Faltan pocos días para las elecciones en los 32 estados de México. Se renovarán miles de cargos ejecutivos y legislativos a nivel estatal y municipal, además de los mandatos en la Cámara de Diputados federales. Aunque la “campaña” se abrió oficialmente en abril del año en curso, desde hace más de un año los partidos patronales, oficialistas y opositores, centraron todos sus discursos y dinero en la disputa electoral por puestos en los órganos de poder. Tanto el presidente como la oposición están en disputa electoral, judicial y mediática permanente. Y así seguirán hasta marzo del 2022 cuando está prevista la consulta sobre la revocación de su mandato, propuesto por el mismo AMLO. Una mayoría se pregunta: ¿Qué beneficio lograron los millones de trabajadores y explotados de México, que confiaron sus esperanzas de cambio en las elecciones de 2018?

Corriente Socialista de los Trabajadores – CST

Las 220 mil muertes por Covid-19, que sufrimos, el desmantelamiento total de sistema de salud pública, las desapariciones y feminicidios, la miseria y precariedad laboral crónicas, el abandono y los desastres como el del Metro, con el colapso general del transporte público, la penuria de agua potable en gran parte del territorio, la creciente carestía de la canasta básica… En fin, todas las necesidades, desgracias y angustias del pueblo trabajador no les preocupan en lo más mínimo a los políticos patronales. Para ellos “vale todo” para ganar votos o robárselos al oponente. Y ahora que las campañas están en su pico máximo, queda en evidencia que para ellos, los capitalistas y sus agentes políticos, las elecciones son una enorme inversión para sus jugosos negocios. Se denuncian unos a otros de inmorales por comprar votos. ¡Pero todos a eso se dedican! Playeras, gorros, bolsas de mercado, mochilas, folletos, tarjetas. Y ahora, también cubrebocas, con los nombres de partidos y candidatos. Y todos, oficialistas y opositores, llenan las calles con sus fotos en pancartas, carteles, mantas… ¡Cuánto dinero gastan en el circo electoral! Esta campaña ha superado todo lo visto antes en cuanto a la degradación y torpeza de quiénes se postulan como candidatos, que a falta de un programa político, hacen payasadas, cantan o bailan para parecer “originales”.

En esencia el régimen no cambió, cambió el jefe de gobierno y algunas figuras

Infinidad de veces –en las mañaneras y en cuanto tiene oportunidad–el presidente ha repetido, que “ya no es más el viejo régimen”. Sin embargo, él mismo sabe que eso es falso. No creemos necesario demostrar aquí que el estado mexicano sigue sirviendo a los grandes capitalistas locales y extranjeros. Basta ver cómo crecen con la 4T, las fortunas de los oligarcas como Carlos Slim, que recibe contratos en mega obras públicas, concesiones mineras y… ¡Hasta es proveedor de vacunas! O Ricardo Salinas Pliego y su Banco Azteca, que es agencia de pago de todas las ayudas sociales. Tampoco nos parece necesario detallar que el estado mexicano sigue colonizándose a nivel económico, político y militar por el imperio de Estados Unidos. Queda al desnudo la falsedad de las afirmaciones de AMLO sobre que “somos un país soberano e independiente”.

¿Qué instituciones cambiaron? El Poder judicial sigue intacto. Y el mejor ejemplo es la nefasta Suprema Corte. La Fiscalía General, encabezada por Gertz Manero, ex Secretario de Seguridad de Vicente Fox, está llena de sus anteriores cómplices. Para probar la confiabilidad de la actual FGR, basta recordar cómo lograron en trámite expreso investigar y resolver la inocencia del “Padrino” General Cienfuegos.

El poder legislativo, el Senado y la Cámara de Diputados siguen funcionando con las mismas prácticas corruptas de los partidos del viejo régimen. Y eso ahora hasta lo denuncian las mismas viejas figuras de esos partidos, como Porfirio Muñoz Ledo, actual diputado de Morena. Si revisamos los 32 estados, casi no hay cambios. Pues en 23 de ellos gobiernan desde hace décadas el PAN, PRI y PRD, que siguieron saqueando, explotando y reprimiendo, de la misma manera que en los 6 estados que hasta ahora gobierna Morena.

Tomemos algunos pocos ejemplos: la brutal represión a los normalistas rurales de Mactumatzá en Chiapas, gobernada por Rutilio Escandón de Morena, no se diferencia de la sufrida por los estudiantes en Oaxaca, gobernada por Alejandro Murat del PRI o en Michoacan, gobernado por Silvano Aureoles del PRD. Y las amenazas y persecuciones a los obreros de la maquiladoras de Tamaulipas, son las mismas bajo el siniestro gobernador del PAN, el criminal García Cabeza de Vaca, que bajo el antiobrero Presidente municipal de Morena en Matamoros, socio de las empresas y amigo de los charros sindicales, Mario López “La borrega”. Y lo más grave es que quienes se dicen defensores de los trabajadores, vendieron la independencia del Movimiento Obrero Matamorense 20/32 a Morena para lograr una candidatura. Se convirtieron así en cómplices de los agravios de las empresas y las traiciones de los charros contra el pueblo.

El punto culminante que desnuda el carácter de este gobierno de la 4T es la actitud hostil hacia las trabajadoras de agencia estatal Notimex y su sindicato democrático, el SutNotimex, que protagonizan la huelga de resistencia más prolongada de la historia –15 meses en plantón– enfrentando heroicamente los despidos injustificados, la violación a su CCT, las calumnias y la persecución a sus nuevos dirigentes, elegidos democráticamente.

Un hecho más cuestiona el mito de AMLO sobre el “cambio de régimen”: todo Morena y el presidente al frente, montan en ira y denuncian al INE y a Lorenzo Córdova, su consejero presidente. Lo acusan de responder incondicionalmente al PRIAN y no ser un árbitro imparcial y amenazan destituirlo. Por supuesto, que los trabajadores conscientes nunca confiamos en la imparcialidad del INE ni de ninguna de las instituciones de la “democracia de los ricos”. Pero AMLO y los acusadores de Morena entran en flagrante contradicción, porque “Desde Chiapas en 2018: López Obrador felicitó al presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova… que se ha comprometido a que las elecciones serán libres y limpias”.

Lo único que sí cambió es la cabeza de una institución: el presidente. Lo que llaman Poder Ejecutivo. Pero en él, incluso hay secretarios de gobierno que provienen de gobiernos y partidos anteriores, parientes de oligarcas o de organismos imperialistas. De todos esos el pueblo ya se hartó y por eso en el 2018 dijo ¡Basta! Y votó para echar a la “mafia del poder”… Que sigue impune y ahora comparte el poder dentro de la 4T. Y ante esta realidad: simulación de cambiar algo para que todo siga igual o peor, vemos que la decepción invade los ánimos de millones de explotados y oprimidos.       

Las fuerzas armadas: el cambio en el régimen preferido por AMLO

Durante largos años las organizaciones populares y defensoras de derechos humanos denunciaron los abusos y violaciones de las fuerzas armadas bajo diversos gobiernos y del PRI y el PAN. En especial, el rol criminal durante su nefasta “guerra contra el narco”. Todos reclamaban “que el Ejército y la Marina salieran de las calles y volvieran a sus cuarteles”. En 2018 la Suprema Corte se vio obligada a declarar inconstitucional la Ley de Seguridad Interior, que encargaba a los militares funciones de seguridad pública. Sin embargo, llegado AMLO y la 4T al gobierno cambiaron la Constitución para que sigan cumpliendo esas funciones. Y esos cambios se adoptaron por unanimidad de todas las fracciones que hoy según se “pelean”. Y así fue creada la Guardia Nacional, una fuerza militar especial a modo, bajo el mando de un General, que actúa en todo el territorio. ¿Y a qué se dedicó la Guardia Nacional? A reprimir y cazar a los migrantes centroamericanos que llegan a México. Y ahora los militares y marinos no sólo están en las calles, sino en los puertos, en las aduanas, construyen aeropuertos y megaproyectos como el Tren Maya o refinerías como Dos Bocas. Es decir, la jerarquía de las instituciones militares en el régimen alcanzó un nivel no visto desde la época presidencial (1940-46) del general Manuel Ávila Camacho.       

Todo el aparato mediático oficialista y opositor nos quiere meter a fuerzas en la aspiradora electoral

Todos los medios de comunicación y las redes, estén al servicio del gobierno o de la oposición, están levantando temperatura para meternos en la falsa polarización electoral. El diario Milenio, incluso se anima a darnos cursos “Cómo votar correctamente en México, evita que tu voto sea anulado”*. Es evidente que no quieren que nadie se escape a la aspiradora electorera. Y en esa tarea de tremenda “succión” actúan desde la ultraderecha, que el presidente llama “conservadora” o “Fifi”, hasta los supuestos “izquierdistas” o incluso algunos que se dicen “comunistas”, a quienes los reaccionarios llaman “chairos”. Éstos últimos, se deshacen en argumentos y “razones” oportunistas, para explicarnos y convencernos por qué es una obligación “apoyar a Morena, para que no pierda la mayoría en diputados ante la revancha de la derecha”. Y esa es una falsedad por dos razones: la primera es que AMLO ya advirtió que si pierde la mayoría en diputados usará su poder de veto para bloquear a la oposición, la segunda es que estos tres años Morena tuvo la mayoría y no la utilizó para abrogar la contrarreforma energética de Peña Nieto, ni anular los contratos de saqueo petrolero y minero, ni tampoco los tremendos agravios a nuestra soberanía perpetrados por Salinas de Gortari, Fox o Calderón. Simularon cambiar la reforma laboral-educativa de Peña Nieto. Tampoco erradicaron la precarización laboral. Sólo pactaron con las empresas una reforma cosmética de la tercerización o “outsourcing”.

La profunda decepción ante las promesas incumplidas y los nuevos agravios pueden provocar una reacción lógica, pero muy equivocada de un sector de la clase trabajadora: retroceder y apoyar a los que antes dijimos ¡Basta! Por supuesto, que ningún trabajador consciente de sus necesidades, debe caer en el error de dar su apoyo político a los partidos que durante largas décadas de gobierno nos han explotado y saqueado al país. Pero los trabajadores tampoco defenderemos nuestros intereses sociales como pueblo pobre, dando nuestro voto a los simuladores actuales de la 4T, que ya mostraron que su lema oficial “para bien de todos, primero los pobres” es sólo una frase hueca, para seguir sirviendo al poder del dinero grande, local y extranjero.

Hoy los trabajadores no tenemos por quién votar. ¡Votemos contra todos los partidos del régimen!

Hoy no hay candidatos ni partidos dignos de confianza. Votar a oficialistas u opositores de este régimen podrido es votar contra nosotros mismos. No dejemos que roben nuestro voto los que nos roban el salario, la tierra y el futuro de nuestros hijos. ¿Por qué? Porque así le diremos ¡Basta a este régimen! Rechazaremos en las urnas a quienes nos explotan, a quienes violan nuestros derechos y nos reprimen cuando nos defendemos. Porque dejarse robar el voto por ellos va contra los intereses presentes y futuros de nuestra clase trabajadora.

Sólo podremos salir de esa situación de penuria política construyendo en cada lugar de trabajo y en cada lucha una alterativa obrera independiente. Tal como hicieron en Chile, donde los candidatos del pueblo trabajador desde abajo le patearon el tablero a la falsa “democracia” de los ricos. Allí eligieron a verdaderos luchadores sociales a la Asamblea Constituyente, causando un verdadero terremoto político. ¡Y así están combatiendo realmente, no sólo al capitalismo neoliberal sino a los “progresistas” que lo sostienen!

Los diarios como Milenio y este régimen quieren evitar el “voto anulado” porque hoy es el único verdadero voto consciente. Por eso nosotros proponemos votar contra todos ellos. Por todo los que nos han agraviado y engañado. Y esos “votos anulados” van a resonar en sus recuentos la noche del 6 de junio como votos verdaderos, votos de repudio a la corrupción de todos ellos. Votos de repudio a la explotación, al despojo territorial, a la represión y al saqueo de nuestros recursos naturales.

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Nota:

* ¿Cómo se anula el voto?

https://www.milenio.com/politica/elecciones-2021/como-votar-en-las-elecciones-2021-en-mexico

El voto queda anulado cuando se marca toda la boleta o incluso cuando no se marca nada.