Dinero encontrado entre las nalgas de vice líder en el Senado del gobierno de Bolsonaro debería servir para combatir la pandemia.

Por PSTU-Brasil

El cínico discurso de Bolsonaro en el que decía que daría una “patada en el cuello” a cualquiera de su gobierno que estuviese involucrado en corrupción duró tan solo unas horas, siendo que el escándalo tuvo relación con otra parte del cuerpo, digamos, más inusual. El día 14, la Policía Federal de Roraima incautó R$ 30 mil en la casa del senador y vice líder del gobierno Chico Rodríguez (DEM-RR), que en parte estaban escondidos entre las nalgas del parlamentario.

La incautación es parte de la operación de la Policía Federal, Desvid-19, que investiga la malversación de dinero público proveniente de enmiendas parlamentarias. La aprehensión, con detalles impresionantes, fue revelada por la revista “Morista Crusoé» y luego confirmada por otras agencias de prensa. El dinero que el senador escondió en su trasero debería ir al Departamento de Salud de Roraima para combatir la pandemia. El total robado a la salud puede llegar a R$ 20 millones. El senador capturado por la policía emplea dentro de su gabinete a Léo Índio, primo de los hijos de Bolsonaro.

El último escándalo se produce una semana después de que Bolsonaro anunciara el fin de Lava Jato (operativo del Ministerio Público contra la corrupción). «No quiero acabar con la Lava Jato, acabé con la Lava Jato porque no hay más corrupción en el gobierno», declaró a la prensa. Esto fue en un momento en que Bolsonaro ya estaba lidiando con investigaciones sobre el esquema de desvíos de dinero público (“rachadinhas”) en el gabinete de Flávio Bolsonaro; la investigación de las fake news en el Tribunal Supremo Federal (STF); el “laranjal” (candidaturas fantoche) del PSL, ya medio olvidado por la prensa, por no hablar de los empleados fantasma y toda la intensa y promiscua relación con la milicia en Río de Janeiro.

Un gobierno corrupto se une a otros corruptos

Fueron precisamente los innumerables casos de corrupción, junto a la crisis económica y social agravada por la pandemia y su política genocida, los que obligaron a Bolsonaro a acercarse al centrão (uno de los sectores más corrompidos del Congreso Nacional, siempre dispuesto a negociar sus votos)  y a figuras como la de los expresidiarios Roberto Jeferson (PTB) y Valdemar Costa Neto (PL), protagonistas de la corrupción  (“mensalão) en el gobierno de Lula. Acercamiento que resultó en una tregua momentánea con el presidente de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia (DEM) y el propio STF, ambos despreciados por el bolsonarismo no hace mucho tiempo. Todo para salvar su condena y sacar a los niños de la cárcel.

El retroceso en los arrebatos autoritarios y en el enfrentamiento con los demás poderes tuvo como contrapartida la paralización, en la práctica, de los procesos e investigaciones que rodean a la familia presidencial.

El cálido abrazo entre Bolsonaro y el ministro del STF, Dias Toffoli, visto la semana pasada, es la imagen perfecta del acuerdo entre Bolsonaro, el Poder Judicial y también el Legislativo. Todos juntos para calmar la crisis política, salvar a Bolsonaro y avanzar en la guerra social contra los trabajadores y los pobres y la entrega del país, con el recorte y fin de las ayudas de emergencia, reforma administrativa, profundización de la reforma laboral y privatizaciones.

La nominación de Kassio Nunes al STF, nombre indicado directamente por el centrão y defendido por Flávio Bolsonaro, es producto de este acuerdo. Sin embargo, forma parte del impulso de Bolsonaro para intentar parecer más «domesticado» sin tener que abandonar su sesgo autoritario y dictatorial.

 

 

El acuerdo con el Tribunal Supremo y el acercamiento al centrão trajeron una aparente calma en relación a los meses que sacudieron al Planalto (palacio presidencial). Sin embargo, esto no esconde el presagio de una profundización de la crisis que se avecina. En diciembre casi 40 millones de personas estarán lista para ver el fin del auxilio de emergencia, en un momento en el que avanzan el desempleo, la pobreza y el hambre. Una Bolsa Familia “turbinada” financiada con ataques a las clases media y trabajadora no satisfará las necesidades de millones de desempleados, precarios y miserables.

Al mismo tiempo, si hoy el centrão le da a Bolsonaro una base parlamentaria en el Congreso Nacional, el episodio de los calzoncillos también mostró que este mismo centrão, verdadero antro de corruptos profesionales, es una fuente inagotable de escándalos para un gobierno ya involucrado hasta el cuello en corrupción. Un nuevo caso puede surgir en cualquier momento, a veces en los lugares más reconditos…