Con carros lanza agua, zorrillos y agentes de FFEE contra pobladores de la comuna El Bosque, fue el episodio que marco la prensa incluso internacional, enfrentamientos contra la policía sucedieron en la tarde de este 18 de mayo. Quienes protestaban manifestaban que ya no tenían ingresos para la provisión de alimentos de sus familias.

Por MIT-Chile

La respuesta frente a estos enfrentamientos hizo eco en varios lugares de la región metropolitana y otras regiones del sur y norte de Chile, con llamados a cacerolazos. Este mismo lunes durante la noche se efectuaron barricadas en repudio del actuar represivo frente a sectores populares y del pueblo trabajador, en Santiago centro, San Ramón, Pedro Aguirre cerda, Conchalí, Pudahuel, Huechuraba, La Granja, Maipú, Puente Alto, entre otras.

Las protestas contra hambre también impactaron en los noticiarios, este miércoles 20 de mayo en sectores de la comuna La Pintana, pobladores desocupados manifestaban su descontento.

Impacto mediático tuvo la presentación del colectivo artístico Delight Lab, proyectar el concepto hambre en el edificio de la telefónica, que reflejó la situación que vive una mayoría de la población durante estos periodos de confinamiento.

Cuarentenas de la muerte, la política del Gobierno de Sebastián Piñera

En general las causas de las protestas están evidenciando que la cuarentena obligatoria está llevando al hambre a la población. Lo acontecido en la comuna El Bosque, no solo da a conocer una realidad local, sino representa una situación nacional de cómo se encuentra la gran mayoría en este país, sobre todo los sectores en situación de extrema pobreza y mayor vulnerabilidad social.

La situación de cesantía con rostro de mujer, están lejos de la cifra oficial de un 18% de desempleo, 1 millón 500 mil trabajadores desocupados, 460 mil asalariados con suspensión de la relación laboral en 80 mil empresas acogidas a la Ley de “Protección al Empleo”, la falta de ingreso del trabajo informal que representa el 60% de población con mayor vulnerabilidad.

Las suspensiones y rebajas a los salarios para un número no menor de habitantes, agregando los ingresos bajo en las jubilaciones de las AFP, y subsidios gubernamentales que ni siquiera superan el salario mínimo, evidencia los factores de riesgo, que por un lado, no solo mantienen la situación precaria laboral, económica y social en sectores populares, sino que las condiciones de riesgo se extremaron, llegando a familias no lograr la satisfacción de sus necesidades primarias y básicas de alimentación.

Los testimonios de trabajadores de El Bosque son desgarradores, algunos denuncian que “a veces pasa el día con un tecito y otros apenas con un vaso de agua”, “en los negocios la gente compra bolsitas de té individuales”, y una de las vecinas protesta: Si pue, días malos, malos…días que uno se los pasa prácticamente acostada para no sentir hambre”, “Yo me pregunto cómo puede ser tan cerrado este gobierno que no escucha a su pueblo. No mira hacia fuera, no mira al prójimo, no mira al débil, al humilde, sólo se mira a sí mismo”.

En ese sentido, los saqueos que se han visto en el cual pobladores sacan balones de gas, desde el MIT consideramos que son totalmente legítimos, ya que por el hambre y desprotección, es una acción a la cual la población trabajadora se ve obligada a realizar para no morir.

Por otra parte, las ollas comunes y centros de acopio se siguen reproduciendo a través de la consigna: solo el pueblo ayuda al pueblo, algunas asambleas territoriales y grupos de primera línea son parte de ese proceso. Es importante seguir desarrollando y avanzando en centralizar este tipo de respuesta de auto-organización en los barrios de la clase trabajadora para hacerle frente a la negligencia del gobierno y las instituciones empresariales.

Cárcel y muerte. ¡Libertad inmediata a los presos por luchar!

La respuesta del Gobierno de Sebastián Piñera, no solo ha sido una política criminal y asesina, productos de estas manifestaciones, efectuando represión con las fuerzas especiales contra trabajadores, pobladores, mujeres y jóvenes, castigando con prisión, sino además querellándose contra quienes protestaron e instalaron barricadas. Estas querellas demuestran la política criminalizadora del Estado por encarcelar población que se manifestaban por no poder alimentarse, ya 9 se encuentran en prisión preventiva.

Todos los informes de salud y de organismos de derechos humanos, evidencia el hacinamiento y mantiene las condiciones insalubres fuentes de contagio encada reciento penitenciario. Por lo cual el Gobierno de Sebastián Piñera a buscar encarcelar a quienes protestan contra el hambre, es exponerla cruelmente al contagio del COVID-.19, y de por sí a su muerte.

No podemos permitir que este Gobierno de empresarios y ricos, aniquile a los pobres, la situación se está agravando, el 18 de octubre abrió un proceso revolucionario que no ha sido derrotado, con la pandemia la movilización de las masas no es como antes, pero no se ha cerrado y ahora con la represión y la criminalización quieren socavar toda intento de manifestación de Chile, frente a las desigualdades, del hambre en las familias, del golpe de los despidos y de los ataques a los salarios de la clase trabajadora, situaciones que reflejan que la crisis la está pagando los pobres.

Debemos hacerles ver que el hambre no se combate con cárcel ni represión, no pueden encarcelar el hambre. Más que nunca sigue siendo una tarea central de la revolución abierta el 18 de octubre, exigir la libertad de todos los presos por luchar (más de 2 mil), ahora por los encarcelados tras estas últimas protestas.

Salud, Pan y Trabajo para no morir. Fuera Mañalich y Piñera

Al hambre se le suma el colapso del sistema de salud pública, la salud en Chile sigue siendo un negocio y hay una limitación a los test PCR. Los casos de contagio van en aumento exponencial y las cifras de muertes que también van en aumento ya son bastante cuestionadas y están por lo debajo de lo real. Es por eso que necesitamos garantizar salud para toda la población no solo a través de que el gobierno centralice la red de salud privada, sino estatizándola y poniéndola bajo control de los trabajadores para hacer de la salud un servicio garantizado para toda la población y no un negocio empresarial. Necesitamos exigir cuarentena total con sueldo de emergencia garantizado sobre $600.000 pesos mensuales para enfrentar estar pandemia y contrarrestar el hambre, esto debe ser financiado con impuestos progresivos y graduales a las fortunas de los grandes empresarios de Chile, para satisfacer las necesidades primarias y secundarias de las familias, en base a la movilización de trabajadores y el pueblo.

Se debe parar la lógica de despidos a destajo y garantizar empleos con sueldos pero que solo se lleven a cabo en terreno en caso de ser esenciales. La crisis que está viviendo la clase obrera, ha sido a causa de la barbarie que arroja la irracionalidad de las clases capitalistas, por ende, debemos oponerlo con un programa socialista que, frente a esta crisis sanitaria, alimentaria, laboral y económica, coloque en el centro las necesidades de la mayoría de la población, poniendo todo la producción industrial, de servicios y bienes, en resolver necesidades primarias y secundarias, en favor el bien estar común de la grandes mayorías y de la clase trabajadora. Debemos hacer que esta crisis la paguen los ricos.

Todo esto no se logrará con Piñera ni Mañalich ni todos ellos en el gobierno, por eso es más vigente que nunca la tarea de sacar a Piñera y a todos ellos. Por una nueva constitución a través de una Asamblea Constituyente que será convocada solo si fortalecemos la organización obrera y popular y avanzamos en la lucha por un gobierno obrero y popular.