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Iván Duque es un enemigo declarado de los trabajadores y la población más explotada, no solo por provenir del sector burgués más reaccionario del país agrupado políticamente en el partido Centro Democrático, y ser además el pupilo del expresidente Álvaro Uribe, sino también porque todos sus planes políticos y económicos están al servicio de favorecer a los más ricos empresarios nacionales e imperialistas.

Por Comité Ejecutivo del PST-Colombia

Con Duque lo que se viene para los trabajadores bajo su gobierno no es nada más que la reforma pensional, la profundización de la privatización de la salud y la educación, el incremento de impuestos, la rebaja del salario mínimo para millones de familias que solo tienen este ingreso, el mantenimiento y profundización de la tercerización laboral, la prohibición de hecho de la protesta social y la continuidad de los asesinatos de dirigentes sociales y desmovilizados, junto a un fortalecimiento del régimen y la protección a los militares y paramilitares con la reforma a la JEP.

Por otro lado, alrededor de ocho millones de colombianos, miles de ellos trabajadores, expresaron su inconformidad tras 16 años de gobierno bajo la capa del uribismo y sus sectores burgueses aliados, por medio de un voto al candidato Gustavo Petro. Son esos ocho millones los que debemos tomar hoy, tras las elecciones, la vía de la movilización y la lucha para no darle ni un respiro a Duque y así derrotar sus nefastos planes contra la población y la clase trabajadora. No podemos dejarnos chantajear de los paramilitares y asesinos a sueldo que silencian a los líderes sociales, por el contrario hay que salirles al paso con un Paro Nacional y adoptar la consigna: ¡Ante cada asesinato, paro nacional inmediato! Hay que retomar esta consigna para hacerle saber no solo a los asesinos a sueldo sino también a quienes los financian, que un amplio sector de la población y los trabajadores no estamos dispuestos a seguir viendo caer a los líderes sociales, sindicales, de derechos humanos y tampoco a dejar pasar los planes de explotación y miseria contra el pueblo trabajador.

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Por eso rechazamos la firma del “Pacto de rechazo a la violencia contra líderes sociales” -por parte de Gustavo Petro, Aida Abella, el partido Fuerza Alternativa Democrática del Común (Farc), el Polo democrático y aquellos que en el congreso dicen representar a la izquierda. Este pacto publicado en el diario El Tiempo del domingo 29 de julio es encabezado por el presidente Juan Manuel Santos e Iván Duque y los representantes de los partidos que hacen presencia en el Congreso y los poderes públicos.

Es una vergüenza porque es un pacto para lavarle la cara al presidente saliente y al entrante, a los partidos de la burguesía que han gobernado este país a sus anchas durante más de 200 años y son los responsables de la violencia, la pobreza y la miseria, que 8 millones -la inmensa mayoría trabajadores- rechazamos el pasado 27 de junio en las urnas, pero que ya lo veníamos haciendo en las calles. Esos 8 millones esperaban que la Colombia Humana y los partidos que han sido y están siendo víctimas del exterminio lideraran un gran movimiento de lucha: que cada voto se convierta en un grito de protesta en las calles. Esperábamos que este 7 de agosto así como el 6 de julio las plazas se llenaran al grito de no más asesinatos y no más Uribe, al grito de uribe paraco el pueblo está berraco. No esperábamos ver su firma al lado de la de los responsables del paramilitarismo, de los falsos positivos y de la miseria, en un PACTO hipócrita de rechazo a la violencia que ellos mismos propician contra los líderes sociales.

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Así como acompañamos a todos los inconformes en las pasadas elecciones presidenciales votando críticamente por Gustavo Petro, ahora proponemos que nos volquemos a las calles en una verdadera oposición de lucha de clases, pues estamos convencidos que esta es la única vía por la cual las profundas transformaciones que requieren los trabajadores y los pobres pueden ser posibles. De la misma forma que los trabajadores argentinos, hondureños, haitianos y nicaragüenses se levantan hoy por medio de la movilización y la lucha directa contra sus gobiernos y regímenes, le corresponde el turno a los trabajadores colombianos, sin darle ni un día de tregua a Duque, para poderle dar fin a este ciclo de masacres, miseria, represión y explotación sin límites, y darle paso a un gobierno de los trabajadores.