Con preocupación y alerta estamos siendo testigos del incremento galopante de los niveles de deuda que el gobierno Bukele en El Salvador está elevando la misma a proporciones nunca antes conocidas y éste incremento supone no solo grandes riesgos sino también la introducción a lo que se conocería como nuevo proceso de ajuste estructural salvadoreño, auspiciado por los organismos financieros internacionales y ejecutado por el gobierno de turno.

Pablo Puentes | Plataforma de la Clase Trabajadora

Un tema vetado para la campaña electoral de todos los Partidos Políticos.

Los números hablan por sí mismos y los datos están ahí a la luz pública para todo aquel que quiera consultarlos en las fuentes oficiales. En medio de la actual campaña política, nadie habla de este tema, pero creemos que una vez pasen las elecciones, inevitablemente empezaremos a escuchar cada vez más frecuente y fuertemente hablar de esto.

Cuando un gobierno se endeuda dentro del capitalismo solo tiene dos caminos para refinanciarse: adquiriendo nueva deuda hasta agotar esa posibilidad o incrementando sus ingresos a través de nuevos impuestos o recortes a los beneficios sociales.

La deuda y el PIB

Para entender la magnitud de la deuda actual debemos hacer algunas comparaciones. Partamos del llamado Producto Interno Bruto (PIB) que vendría a ser la suma de todo lo que un país produce en millones de dólares. El PIB de nuestro país fue recalculado en varias ocasiones en el año que recién finalizo siendo el ultimo recalculo el del último trimestre que lo estimo en $25,259.80 millones. Para esa misma fecha la deuda pública llegó a $21,698 millones representando el 85.9 % del PIB y tan sólo entre febrero y septiembre de 2020, la deuda aumento en $2,740.8 millones, lo que equivale a 17.1 puntos de ese mismo PIB. Pero eso no es todo, pues el mismo ministro de Hacienda reconoció que: “Estamos esperando más aprobaciones de la Asamblea Legislativa para completar los préstamos, para completar la reactivación económica y también el manejo de la emergencia, así que cerraría el año quizá por 87.5 %, ese es el nivel que tendríamos”. La proyección del ministro se quedó corta pues ya se habla que el porcentaje de la deuda con respecto al PIB al cierre del 2020 es de más del 94%. Es decir que de cada 100 dólares que se producen, 94 son necesarios para cubrir esa deuda adquirida.  También es importante mencionar los reportes del encarecimiento de la nueva deuda que se está adquiriendo pues los inversionistas ven muy riesgoso poner en juego su dinero en una realidad en la que el gobierno se está quedando sin margen de maniobra para “honrar” sus compromisos. Por ejemplo, hasta agosto, el 41 % del total de deuda pública del país son eurobonos y su saldo era de $8,749 millones, lo que representa que se ha incrementado en más de $4,308 millones (un 97 %) comparado con el saldo de 2010. Existen 10 emisiones de bonos de deuda de El Salvador que están en manos de inversionistas privados que los revenden en el mercado secundario internacional.

A menor riesgo del emisor, mayor su precio de negociación. Todos muestran un valor menor al 100 %. Por ejemplo, el bono con vencimiento en 2035 pasó de estar en 97.4 % a principios de septiembre a 81.2 %, de acuerdo con datos del sitio especializado Börse Berlín.

El Ajuste es inevitable

Esta situación genera que los llamados expertos digan que los mercados de inversionistas internacionales ven la situación fiscal del país con mayor recelo y para que la nueva deuda sea atractiva se tendría que pagar una elevada tasa de interés.

Estos mismos expertos señalan que para mejorar esta imagen ante los mercados internacionales, el país requiere pronto de un marco macroeconómico fiscal de mediano plazo que establezca los déficits de los años siguientes y un apoyo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para bajar el riesgo internacional.

Todo lo anterior significa que, al terminarse el margen de maniobra para endeudarse del gobierno, tendrá que buscar aumentar sus ingresos a través de nuevos impuestos de los cuales el llamado “monotributo” está listo para implementarse, pero sigue en el tintero el aumento de puntos porcentuales al IVA y por supuesto el recorte a los beneficios de la clase trabajadora, excusados como ahorro en los presupuestos.

El escenario se muestra desfavorable para las grandes mayorías y solo a través de la organización y la lucha la clase trabajadora se podrá hacer prevalecer nuestros intereses y no los intereses de los organismos financieros internacionales ni los grupos económicos dominantes en nuestro país.

¡MORATORIA DE LA DEUDA YA!

¡PRIMERO LAS NECESIDADES DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡NO AL AJUSTE ESTRUCTURAL EN EL SALVADOR!

¡ANTE EL AJUSTE FISCAL, LUCHA OBRERA Y POPULAR!