El 2010 estuvo signado por la recuperación económica con alta inflación, que provocó un fortalecimiento del gobierno y una oleada de luchas económicas de los trabajadores, con centro en la clase obrera industrial, por el salario y contra la precariedad. Esta situación, lleva, más tarde o más temprano, a un choque.

De un lado el imperialismo, las patronales y el gobierno, con el apoyo de la burocracia sindical. Del otro, la clase obrera y el pueblo. El pacto social es la “política maestra” de la burguesía y el gobierno para prevenir ese choque, e intentar un año electoral “en calma”.

Los trabajadores no tenemos nada bueno que esperar de ese “pacto”. Solo podemos confiar en nuestra lucha y organización.

Crecimiento, pactos con Obama y recuperación del gobierno
Luego de 3 trimestres de recesión por la crisis mundial, la economía argentina comenzó a recuperarse. La buena cosecha encontró altos precios para la soja, granos en general y aceites vegetales demandados por China. La demanda brasileña motorizó las exportaciones automotrices, con un nuevo récord en la producción, con 715.000 unidades. Esto, junto a la utilización de las reservas y los fondos del ANSES, permitió al gobierno una política de subsidios al consumo y a las empresas. Y también algunas medidas con apoyo popular, como la Asignación por Hijo. Al mismo tiempo, Cristina profundizó sus lazos con la administración norteamericana, con el reemplazo de Taiana por Timerman en la Cancillería, y el alineamiento en temas nucleares, terrorismo, Haití y repudio a Irán, así como con las posiciones del presidente americano en las reuniones del G.20. Esto le valió muestras de apoyo de Obama y Hillary Clinton.
Esta realidad llevó a que se atenuaran los roces interburgueses que habían explotado en lo peor de la recesión. La Mesa de Enlace de las patronales agrarias, vencedora en la pelea por la 125, entró en una crisis sin fin. Y la mayoría de las entidades volvieron a cerrar filas, o como mínimo a no enfrentarse con el gobierno. El apoyo directo de la dirección de las centrales obreras, con una integración cada vez mayor al gobierno y al propio régimen, ayudaron a convencer a las patronales de que solo el kirchnerismo es capaz de contener a los trabajadores.
La incapacidad de la oposición política patronal de ubicarse como alternativa creíble, no solo para las masas sino también para los propios capitalistas, sigue dando aire al gobierno. Esta situación, un discurso “nacional y popular” y por los derechos humanos, y su enfrentamiento a algunos de los sectores más odiados por las masas, como la Sociedad Rural o Clarín, permitieron una recuperación de las expectativas electorales del gobierno, que venía de la derrota del 2009.
Los festejos del Bicentenario, hábilmente manipulados por el gobierno con ayuda de sus colegas “izquierdistas” de América Latina, fueron en igual sentido.
Inflación y ascenso obrero y estudiantil
Pero el mismo crecimiento se combinó con la vuelta de una alta inflación, con un índice general del 30% en el año, más del 40% en los alimentos y del 130% para la carne. Esto es resultado de que el gobierno sostiene un dólar alto para favorecer la exportación, pero esto aumenta el precio de las importaciones. Y que las patronales para subir sus ganancias, en lugar de invertir a largo plazo y aumentar la oferta de productos y servicios, aprovechándose de la recuperación de la demanda, remarca los precios.
Todo el primer semestre estuvo cruzado por las luchas en defensa del salario, que llevaron los aumentos paritarios del 20% que querían imponer el gobierno, las patronales y la burocracia, hasta el 30, 35% o más. A la vanguardia estuvieron los aceiteros, y la alimentación como gran gremio nacional. Las bases superaron al gremio y lo obligaron a un plan de lucha nacional que estaba muy lejos de sus planes. Detrás salieron otros, como petroleros, bancarios, etc.
Se dio el ascenso más grande en la clase obrera industrial en varios años.
Y se combinó con luchas muy fuertes donde estuvo en juego la fuente de trabajo. Paraná Metal fue el pico de este tipo de luchas. Estas peleas dieron un salto en setiembre, cuando salieron los estudiantes en defensa de la educación y, después de varios meses, se volvió a llenar la Plaza de Mayo contra el gobierno. Las tomas de un mes culminaron en una gran marcha en el aniversario la Noche de los Lápices, donde los estudiantes se abrazaron a los obreros de Paraná Metal, concretando la unidad obrero- estudiantil.
El crimen de la patota
El asesinato de Mariano Ferreyra por la patota de Pedraza motorizó una nueva movilización masiva a Plaza de Mayo –y en varias ciudades del interior-, así como paros solidarios de subte, ferroviarios, junto a docentes y estatales de todo el país. Y a la vez, puso en el centro del debate la precariedad laboral en todas sus formas. Esta movilización nacional fortaleció enormemente la lucha contra la precariedad, lo que permitió lograr cientos de efectivizaciones a los ferroviarios y municipales, y avanzar contra la tercerización en Edesur. La reacción contra el crimen de la patota también impactó directo contra el gobierno, en la medida que los asesinos son sus socios y las tercerizadas ferroviarias su obra.
La muerte de Kirchner
El sepelio del expresidente, cuya muerte no puede desligarse del todo de la crisis provocada por el asesinato de Mariano, llevó al máximo la popularidad de Cristina y el gobierno. Las encuestas le dan fuertes posibilidades para el año próximo. Pero a la vez, la ausencia de conductor, candidato y real ministro de economía, provoca una incertidumbre general. La entrevista entre el presidente de la UIA y Moyano el día mismo de la muerte de Kirchner muestra la preocupación que el hecho generó en los de “arriba”.
El choque que viene El 2011 será un año electoral. En el marco de la crisis mundial, la burguesía intenta aprovechar el crecimiento económico para consolidar su propia recuperación y sus ganancias.
Y el gobierno se postula para ser su “gerente” por cuatro años más. Pero tienen un gran problema: la inflación y la precarización son problemas inseparables del actual modelo. No hay uno sin los otros. Por eso, si bien el crecimiento permitió, durante un tiempo, coexistir al ascenso obrero con el fortalecimiento del gobierno, eso no puede durar.
Las luchas por el salario y contra la precariedad que se preparan irán, de uno u otro modo, contra el conjunto del modelo. De allí la gran unidad de todos –gobierno, oposición, cámaras empresarias, multinacionales y burocracia sindical- en torno a su gran proyecto: el pacto social.
El pacto social es contra los trabajadores y el pueblo
Cuando Cristina asumió, en el 2007, presentó su gran iniciativa, el Pacto Social. La crisis y los enfrentamientos interburgueses le impidieron llevarlo a cabo. Pero ahora todos ellos entienden que es el momento. En lo inmediato, para imponer techos salariales del 18% para las futuras paritarias y poner coto al cuestionamiento a la precarización laboral, frenar la conflictividad y llegar a las elecciones en “paz”. Y a más largo plazo, para imponer el giro de vuelta al Fondo, derrotar el ascenso obrero y encontrar una salida a la crisis sobre la base de un aumento brutal de la explotación.
Cuando Cristina culminó el acuerdo de “paz social” con las multinacionales y los sindicatos del Petróleo, les dijo: “ahora basta de piquetes y cortes de ruta”. A los pocos días, en Las Heras, comenzó la represión que hoy sigue en la Capital ante la toma de terrenos. ]
Pacto obrero
Frente a eso, los trabajadores, la juventud, los sectores populares necesitamos otro pacto. Para organizar la lucha por la defensa del salario y contra la precariedad. Para pelear contra el saqueo de nuestros recursos y la estafa de la deuda externa.
Para enfrentar a las patotas y avanzar en una nueva dirección sindical para los trabajadores. Las elecciones serán una batalla que debemos afrontar. La restrictiva Ley de Partidos, que impide prácticamente –en caso de aplicarse a fondo- la participación de la izquierda, nos obliga a la unidad para defender el derecho de una franja de la clase y la juventud que ya rompió con las variantes patronales. Para eso, necesitamos construir una alternativa unitaria de los luchadores obreros y populares, sobre la base de la legalidad y estructura del conjunto de los partidos de izquierda.
Desde el FOS y la COI, estaremos al servicio de estas peleas, mientras vamos avanzando en la construcción de un nuevo partido revolucionario, una nueva herramienta para los trabajadores y la juventud.
Fuente: Lucha socialista nº 215, Deciembre 2010