Barack Obama, premio Nobel de Paz 2009, como representante del imperialismo, continúa con su guerra en Medio Oriente. Ha dado por terminada la guerra en Irak consolidando la ocupación, ha escalado la guerra de Afganistán involucrando a Pakistán y Tayikistán, 

busca convencer a los palestinos de que se rindan y firmen una paz reconociendo al Estado sionista de Israel, y amenaza con la guerra a Irán. Su objetivo en la región son los recursos energéticos, y en el caso de Irak, está logrando su propósito.

“Termina la guerra”, empieza el saqueo

En agosto el gobierno de Obama anunció el retiro de los “últimos” soldados de Irak, y declaró concluida la operación "Libertad Iraquí”, con la que se ocupó militarmente a Irak en el gobierno de George Bush el 20 de marzo del 2003. Obama señaló que ahora comenzaba la operación “Nuevo Amanecer”, cuya misión —por parte de los 56 mil soldados que todavía quedan—, es entrenar las fuerzas armadas iraquíes que cuentan con 665.000 efectivos. A propósito de la supuesta retirada del imperialismo, está planteada la discusión sobre el balance de la guerra. El resultado sobre los objetivos de la ocupación, las cifras y la situación en que queda el país, son parámetros importantes para hacer el balance y concluir si triunfó el imperialismo, o salió derrotado.

Todo por el petróleo

En enero de 2003 ejecutivos de las transnacionales petroleras señalaron que: “Las compañías de petróleo estadounidenses están empezando a prepararse para el día en que ellas puedan tener la oportunidad de trabajar en uno de los países más abundantes en petróleo.” Esto fue unos meses antes de la invasión a Irak. Siete años después la situación es la siguiente:

“Las asignaciones a Exxon-Mobil y Royal Dutch Shell, el jueves pasado [3 de diciembre de 2009], de los derechos para explotar los enormes yacimientos petroleros de Qurna Occidental, en el sur de Irak, una vez más enfatizan el carácter criminal de la perpetua ocupación estadounidense. Como consecuencia directa de la guerra en Irak, los mayores conglomerados estadounidenses y otras trasnacionales de energía están obteniendo el control de los yacimientos petroleros más grandes en el mundo.

Qurma Occidental tiene 8,7 mil millones comprobados de barriles de petróleo. Las reservas totales de Irak se calculan actualmente en 115 mil millones de barriles, sin embargo, docenas de yacimientos potenciales aún no han sido adecuadamente explorados. Antes de la invasión estadounidense en 2003, los derechos para explotar los yacimientos de la Qurma Occidental habían sido otorgados por el régimen Baazista de Saddam Hussein a la firma petrolera rusa, Lukoil. El régimen títere en Bagdad, pro Estados Unidos, ha rechazado todos los contratos previos a la invasión…

(…) El gigante estadounidense del petróleo, Exxon-Mobil, es el primero en beneficiarse. Bajo los términos de un contrato de 20 años, Exxon-Mobil y Shell planean aumentar la producción en la Qurma Occidental de 300,000 barriles a 2,3 millones de barriles por día en los próximos seis años…

(…) el gobierno iraquí cerró un trato con British Petroleum (BP) y la Corporación Nacional del Petróleo de China (CNPC), concediéndoles los derechos de desarrollo correspondientes a los enormes yacimientos de Rumalia y sus reservas de 17 mil millones de barriles…
(http://www.wsws.org/es/articles/2009/dec2009/esiq-d09.shtml).

Queda claro que uno de los principales objetivos de la guerra y la ocupación planeada y ejecutada en abril de 2003, por parte del imperialismo, se está logrando: apoderarse del petróleo iraquí.

Genocidio y destrucción, división y fratricidio

Pero para conseguir el objetivo del petróleo tenía que lograr el control político, derrotar la resistencia de la población, degradarla y mantenerla dividida. La guerra y ocupación imperialista ha dejado 1.200.000 iraquíes muertos, 5 millones de desplazados, su territorio ha recibido 1.700 toneladas de uranio empobrecido y una alta cantidad de fosforo blanco. Esto ha dejado a sus habitantes peor que los de Hiroshima y Nagasaki después de recibir las bombas atómicas del imperialismo norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, lo que está produciendo muchas muertes por cáncer. Hay 5 millones de niños huérfanos y decenas de miles de niñas y mujeres convertidas a la prostitución para sobrevivir. En las cárceles se encuentran más de cien mil civiles, la mayoría por sospecha de apoyar la resistencia. Los sindicatos de trabajadores fueron proscritos, la infraestructura de vías y servicios públicos completamente destruidos y la cifra del desempleo llega al 70%.

A pesar de la dictadura de Hussein, el Irak próspero, industrializado, con su población que contaban con subsidios de educación y alimentos, antes de la guerra, hoy no es ni la sombra de entonces. Está completamente devastado. La situación de su población cada vez se parece más a los perseguidos y oprimidos palestinos.

Antes de la guerra convivían sin grandes problemas sunitas, chiitas y kurdos, más allá de la represión y persecución contra estos últimos por parte del régimen de Hussein. Había familias conformadas por miembros de estos distintos sectores conviviendo sin problemas. Pero la cuestión cambió radicalmente con la ocupación. La persecución contra los sunitas se incentivó por parte de los invasores y sus agentes iraquíes, y esto ha producido un verdadero fratricidio y división entre los tres sectores. Estos hechos sólo les han servido a los ocupantes porque han destruido la unidad nacional del pueblo iraquí y el país perdió su soberanía completamente.

A lo anterior se suma la humillación y el castigo a que será sometido el pueblo iraquí por parte del invasor imperialista al cobrarles la reconstrucción del país. “Estados Unidos quiere que el gobierno iraquí pague compensaciones por la destrucción y por todos los asesinatos que la máquina militar estadounidense infligió al país. Las razones dadas son: a) Iraq puede vender gran cantidad de petróleo para reconstruir el país, y b) las víctimas son iraquíes y, por consiguiente, las compensaciones las deben pagar… los iraquíes. Esto sí es una lógica retorcida. Comentario de un iraquí: ‘Alguien entra en mi casa ilegalmente, destruye todo y mata a mi familia, ¿y me pide que yo pague los daños? ¿Estoy hablando con bárbaros recién salidos de una cueva?’”. (Iraq: la era de las tinieblas, Dirk Adriaensens Tribunal Brussells, 23 de septiembre de-2010, www.rebelion.org).

“Vaticano” imperialista y bases militares

Estados Unidos continuará la ocupación consolidando bases militares en territorio iraquí. Bases para cuidar, saquear el petróleo y dominar la región. La embajada norteamericana en Bagdad se parece más al Vaticano que a una casa diplomática: “Junto con la Gran Muralla de China”, afirmó el embajador Hill, ‘la embajada estadounidense de Bagdad es una de esas cosas que se pueden ver a simple vista desde el espacio; quiero decir que es descomunal’. Lo es. Con algo más de 42 hectáreas, [El Vaticano tiene 44 hectáreas] es la mayor embajada estadounidense del mundo. Además de seis edificios de pisos, tiene una piscina de lujo así como una planta de tratamiento y depuración de aguas. (…) El Departamento de Estado ha solicitado un mini-ejército para proteger su Fortaleza América, lo que incluye 24 helicópteros Black Hawk y 50 vehículos blindados”. (Ídem).

Aparte del enclave imperialista en el centro de Bagdad, el imperialismo mantendrá bases militares para controlar el territorio. Es decir, formalmente se acaba la guerra pero la ocupación se mantiene. La misma Casa Blanca confirma que el gobierno norteamericano mantendrá 94 bases militares.“Como parte de la reducción de las tropas en Irak, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos también están clausurando o transfiriendo bases militares en Irak. En junio del 2009, efectivos de Estados Unidos ocupaban 357 bases. Actualmente ocupan 121 bases, y se tiene previsto que se reduzca dicha cifra a 94 bases para fines de agosto”. (http://www.america.gov/st/peacesec-spanish/2010/August/20100831093222×0.3693659.html)

El balance a partir de los hechos

Para hacer el balance de la guerra están los hechos que aquí se han mencionado, con lo que se puede concluir que el imperialismo norteamericano y las transnacionales se han salido con la suya. Pero hay quienes consideran que Estados Unidos ha salido derrotado porque perdió cerca de 5 mil soldados y tuvo 30 mil heridos; porque se ha gastado cerca de 1 billón de dólares en la guerra y porque mantener la invasión, con los 56 mil soldados y más de 100 mil mercenarios, sumará 2 billones de dólares más. También hay quienes argumentan que fue derrotado porque ha salido de la guerra muy desprestigiado.

El problema es que quienes concluyen que el imperialismo salió derrotado subestiman los factores económicos y militares, así como la división de la resistencia, la derrota a la clase obrera y la relativa estabilidad del gobierno títere.

Para el imperialismo norteamericano, su gobierno, sus militares y la gran burguesía transnacional, sin duda el balance es positivo, como también lo es para los agentes nacionales que desde el gobierno títere y las instituciones del régimen han usufrutuado los resultados de la destrucción del país. De otra parte, para la camarilla de Bush —que tiene inversión en el sector de la industria militar y petrolera— el resultado fue excelente. Ahora tiene más riqueza acumulada que la que tenían antes de 2003. Y respecto al desprestigio, no hay que olvidar que a los capitalistas, y en especial a los imperialistas, les interesa más las ganancias, que el prestigio. Lo otro es que depende de cómo se mire el conflicto y los intereses.

Al pueblo norteamericano que paga impuestos y parte de ese dinero se ha invertido en la guerra, le fue mal, y al pueblo raso de Irak que lo ha perdido todo, le fue peor. También pierden los soldados porque muchos cayeron muertos o heridos, y otros terminan suicidándose o en estado demencial. También fue derrotada la movilización de estadounidenses contra la guerra, y fue desactivada la movilización mundial contra la misma y contra el imperialismo en todo el mundo, especialmente en Europa.

El plan de Bush con la invasión y la guerra en Irak era terminarla en un mes. Eso no lo logró porque la resistencia fue muy radical internamente y a nivel internacional se dio un proceso de movilización muy importante. Eso le produjo un empantanamiento y cierta crisis. Pero después de 7 años de persistencia y represión de las tropas invasoras y el gobierno títere, la corrupción a parte de la dirección de la resistencia, así como la división y el fratricidio, el imperialismo terminó imponiéndose, derrotando a las masas y dejando el país hecho escombros.

Esta derrota ha tenido repercusiones a nivel internacional. La consigna de “guerra contra el terrorismo” de Bush, terminó imponiéndose como argumento para realizar otras intervenciones y para reprimir a todo movimiento que salga a luchar por sus reivindicaciones o contra el imperialismo, por parte de los gobiernos. Los ejércitos han aumento en forma considerable, así como los presupuestos de guerra, eufemísticamente denominados: presupuestos de defensa.

El imperialismo norteamericano tenía unos objetivos claros: apoderarse del petroleó iraquí y lograr el control de la región. Sin duda lo primero lo está logrando, y en lo segundo ha avanzado. La realidad es contundente. Decir que el imperialismo ha sido derrotado en Irak es desconocer los hechos, y eso puede tener consecuencias para la lucha antiimperialista. Puede llevar a bajar la guardia en la lucha contra la ocupación que en todo caso continuará, contra el saqueo que se acrecienta y contra la división y fratricidio entre las distintas facciones de la población iraquí. ¿Cómo afirmar que el imperialismo fue derrotado, si Irak sigue ocupado?

La guerra continúa

No debemos creer el cuento de que la guerra terminó, pues esta continúa en Afganistán y se puede extender a Irán. La mayor parte de soldados que el gobierno de Obama ha sacado de Irak los ha trasladado a Afganistán. Con sus 400 bases y 150 mil soldados, el imperialismo ha trasladado el eje de su guerra de Irak a Afganistán. El objetivo es el control del territorio para el saqueo y transporte de los recursos energéticos de Asia Central. El modelo de control es parecido al de Irak: contar con un gobierno títere, reconstruir unas fuerzas armadas nacionales a su servicio y mantener un ejército de ocupación. Esto lo está tratando de conseguir combatiendo militarmente a la resistencia talibán y al mismo tiempo buscando una negociación.

El gobierno norteamericano y sus militares reconocen que la estrategia militar es insuficiente para salir del pantano en que se encuentran en Afganistán. A diferencia de Irak, la resistencia militar, que actualmente tiene cerca de 30 mil hombres en armas, está mucho más centralizada que la iraquí y cuenta con mayor apoyo de la población. Por eso está tratando de buscar una negociación con la resistencia, tanto con la red Haqqani como con la Quetta Shura que dirige el derrocado presidente mullah Omar.

Hay que considerar a todo el Medio Oriente como una región sobre la cual el imperialismo está interviniendo militarmente, incluyendo Afganistán, Pakistán y Tayikistán. El gobierno de Obama tiene amenazado a Irán con la guerra y para ello está utilizando a Israel que a su vez está ejerciendo una feroz represión contra el pueblo palestino y considerando imponer la existencia de un solo Estado: el israelí, sometiendo a los palestinos.

Como está la situación en esta región podemos valorar que la correlación de fuerzas está a favor de la contrarrevolución, ante la ausencia de movilizaciones que enfrenten la agresión imperialista.

Si hasta hace unos años existía la expectativa de derrotar al imperialismo en Irak, hoy esa posibilidad depende de la clase obrera europea que enfrenta los planes económicos del imperialismo. Si en su lucha también incorpora la consigna contra la guerra imperialista en Medio Oriente, se puede lograr la expulsión y la derrota al imperialismo.

Fuente: El Socialista 652, Octubre 2010