decenas de heridos fueron hospitalizados. Mohammed Barakeh, diputado del Frente que incluye al Partido Comunista (FDPI), y Zalakah, dirigente de la Asamblea Nacional Democrática (Balad), también fueron apaleados por la policía. Esa es la "democracia" practicada por Israel. En Cisjordania y Gaza, manifestaciones masivas marcaban el día y, a pesar de la prohibición delllamado ANP fantoche, desafiaron sus órdenes y salieron a las calles de Ramallah. Decenas de miles de palestinos se manifestaron en las más grandes marchas desde el inicio de la Segunda Intifada en el 2000, dentro y fuera de las fronteras de 1948.
 
¿Israel en peligro?
 
Sería impensable, hace 40 anos, que el propio establishment de Israel estuviese temiendo por su futuro, a pesar de la continuidad de las expansiones de su territorio yel impresionante dispositivo militar que incluye armas nucleares y el apoyo total del imperialismo norteamericano. Lo que sucede hoy en la mente y en la actitud de los dirigentes sionistas, que son obligados, incluso a compararse con uno de los peores regímenes que ya existieron en el mundo: el apartheid sudafricano. En una reciente entrevista al periódico The New York Times, Ehud Olrnert dijo:
 
"Los palestinos hacen una campaña contra Israel al estilo de Argelia, pero yo temo que ellos lancen una campaña contra nosotros al estilo de África del Sur. Si fueran impuestas sanciones internacionales contra nosotros, como fueron hechas contra el apartheid, el Estado de Israel estaría en peligro".
 
La comparación es coherente. Ambos proyectos coloniales fueron montados para países ocupados bajo los auspicios del imperialismo británico y americano. En 1949, Israel controlaba el 78% de Palestina y ya había expulsado entre 750 y 800 mil palestinos de sus hogares, gente que jamás pudo regresar. Se transformaron en refugiados diseminados por los países vecinos y encerrados en los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza. Era el método para garantizar la supremacía racial "judaica" inherente al proyecto del Estado sionista. Por eso, hasta hoy los líderes israelíes, desde sus bases, temen sólo en pensar que los judíos puedan ser una minoría demográfica ante el mayor crecimiento vegetativo entre la población palestina. De ahí que se mantenga la política de limpieza étnica, practicada permanente y sistemáticamente contra el pueblo palestino.
 
¿Es posible la paz con el Estado sionista y la reforma del apartheid israelí?
 
En ese proyecto del Estado sionista, la derrota de Gaza que pasó a funcionar como territorio independiente después de la victoria de Hamas, es una cuestión estratégica. Por eso bloqueó totalmente la frontera. No pasa nada, ni medicamentos, ni enfermos, ni combustible, haciendo que la población de la Faja de Gaza quede sin electricidad buena parte del día. La vida de más de 1 millón de personas quedó bajo riesgo inminente, porque los servicios básicos, como hospitales y saneamiento, incluida la purificación del agua, quedaron bloqueados. La propia ONU suspendió la ayuda humanitaria porque no conseguía abastecer a los carros. La situación fue tan grave que hasta el mismo alto comisionado de la ONU tuvo que reconocer que el bloqueo impuesto por Israel condenaba a Gaza a una "existencia subhumana".
 
En Cisjordania, la situación es, igualmente, grave. En su discurso, Olmert habla de paz. En la práctica, continua la política de guerra contra los palestinos. Los asentamientos avanzan, robando sus tierras y aislando a Jerusalén; el Muro de la Vergüenza continua creciendo, para expropiar otras franjas de tierra de los palestinos; los activistas que resisten son cazados como animales y las bombas caen sobre las ciudades y campamentos palestinos, donde quieren que se vislumbre la presencia de un guerrillero.
 
A lo largo de toda Cisjordania existen 600 puestos militares de traspaso (los checkpoint), donde los palestinos están impedidos de viajar, incluso hacia otras partes de los territoriosocupados después de 1967, en tanto que los colonos judíos transitan a su voluntad por calles abiertas especialmente para ellos, obviamente sin checkpoint. Cerca de 11 mil políticos y activistas palestinos se pudren en las prisiones sionistas, siendo que cientos de ellos son menores de edad. De esos, 70 presos ya cumplirán más de 20 años de encierro. La tortura es sistemática y practicada con autorización de la justicia y los "asesinatos selectivos" de activistas en los territoriosya se han vuelto rutina. La terrible contradicción histórica es que son los descendientes de los perseguidos en Europa por el nazismo los que ahora aplican esos mismos métodos contra el pueblo.
 
No es por casualidad que el régimen sionista siempre mantuvo óptimas relaciones con los líderes del apartheid sudafricano, del Partido Nacionalista, declarados simpatizantes y aliados de los nazis en la II Guerra Mundial, porque pregonaron y sustentaron un sistema semejante de segregación racial al de Israel. Las relaciones de cooperación militar y en el área de seguridad fueron estrechas, en tanto duró el apartheid en África del Sur. Su carácter de enclave militar al servicio de los EE.UU. puede ser medido en números: el imperio americano, sea cual fuera el gobierno de turno, siempre hizo hincapié en mantener el financiamiento de la guerra permanente de Israel contra los palestinos, desde su fundación, hace 60 anos. A partir de 1948, Israel fue el mayor beneficiario de la ayuda extranjera de los EE.UU., en una montaña que ya les beneficio con 108 mil millones de dólares.
 
"No podemos celebrar el nacimiento de un Estado fundado en el terrorismo, en las masacres y en la expulsión de otro pueblo de su tierra".
 
La imagen mundial del sionismo como un movimiento "progresista" e, incluso, "socialista" para algunos, está siendo desenmascarada. La destrucción causada en el Líbano y laacción genocida en Gaza hicieron que cada vez más intelectuales y sectores medios, que antes simpatizaban con Israel, ahora denuncien su papel represor y usurpador. EI aislamiento del sionismo va creciendo en el mundo entero, especialmente en el seno de los movimientos sociales y entre los trabajadores. Un proceso que recuerda la lucha contra el apartheid de Áfricadel Sur en los años 70 y 80. Se esparce por Europa, aglutinando a sindicatos, asociaciones de docentes y universidades, además de intelectuales de prestigio. Esa posición corajuda ataca, de frente, a lapolítica de los gobiernos de la Unión Europea, que estrechan sus lazos con los genocidas que dirigen el estado de Israel.
 
En Inglaterra, varios sindicatos nacionales de peso asumieron Laposición de boicotear los productos israelíes, debido a las políticas criminales de Israel en los territorios palestinos. Los poderosos TGWU (Sindicato Nacional de los Trabajadores del Transporte) y La UNISON (servidores públicos) votaron en sus respectivos congresos esa misma posición. La Asociación Nacional Británica de Profesores en Educación Superior aprobó un boicot contra las instituciones educativas israelíesque no condenaron la "política de apartheid" del gobierno.
 
En Irlanda, el Congreso Nacional de la Central Sindical Irlandesa votó, en el 2007, una moción exigiendo sanciones económicas contra Israel por la política antipalestina y estimular una "activa política de boicot y desinversión". La Unión de los Profesores Canadienses siguió la misma orientación: decidió boicotear a Israel hasta que el país reconozca el derecho de autodeterminación de los árabes palestinos.
 
Importantes intelectuales desistieron de participar del Salón del Libro de París y de la Feria del Libro de Turín para rechazar los acuerdos conjuntos y la relación preferencial de los gobiernos y empresas con el Estado racista sionista. En una carta publicada por el periódico inglés The Guardian, firmada por cien prestigiosos intelectuales judíos, encabezada por el dramaturgo Harold Pinter, manifiestan su repudio a las conmemoraciones por los 60 años de Israel. "En total, 750.000palestinos se convirtieron en refugiados. Unas 400 aldeas fueron destruidas del mapa. No acabó aquí la limpieza étnica. Miles de palestinos (con ciudadanía israelí) fueron expulsados de Galilea en 1956. Y muchos miles más, cuando Israel ocupó Cisjordania y Gaza. Según la ley yla resolución internacional 194 de la ONU, la población refugiada por causa de una guerra tiene el derecho de regresar o ser compensada. Israel jamás aceptó ese derecho. Nosotros no celebramos. Nosotros no podemos celebrar el nacimiento de un Estado fundado en el terrorismo, en las masacres yen la expulsión de otro pueblo de su tierra".
 
Lea el artículo:
 

[1] Día de la Nakba: para los palestinos, el día de la fundación de Israel es conocido por la palabra Nakba, que en árabe significa catástrofe. Es un día de luto para ellos. Por eso, todo año, en la misma fecha en que los sionistas y el imperialismo conmemoran el estado de Israel, los palestinos hacen el día da la Nakba.
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