El pasado 28 de abril las masas volvieron a las calles a enfrentar la política criminal de Duque. Nuevamente las y carreteras calles de Colombia se vieron colmadas por movilizaciones multitudinarias, demostrando el descontento y la necesidad de la lucha ante la miseria creciente y una reforma tributaria que pretende sacar de los bolsillos de los pobres y los trabajadores más recursos para pagar la fraudulenta deuda externa.

Por PST-Colombia

Esta Jornada que pasa a ser histórica, solo es comparable en sus formas y dinámicas a las jornadas del 21N, cuya continuidad había quedado confinada por la pandemia. El respaldo al paro según la propia prensa burguesa, fue del 73% de la población.

Las masivas movilizaciones no lograron ser conjuradas por el terrorismo mediático de los grandes medios de comunicación a sueldo de la burguesía, ni por el Gobierno nacional que junto con los alcaldes “aconsejaban” no salir a las calles. Ni siquiera la sentencia del Tribunal de Cundinamarca que prohibía expresamente las movilizaciones logró detener la rabia y el descontento con que miles salimos a protestar en todo el país.

El hecho de que esta jornada se haya dado en el peor pico de la pandemia, donde cada día mueren centenas a causa del virus muestra que lejos de la imagen de inconciencia e indisciplina social con que pretenden criminalizar la lucha en las calles, el Gobierno y la burguesía nos han llevado a una sin salida. La política criminal de la “nueva normalidad” en que los trabajadores son obligados a aglomerarse en los medios de transporte para ir a trabajar, muestra que la prioridad de los gobiernos es recuperar las ganancias de la burguesía a costa del aumento de contagios y muertes de los trabajadores y sus familias, situación agravada por el insuficiente plan de vacunación que apenas ha logrado cubrir a una ínfima minoría.

No hay duda que el actual pico de la pandemia que ya ha llegado a superar los 500 muertos diarios es responsabilidad de esta política hipócrita de abrir todo dejando a su suerte a cada trabajador, en particular de incentivar irresponsablemente el turismo durante la Semana Santa. Ahora que pretenden responsabilizar a las movilizaciones del agravamiento del pico de contagios, las masas son conscientes que a pesar del riesgo del contagio no se puede superar ni la pobreza ni la pandemia sin luchar contra este Gobierno y su reforma tributaria.

La jornada del 28 de abril y la continuidad de la lucha en los siguientes días, muestran que la gran lucha del paro nacional abierta en noviembre del 2019 no se ha extinguido, y pese a los rigores de la pandemia el descontento y la necesidad de lucha no han sido olvidados. La respuesta del Gobierno nacional y los gobiernos locales, ha sido la más feroz represión, los mandatarios “alternativos” han sacado las uñas y poco se han diferenciado del Gobierno nacional;  con un saldo de al menos un muerto, más de 100 heridos entre ellos una nueva víctima de daño ocular y varios cientos de detenidos; mostrando el talante cada vez más autoritario del régimen y su incapacidad de dar respuesta a las necesidades de las masas, pero también la necesidad de mayores niveles de organización para enfrentar los escuadrones de la muerte del ESMAD.

El Gobierno ha desafiado a los pobres y trabajadores del país con la regresiva reforma tributaria. Con el cinismo propio de Duque y sus ministros, han demostrado su desprecio a las duras condiciones de pobreza de las masas y que no están dispuestos a retroceder en su decisión de sacar de los salarios y de la canasta familiar el dinero para cubrir la deuda externa y el déficit fiscal, mientras que beneficia a la burguesía y el gran capital de menos impuestos y más subsidios. Aunque en el parlamento los partidos de la burguesía se muestran reacios a respaldar la reforma tributaria, motivados más por los intereses electorales y la mermelada, y ahora Duque anuncia algunas modificaciones al proyecto original para favorecer la salida negociada, no será por la vía de suavizar algunos de los peores aspectos de la propuesta del Gobierno, ni por la oposición parlamentaria que vamos a derrotar la reforma tributaria.

En un acto de arrogancia criminal, Duque ha amenazado con dejar de enviar vacunas a las ciudades como Cali, donde la resistencia heroica de las masas ha tenido los niveles más altos. Mientras que miles siguen muriendo a causa de la pandemia, para defender el derecho a la vida, es indispensable que el paro enarbole la bandera de la necesidad más urgente y apremiante que es la vacunación masiva, y desde luego rechazar este miserable chantaje de un genocida.

Sólo la movilización sostenida y centralizada lograrán derrotar al gobierno y su reforma, y presionar un verdadero plan de vacunación; y para ello es necesario que las direcciones de las centrales sindicales y el Comité Nacional de Paro convoquen de forma decidida a la movilización hasta que la reforma tributaria caiga. Pero como en el 2019 donde las masas se levantaron contra el paquetazo de Duque, hoy el gran problema es precisamente la dirección burocrática que impide centralizar y coordinar las luchas en una gran unidad de acción. Para ello es necesario dejar de imponer los intereses electorales sobre la lucha y la política de concertación.

Es urgente la convocatoria de un gran Encuentro Nacional de Emergencia, verdaderamente democrático y amplio, que defina el rumbo del paro, los puntos urgentes a exigir y las próximas tareas. Para superar las limitaciones que nos impone la dirección burocrática del Comité Nacional de Paro, no basta decirlo, debemos avanzar en organización de base, por lo tanto tenemos la urgente tarea de convocar desde ya las asambleas populares, en cada barrio, los comités de paro en cada fábrica, empresa y colegio; de estas asambleas deben salir los delegados para el Encuentro Nacional. Igualmente, en las asambleas populares hay que retomar la discusión sobre la defensa contra la represión, proponemos que reivindicando el ejemplo de las Guardias indígenas, campesinas y cimarronas, organicémos la Guardia Obrera y Popular en las ciudades, que sea la primera línea de defensa.

La política criminal del Gobierno y su arrogancia ante las muertes y la miseria creciente puede ser derrotada si las luchas actuales dan un salto en profundad y centralización. Las grandes movilizaciones y la espontanea radicalidad de la juventud al enfrentar la represión del ESMAD por sí solas no lograrán derrotar a Duque. Es necesario y urgente organizar un paro indefinido de la producción hasta que caiga la reforma tributaria y sean resueltas las principales necesidades de la población. No es suficiente con entorpecer la producción, lo que necesitamos es paralizar la producción.

Comité Ejecutivo PST

¡Mantener el paro y organizar la lucha!¡Convocar ya las asambleas populares!

¡Encuentro Nacional de Emergencia YA!

¡Viva la heroica lucha del pueblo Colombiano!

¡No más IVA, Vacunación Masiva!

¡A las calles a tumbar la reforma criminal, a las calles a luchar contra Duque y su Plan!