Pasado el receso parlamentario y judicial en los que el gobierno intentó indicar para la burguesía y para el imperialismo que caminaba rumbo a una estabilización política y económica, es posible sentir un enorme descontento contra el gobierno, las reformas y contra todo eso que está ahí. Un clima que recuerda un poco los días que antecedieron a las protestas de junio de 2013.

Por: PSTU – Brasil

La tentativa de los gobiernos de promover ataques y retiro de derechos mientras todos saben que este gobierno está formado por bandidos, causa indignación y repulsión. Temer y el Congreso Nacional quieren acabar con las jubilaciones, rebajar salarios y proteger corruptos. La indicación de Alexandre de Moraes para el Supremo Tribunal Federal [STF], afiliado al PSDB y abogado del Primer Comando de la Capital [PCC] dejó en evidencia que el objetivo del gobierno es acabar con la Operación Lava Jato y proteger al PMDB, al PSDB y a todos sus amigos citados en la delación de Odebrecht. Al mismo tiempo, se crea un nuevo ministerio para dar foro privilegiado a Moreira Franco, hombre fuerte de Temer, citado 34 veces en una única delación de la Odebrecht.

Las últimas encuestas dan cuenta del crecimiento de la indignación contra el gobierno, cuyo nivel de popularidad cayó todavía más. Casi la mitad (49,8%) considera el gobierno malo o pésimo. Solo 10,3% lo considera óptimo o bueno.

Situación económica y social

El desempleo aumentó y el poder adquisitivo de los salarios y de la renta disminuyó. Un sector de la pequeña burguesía está arruinado. El comercio cerró casi 109.000 negocios el año pasado y, en los últimos dos años acabó con más de 360.000 puestos de empleos directos. Centenares de miles de trabajadores, además de haber perdido el empleo, no recibieron el dinero de la rescisión. Empleados de los Estados y municipios no recibieron el aguinaldo y están recibiendo los salarios en cuotas y atrasados. Mientras tanto, el festival de corrupción, robos y privilegios continúa libremente.

Crisis de las policías

Las huelgas de las PMs en Rio de Janeiro y Espírito Santo evidenciaron la profundidad de la crisis. Parte del aparato de represión se salió del control de los Estados. Soldados, con las mujeres al frente, pusieron en jaque la jerarquía. Las huelgas pueden extenderse. Las PMs son parte importante del aparato de represión.

En Rio, además de la lucha de la PM, hay movilizaciones radicalizadas contra la privatización de la Cedae, estatal responsable por el agua y los desagües. La población apoya a los trabajadores y más de 90% está contra la privatización. El “Fuera Pezão” en Rio de Janeiro está a la orden del día. Y Pezão puede caer. Es preciso ganar las calles con el “Fuera Pezão” en Rio de Janeiro. Es posible derrocarlo por las manos del movimiento de masas y colocar también el “Fuera Temer” en un nivel más alto.

Hay luchas y una ola de indignación. Hay también sectores de la pequeña burguesía indignados. Grupos como Vem Para Rua [Ven para la calle] y MBL [Movimiento Brasil Libre], ligados hasta ayer al PSDB y a Bolsonaro [sector de derecha de la burguesía y parlamentario de derecha], quieren hacer una maniobra, llamando a esos sectores a salir a las calles para apoyar las reformas, además de supuestamente colocarse a favor de la Lava Jato.

Ora, ¿cómo apoyar la Lava Jato y apoyar a Temer y al PSDB al mismo tiempo? Es claro que nadie debe ir a ese llamado. Ellos quieren, en realidad, apoyar a este gobierno ladrón y detonar nuestros derechos. Por eso, la CSP-Conlutas está llamando a todo el mundo a protestar los días día 8 y 15 de marzo y decir bien alto: ¡Fuera Temer y todos ellos! Los actos del día 8 de marzo pueden sorprender y canalizar esa indignación. La Huelga de Mujeres, convocada mundialmente, se junta a ese clima que puede detonar grandes movilizaciones.

Ese descontento generalizado precisa ser canalizado para una huelga general que solo no ocurrió todavía porque las centrales sindicales como la CUT y la Fuerza Sindical no quieren convocarla.

Lamentablemente, por un lado tenemos el PT y el PCdoB dando apoyo, por debajo del telón, a Temer, PSDB, PMDB y DEM en la operación salva-corrupto. Por otro, esas centrales sindicales también están negociando las reformas. Los trabajadores y los sindicatos de base no deben autorizar que nadie negocie el retiro de derechos en nuestro nombre. Los sindicatos de metalúrgicos afiliados a la Fuerza Sindical están repudiando las declaraciones de Paulinho [dirigente de esa central] y llaman a luchar contra la reforma.

Vamos a construir una fuerte movilización los días 8 y 15. Vamos a las calles a exigir que las centrales paren todos los sectores y que la CUT y la Fuerza Sindical convoquen a huelga general.

Forme un comité en su lugar de trabajo, en su barrio, en su escuela para organizar esos días de lucha, para exigir que su sindicato llame a asamblea y organice paralizaciones el día 15, para luchar contra el desempleo y defender la huelga general contra las reformas del gobierno, por el “¡Fuera Temer y todos los corruptos!”

Precisamos de un verdadero gobierno socialista de los trabajadores que, al contrario del PT, no gobierne con corruptos y banqueros. Un gobierno de los trabajadores que organice a los de abajo y gobierne por Consejos Populares.

Editorial de Opinião Socialista n.° 531, 21 de febrero de 2017

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Traducción: Natalia Estrada.