Dom Dic 04, 2022
4 diciembre, 2022

25N, Día mundial de la lucha | ¿Los gobiernos «progres» le pondrán fin a la violencia machista?

Pronto conmemoraremos a las hermanas Mirabal, símbolo de la pelea contra la violencia hacia la mujer. A la par, el ajustado triunfo de Lula en el convulsionado Brasil pone una vez más en debate si podrán concretarse las ilusiones que millones de mujeres y sectores oprimidos depositan en los gobiernos llamados “izquierdistas”. 

Por Secretaria de Mujeres PSTU- Lucha Mujer

Las hermanas Mirabal, militantes contra el dictador dominicano Rafael Trujillo, fueron asesinadas por orden de éste, el 25 N de 1960. Aunque las identificamos con la violencia machista, representan mucho más: el protagonismo femenino en la lucha contra la opresión de los pueblos y los Estados represores. 

Así sucede hoy en Irán, donde la furia femenina y popular enfrenta a la dictadura de los Ayatolás, o en Ucrania, en que muchas adolescentes y jóvenes nutren las filas de la resistencia.

Batallas valiosas que no alcanzaron.

En Latinoamérica y Caribe (LAC) sobran ejemplos de coraje femenino: la primera línea de las recientes insurrecciones en Chile, Colombia o Perú y, a otra escala, las multitudinarias movilizaciones por “Ni Una Menos” o por el aborto legal en Argentina.

De ese modo, logramos algunos importantes avances jurídicos: leyes que sancionan la violencia machista, de educación sexual no sexista, de aborto legal y gratuito, de matrimonio igualitario, de derechos para las personas trans, ministerios de la mujer y de género, por ejemplo. 

No pudimos llegar más allá, a causa de las direcciones políticas, sindicales y del movimiento de mujeres, aliadas, en gran parte, de los gobiernos “progresistas”.  En el contexto de crisis mundial y de pandemia, dichos gobiernos no han marcado diferencias notables con otros, denominados “neoliberales”.

Un saqueo de siglos y sin freno.

Aunque el PT de Lula, los Kirchner o el MAS de Evo Morales han gobernado en sus respectivos países por más de una década, de la mano del Papa y de las Iglesias Evangélicas, LAC continúa empobreciéndose.

Desigualdad social: es la región más desigual del planeta. El 10% concentra el 37 % de la riqueza, mientras el 40% más pobre recibe el 13 %. Una mujer en un barrio pobre de Santiago de Chile nace con una esperanza de vida 18 años menor que otra de la zona más rica de la ciudad (1).

Embarazo adolescente: tiene la más alta proporción de madres adolescentes, el 18 % mundial (2). La maternidad precoz se da en los hogares más pobres y es obstáculo para estudiar, emplearse e independizarse económicamente.

Derechos sexuales y reproductivos: el aborto está penalizado, excepto en cinco países: Cuba, Puerto Rico, Uruguay, Argentina y Colombia, así como en los Estados de Distrito Federal y Oaxaca, en México. A pesar de esto, supera la media mundial en cantidad de abortos, la mayoría inseguros y clandestinos.

En Chile, Gabriel Boric, prepara un proyecto para el Congreso, luego que fuera rechazada en setiembre, la Constitución que daba paso al aborto legal. O sea, otra vez se posterga el acceso a este derecho. Por su parte, Lula, cambió de posición durante la campaña por la segunda vuelta, y se manifestó contra la legalización, seguramente para captar votantes de las Iglesias Católica y Evangélicas.

Violencia machista: 14 de los 25 países con más altos índices mundiales de femicidios y crímenes de odio, se hallan en LAC. El Estado Plurinacional de Bolivia está entre los cinco países de LAC con mayor proporción de femicidios. La pandemia ahondó la grave situación previa, provocando un retroceso entre 15 y 18 años en materia de derechos de mujeres y niñas (3).

Igualdad laboral: la crisis detonada por la COVID 19 golpeó más a las mujeres: 4 millones no han logrado retornar al trabajo. La brecha salarial no se redujo: en México, por ejemplo, las mujeres ganan en promedio 46 % de lo que perciben los hombres; en Argentina, 51 %, en Chile, 56 %, en Brasil, 58% (4). Las desigualdades se acentúan para jóvenes, migrantes, afrodescendientes y originarias.  

La respuesta de los “progresismos” es una limitada política de asistencia social, que puede ser válida en la emergencia, pero no como estrategia de solución.

Opresiones: restituir territorio a los pueblos originarios o dar derechos civiles a las diversidades, son parte de la deuda con las minorías discriminadas. Solo once países aprobaron el matrimonio igualitario, contando a Cuba y México, en 2022. Indigna que se llamen de “izquierda”, gobiernos resistentes a otorgar derechos tan básicos.

¡Por una Revolución y una Segunda y Definitiva Independencia!

El pueblo trabajador sufre miserias, como las expuestas, debido al pillaje imperialista y a las deudas externas. Los gobiernos de LAC, aun los que se proclaman herederos de San Martín y Bolívar, mantienen esas cadenas.

De poco han servido, aunque hayan colocado mujeres, lgbts,  afrodescendientes u originarios en altos cargos, sancionado leyes y creado ministerios. Carecen de políticas concretas y presupuestos, porque su objeto es perpetuar el capitalismo, este sistema donde muchísimos sudamos para que unos pocos se queden con todo. Así seguiremos de mal en peor, aunque nos hablen de “justicia social” o nos agiten las banderas rojas del PT de Lula.

Tampoco nos sirve la lucha separada de las mujeres y diversidades, que levanta la mayoría de los feminismos, incluido el flamante Encuentro Plurinacional. Son direcciones afines, en su mayoría, a los gobiernos “progresistas”, igual que gran parte de las conducciones de las centrales obreras tradicionales. Esa política nos aleja de nuestros compañeros varones de la clase trabajadora, nos debilita para luchar. 

Tenemos que organizarnos desde abajo, obligarlas a romper sus treguas y a enfrentar las políticas pro imperialistas, ¡sobrepasarlas, si se niegan a hacerlo! 

Para el PSTU – Lucha Mujer, la posibilidad de bienestar para trabajadores y trabajadoras, de frenar la violencia machista, de liberar a los sectores oprimidos, está en la auto organización conjunta de la clase trabajadora y el pueblo pobre, para pelear por una salida propia, obrera, que termine con toda explotación y opresión.

El desafío es hacer una Revolución que logre la Segunda y Definitiva Independencia Continental, encabezada por la clase obrera, que la lleve al gobierno y comience a construir una sociedad socialista. El partido bolchevique lo logró en la Rusia de 1917. Vení a poner los cimientos de esa enorme tarea con nosotras/os.

Notas:

1 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, (PNUD), informe de diciembre de 2019

2 Noticias ONU, news.un.org, 5 de julio de 2022

3  Infobae, ONU Mujeres América Latina y Caribe, 12 de junio 2022.

4  Foro Económico Mundial 2020

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