A  40  años  del Golpe  de Estado, mucho  se  ha escrito  sobre la Dictadura  y la  violación  sistemática  a los  Derechos  Humanos  que  en ella  ocurrieron. Pero   poco  se ha dicho  de lo importante  que fue  la llegada  del  «Gobierno de la Unidad Popular» y el largo  camino que debió recorrer la Clase Obrera  hasta  llegar a la  construcción de los  Cordones  Industriales.

La Historia  debe comenzar  por  escribirse en  los  inicios  del  siglo  XX,  cuando  innumerables  huelgas  llevaron al avance  de la conciencia  de los trabajadores, sobre todo  el «obrero pampino», el salitrero. Fueron en las  Huelgas  de la Carne  de Santiago, de Antofagasta, de la Compañía  de Vapores  de  Valparaíso, de Antofagasta y por  supuesto  de la «Escuela  de Santa María  de Iquique», en las  cuales  se  fue  forjando  una  conciencia  de lucha, una conciencia de clase y de organización  de nuestros  viejos  obreros. No por  nada, son tristemente  célebres, pues  ellas  también fueron  «grandes  matanzas»;  en ellas la Burguesía  se ensaño, practicando incluso el «palomeo de rotos» (Humberto  Valenzuela. Historia  del Movimiento  Obrero).

Fue  al  calor  de estas luchas  que Luis  Emilio  Recabarren fundo el Partido Obrero  Socialista (POS),  y fue  a Moscú  a saludar  el triunfo  de la Revolución Rusa. A su vuelta,  el POS, el 1°  de Enero  de 1922  se cambió de nombre y se convirtió  en el Partido Comunista  de Chile. Es la época, en que el PC, luchaba  contra el capitalismo  y por  instaurar  la  sociedad socialista; aún no cabían las maniobras  ideológicas de que las  contradicciones  entre Proletariado y Burguesía o Capitalismo y Revolución Socialista; debían ser  postergadas  por  Democracia  v/s Neoliberalismo.

Pero el PC sin Recabarren, fue  abandonando la política leninista  y se amoldó al stalinismo  y la política de los  Frentes  Populares. Aún así  la Clase  Obrera  seguía  el camino de la organización, aunque el timonel  más importante  (el PC)  lo forzaba  hacia  la derecha, la realidad  se movía  en Chile  y en el mundo  hacia  la izquierda. Triunfaba la Revolución  en los  Estados  del Este, en China  y en Cuba.  La  década  de los  50, veía   nacer  a la CUT, la Central Única  de Trabajadores  de Clotario Blest  el año  1953; y nuevamente  se  volvían a plantear al igual que en la vieja  FOCH (Federación Obrera  de Chile, dirigida  por  Recabarren)  el Gobierno de los  Trabajadores  y el Fin  del  sistema capitalista. Allende  casi triunfa en las  elecciones del año  1958, lo detuvo  el cura  de Catapilco; luego en 1964, la derecha  ante el temor   de que  ahora  si venciera, apoya  a Eduardo Frei Montalva. Allende  vuelve a  quedar  en segundo  lugar. 

¿Que  significaba todo esto?

Simplemente  un avance  colosal (aunque obviamente  distorsionado  por  las  elecciones) en la conciencia  de los  Trabajadores, no por nada  el año 1970, los  trabajadores  votan al primer  Presidente  (autodenominado)  Marxista  en la Historia del mundo, y…  gana.

Será en ese  corto  Gobierno en el que los  Partidos  tradicionales, el PC, el PS, como tampoco un  emergente  partido de vanguardia, el Movimiento  de Izquierda Revolucionario (MIR) no pasaron la Prueba de la Historia. Mientras  avanzaba la Revolución, con los  Trabajadores, en las  fábricas  desarrollando  Cordones  Industriales, en el Campo  organizando  la Reforma agraria; la burocracia  de la Unidad Popular (muchos  de ellos sentados  hoy día  en el Comando de la Nueva Mayoría, junto a Bachelet, sobre todo los MAPU, detenían el proceso  y lo encauzaban  hacia  el Régimen democrático.  Mientras  los  trabajadores  en los  Cordones  Industriales  planteaban  que lo que ellos  estaban produciendo les pertenecía,  lo cual  indicaba  un alto grado de conciencia  y de desalienación ( Ver el Documental : La Batalla  de Chile), los  Partidos  insistían en la vía  democrática  al igual  que  Allende  y que los Generales  democráticos  detendrían el Golpe de Estado.

La realidad  fue   más  cruel  de lo que todos  pensaban, después  del «ensayo de Golpe»  el famoso  tanquetazo ( el 29 de junio de  1973), cientos  de miles  de personas (algunos  hablan de un millón) salen a las  calles  a pedirle  a Allende  a que entregue  armas  para defender  los  avances  de la UP. Allende  fiel  a sus  convicciones  democráticas (como buen reformista)  dijo que No.  El 11   de Septiembre  se  vino el Golpe y éste pilló a un pueblo  completamente  desarmado. Se acababa  así un proyecto reformista. Pero también se  comenzaba  con el exterminio de lo  mejor  de la  clase  obrera, el exterminio  de  una  conciencia que se fue  gestando  durante  décadas.

La  Dictadura y  posteriormente los Gobiernos de la Concertación, han buscado incansablemente  acabar con toda esa memoria. Pero no lo lograrán. Las  fuerzas  de la Historia, aún nos  tienen de pie. Recordando  a nuestros  mártires  y revolucionarios, pero también a 40 años  del Golpe,  insistiendo  en que la única salida  para la clase  trabajadora  es que ésta  tome el Poder. Tal  momo lo  dijeran, Marx, Lenin, Trotsky; y en Chile Recabarren  y Clotario Blest.