19 de enero de 2015: 10.000 protestan en Wiesbaden, Frankfurt, en la Manifestación contra los Europeos Patrióticos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA).

En un comienzo se esperaba la participación de 5.000 manifestantes. Pero en el momento decisivo de la noche del 19 de enero, 10.000 personas e innumerables agrupaciones políticas marcharon por las calles de Wiesbaden, Frankfurt, capital del Estado Federal de Hessen en Alemania, contra el movimiento de extrema derecha, PEGIDA.

Abajo, sigue la declaración de nuestro grupo simpatizante “Democracia de los Trabajadores” (ARBEITERDEMOKRATIE) en la manifestación Anti-PEGIDA.

DEMOCRACIA DE LOS TRABAJADORES

“En 2011, desde Europa hicieron llegar hasta nosotros el sentimiento de que tendríamos derecho a la dignidad y a la justicia. Sin embargo, cuando llegamos aquí, nada hace recordar esas promesas”.

Es así que el activista sirio Fayez Ramadan recuerda su fuga que lo trajo a Alemania en 2014. Él tenía una elección: o huir o ser decapitado, pues el Estado Islámico había ocupado ya su ciudad natal, Menbej, en 2012. Lamentablemente, el ejemplo de Fayez es apenas uno entre miles.

El incendio orquestado por los neo-nazistas en tres alojamientos de refugiados, aún no habitados, en el distrito Nürnberger Land, en la Baviera, hace poco tiempo, el 11 de diciembre de 2014, y el ascenso repentino de la plataforma xenófoba y anti-migratoria que creció de cerca de 350, en octubre de 2014, continuamente, para más de 25.000 manifestantes en enero de 2015, así como el nuevo reglamento de la Agencia Europa de Gestión de Fronteras (FRONTEX), según el cual refugiados de embarcaciones solo deben ser rescatados en el centro del Mediterráneo si alcanzan la zona de 30 millas, son hechos que confirman el sentimiento de Fayez.

El racismo del que se habla aquí encuentra su expresión en un doble nivel: por un lado, a nivel político-institucional, de la política europea de migración y asilo, dirigida por Alemania como principal poder económico y, por el otro, a nivel social, que se presenta en movimientos como PEGIDA.

Cabe aclarar, desde luego, que en el sistema capitalista, la migración es exclusivamente concebida y contemplada desde el punto de vista económico. En ocasión de la Conferencia de la Socialdemocracia, del 9 de enero, el jefe de la fracción parlamentaria socialdemócrata, Thomas Opperman, se expresó claramente, diciendo: “Se trata de un fundamento, para reclutar, en escala mundial, inmigrantes calificados. En esto, es importante determinar cuántos de ellos son necesarios”.

Es el colmo del cinismo. En el sistema capitalista, el ser humano en tanto ser viviente no está considerado en primer plano, sino el ser humano como fuerza de trabajo y, así, ¡como fuente de rendimientos!

De este modo, se hace una diferenciación sin escrúpulos entre inmigraciones lucrativas e inmigraciones “absurdas”, desde el punto de vista capitalista. Partidos como AfD (Alternativa para Alemania) y CSU (Unión Cristiano-Social) adecuan su política tan solo a esa visión: ¡impedidas deben ser las inmigraciones provocadas por la necesidad económica!

En ese sentido, no produce mucha inquietud el hecho de que el Mediterráneo se esté transformando, cada vez más, en un cementerio submarino (3.400 muertos solo en 2014, 28.000 muertos si se consideran los últimos catorce años). Aquí no se trata, evidentemente, de “trabajadores calificados”.

La agudización de la crisis económica y las guerras provocadas por esta estimularon evidentemente la migración global. Alemania es el país de la Unión Europea que más se benefició con esas inmigraciones: de acuerdo con una estadística del Departamento Federal de Inmigración y Refugiados, 35,2% de los trabajadores extranjeros en Alemania pertenecen al sector de salarios más bajos, esto es, mucho más que los 16,7% de trabajadores alemanes.

En tiempos de crisis económica, ella misma anclada profundamente en las raíces del propio sistema capitalista, la frustración y la insatisfacción por ella producidas repercuten sobre aquellos que son más oprimidos política y socialmente: son los casos de Fayez Ramadan y de Khaled Idris Bahray –de 20 años, refugiado de Eritrea–, encontrado apuñalado en la noche del 12 de enero de 2015, después de una manifestación del PEGIDA, en la ciudad de Dresden.

Son los casos también de las víctimas de Aurora Dorada en Grecia, o, entonces, de Casa Pound en Italia, y también de todos aquellos que esperan encontrar en Occidente –presentado de modo idílicamente democrático– una vida mejor y que, entonces, ¡se tornan las primeras víctimas de este sistema capitalista truculento! ¡A todas esas víctimas nuestra más profunda solidaridad!

• ¡Derecho de Residencia Ya e Inmediatamente para Todos!

• ¡Derrumbemos las Fronteras de la UE! Viva la Europa de los Trabajadores y los Pueblos!

• ¡Contra el Racismo, el Extremismo de Derecha Político y Religioso! ¡Contra la Xenofobia y las Campañas Difamatorias!

• ¡Contra la República Moral-Hipócrita de la Libertad de Opinión de los Gobiernos Merkel-Hollande!

• ¡Trabajo Digno para Alemanes y Extranjeros! ¡Derechos Iguales para Hombres y Mujeres Alemanes y Extranjeros!

• ¡Viva la Solidaridad Internacional de los Trabajadores!

Wiesbaden – Frankfurt, 19 de enero de 2015.

Responsable por el Derecho de Prensa: Emil Asturig von München.

Traducción: Natalia Estrada.