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X Congreso de la LIT-CI PDF Imprimir Correo electrónico
Revista CORREO INTERNACIONAL
Escrito por Alicia Sagra   
Viernes 04 de Noviembre de 2011 01:48
Una larga marcha por la construcción de la dirección revolucionaria mundial
 
El X Congreso de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional) tiene un significado especial, ya que lo realizamos en medio de la crisis mundial más grande desde la de 1929, con las masas sufriendo brutales ataques y respondiendo con la revolución árabe y el colosal ascenso europeo, y sin que se haya resuelto la crisis de la dirección revolucionaria mundial.

La gran tarea de este Congreso es estudiar este proceso para responderle programática y políticamente y tomar las medidas necesarias que permitan dar saltos en nuestra construcción, en el camino de la reconstrucción de la IV Internacional.

Una larga historia
 
La LIT-CI está por cumplir 30 años de vida. Fue fundada en enero de 1982, con un objetivo central: “La LIT-CI tiene como propósito fundamental superar la crisis de dirección del movimiento obrero mundial y construir la Cuarta Internacional con influencia de masas. Sólo así, resolviendo la crisis de dirección del proletariado, la permanente movilización de los trabajadores y explotados del mundo contra el imperialismo o y la burguesía podrá culminar con la victoria de la revolución socialista internacional y con la implantación de la dictadura revolucionaria del proletariado.1

Nuestros orígenes
 
Esa fundación venía precedida de 40 años de historia. Una historia que, como decía Nahuel Moreno, principal dirigente de nuestra corriente, tenía algunos aciertos y muchos errores. Errores que él hacía cuestión de remarcar porque: “(...) los dirigentes del movimiento trotskista se consideraban colosos que no se equivocaban nunca. Mientras tanto, el trotskismo dirigido por ellos era lamentable (…) Esa experiencia de andar siempre entre ‘genios’ nos llevó a hacer indirectamente propaganda sobre nuestra base para convencerla de que nos equivocamos mucho, que deben pensar por su cuenta, ya que nuestra dirección no es garantía de genialidades. Queremos por todos los medios inculcar un espíritu autocrítico, marxista, y no una fe religiosa en una modesta dirección, provinciana por su formación y bárbara por su cultura. Por eso, creemos en la democracia interna y la vemos como una necesidad imprescindible. (...) Avanzamos a través de errores y golpes y no tenemos vergüenza de decirlo (…).

El problema es cómo cometer menos errores, cualitativa y cuantitativamente. A mi modo de ver, la tendencia es a cometer cada vez menos errores si estamos en una organización internacional y sobre la base del centralismo democrático. Eso, para mi, es un hecho. Afirmo categóricamente que todo partido nacional que no esté en una organización internacional bolchevique, con una dirección internacional, comete cada vez más errores y uno cualitativo: por ser trotskista nacional termina, inevitablemente, renegando de la IV Internacional y adoptando posiciones oportunistas o sectarias para, en seguida, desaparecer (...)2

Nuestros orígenes se remontan a la década de 1940, en Argentina, cuando los hermanos Boris y Rita Galub, Mauricio Czizik y Daniel Pereyra (jóvenes provenientes de familias obreras) y Nahuel Moreno y “Abrahancito”, que provenían de la clase media, formaron un grupo de estudio que es ganado para el trotskismo. Según Moreno, para dar ese paso, tuvieron la ayuda decisiva de Fidel Ortiz Saavedra, obrero boliviano, semianalfabeto. En 1943, se forman como grupo, con el objetivo central de ir hacia la clase obrera, tratando de superar el carácter marginal, bohemio e intelectual del movimiento trotskista argentino.

En contacto con la clase obrera argentina y sus luchas, el grupo se fue desarrollando. Fuimos el Grupo Obrero Marxista (1943-1948); el Partido Obrero Revolucionario (1948-1956); el Movimiento de Organizaciones Obreras (1956-1957). Entre 1957 y 1965, fuimos conocidos con el nombre de nuestro periódico, Palabra Obrera. En 1965 nos fusionamos con el FRIP de Santucho3 formando el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Después de la ruptura con Santucho fuimos el PRT-La Verdad hasta 1971 cuando nos legalizamos como Partido Socialista de los Trabajadores y, en 1982, después de la caída de la dictadura argentina, construimos el MAS.

Con la clase obrera, la Internacional y la teoría marxista

En este camino, como dice Moreno, cometimos muchos errores. El más grande de todos, el nacional trotskismo, lo corregimos en 1948 cuando ingresamos a la IV Internacional. Desde ese momento, nuestra corriente tuvo un objetivo central: la construcción de la dirección revolucionaria mundial.

Eso no significa que no cometiéramos otros errores. Fuimos “obreristas” en nuestros primeros años, movimientistas en la época de Palabra Obrera, cuando 100 militantes llegaron a vender 10.000 periódicos. Fuimos a la unificación con la organización de Santucho pasando por alto diferencias muy importantes en relación al centralismo democrático y al partido mundial. Nos impresionamos y ciframos falsas expectativas en la dirección castrista. Fuimos a la fusión con el lambertismo4 sin haber profundizado la caracterización de esa corriente y, poco después, las diferencias llevarían a una rápida ruptura.

Pero Moreno imprimió a nuestra corriente características que permitieron corregir las desviaciones y volver al camino correcto: confianza en la clase obrera, en la teoría marxista y en la Internacional. A eso se sumo la metodología de no tener miedo de reconocer y corregir los errores.

Nuestro convencimiento de que no hay salida a nivel nacional, nos hizo batallar incansablemente por la reconstrucción de la IV Internacional, negando todo tipo de experiencia federativa que como afirman las Tesis fundacionales de la LIT-CI, “han ido siempre a parar al basurero de la historia”.

El respeto por la teoría marxista impidió que Moreno diera respuestas sectarias u oportunistas ante los grandes procesos de la posguerra. Cuando el ejército rojo de Stalin expropió a las burguesías de Europa del Este (1947-1948), cuando lo mismo hizo el ejército guerrillero de Mao en China (1950) y el de Castro en Cuba (1960), muchos trotskistas dijeron: “La Revolución Permanente dice que el triunfo de la revolución sólo se puede dar con la dirección de la clase obrera y del partido revolucionario. La realidad no confirmó la teoría trotskista. Y a partir de ahí se hicieron maoístas, castristas o se convirtieron en intelectuales de derecha.

Otros, por el contrario argumentando que “esos procesos no cumplen con la Tesis de la Revolución Permanente, no son revoluciones”, se pasaron años sin reconocer a la revolución cubana y a la china y sin aceptar que esos países se habían convertido en nuevos estados obreros.

Moreno actuó en forma diferente. Se puso a estudiar la realidad tal cual era y para hacerlo utilizó las herramientas que dejaron Marx, Lenin, Trotsky, sin temor a que esa realidad pudiese no coincidir con pronósticos previos. Así vio que esos procesos, aunque confirmaban los aspectos centrales de la Teoría de la Revolución Permanente, contradecían algunas de sus tesis y descubrió que el propio Trotsky daba elementos para interpretarlos con una hipótesis teórica planteada en el Programa de Transición: “Sin embargo, no se puede negar categóricamente, por anticipado, la posibilidad teórica de que, bajo la influencia de circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presión revolucionaria de las masas, etc.), los partidos pequeños burgueses, incluso los stalinistas, puedan ir más lejos de lo que ellos quieren en la vía de una ruptura con la burguesía. En cualquier caso, una cosa es indudable: aunque esta variante, sumamente improbable, se realizara alguna vez en alguna parte, y el ‘gobierno obrero y campesino’, en el sentido arriba mencionado, se estableciera de hecho, representaría meramente un corto episodio en la vía hacia la verdadera dictadura del proletariado.

Eso permitió que nuestra corriente definiera que Cuba, China, Yugoslavia, Checoslovaquia… eran estados obreros deformados a los que había que defender del ataque imperialista, pero en donde había que levantar el programa de la revolución política.

Esa armazón teórica, y la confianza y ligazón con la clase obrera, permitió que Moreno corrigiera su inicial expectativa en la dirección castrista. E hizo que nuestra corriente pudiese aguantar el retroceso de los años 60 junto a la clase obrera, sin caer en la desesperación que llevó a tantas organizaciones por el camino sin salida de la guerrilla foquista.

Rigidez en los principios, flexibilidad en las tácticas

Con la defensa consecuente de la independencia de clase, pudimos soportar la tremenda presión del peronismo que, en Argentina, se había adueñado de la conciencia de la clase obrera. A diferencia de los que actualmente rápidamente capitularon al chavismo (el peronismo del siglo XXI), con la conducción de Moreno, supimos nadar contra la corriente sin dejarnos tentar con la salida fácil de “ir a donde están las masas”. Para hacerlo actuamos con audacia, aprovechando las oportunidades, por pequeñas que fuesen, que nos brindaba la realidad. Así aprovechamos la legalidad que conquistaron los cordobazos5 y utilizamos las elecciones de 1973 para construir al PST argentino como partido nacional. En 1974, un pequeño grupo de jóvenes brasileros que se habían exilados en Chile, se conectan con nuestra corriente y aprovechando una apertura en la dictadura brasilera vuelven a su país y a los 4 años habían construido un partido de 800 militantes. En 1974, el PST argentino envía cuadros a participar de la revolución portuguesa y en ese proceso ganamos un grupo de jóvenes secundarios que fueron el origen de nuestro partido portugués. En 1976, durante la dictadura argentina de Videla, se aprovecha la salida forzada de nuestros dirigentes más conocidos para desarrollar el trabajo internacional, se construye el PST colombiano, desde él abrimos el trabajo en Centroamérica y, en 1979, impulsamos la Brigada Simón Bolívar para intervenir en la revolución nicaragüense contra la dictadura de Somoza.

Nuestro combate internacional

Toda esta construcción se fue haciendo en medio de una constante batalla por la construcción de la Internacional y un fuerte combate contra las posiciones revisionistas del trotskismo. Así en 1952-53, Moreno enfrenta las posiciones del pablismo6 y desarrolla un gran debate sobre la revolución boliviana de 1952, defendiendo la política de “todo el poder a la COB” en contra del apoyo al MNR burgués aconsejado por la dirección de la IV y aplicado por el POR de Lora (sección boliviana de la IV). Después de la ruptura de la IV, en 1953, y ante la negativa de los partidos estadounidense, francés e inglés de construir una organización centralizada para disputar la influencia del pablismo, se construye el SLATO (secretariado latinoamericano del trotskismo ortodoxo), junto con trotskistas chilenos. Desde él, se participa en el proceso de revolución agraria en Perú, adonde se envía a un estudiante peruano ganado en Argentina, Hugo Blanco, quien se convierte en el máximo dirigente de los campesinos peruanos.

En 1963, en torno al apoyo a la revolución cubana, se da un reagrupamiento de la IV Internacional, dando origen al SU (Secretariado Unificado), al que ingresaron todas las fuerzas trotskistas que caracterizaban a Cuba como un nuevo estado obrero.

Nosotros pedimos un balance del proceso anterior, en donde se marcase a fuego el método impresionista que llevó a la traición de la revolución boliviana, para evitar que se volvieran a dar desviaciones parecidas en el futuro. Aunque eso no se realizó, en 1964, decidimos ingresar, convencidos de que, a pesar de las divergencias, una reunificación en torno al apoyo a una revolución era positiva y que eso permitiría participar con más fuerza en el futuro ascenso que preveíamos.

Pero el impresionismo se volvió a presentar y tuvimos que enfrentar, sin éxito, la desviación guerrillerista y vanguardista que se dio en los años 70. Moreno llega a la conclusión que el SU ha sido totalmente ganado por el revisionismo y que ha dejado de ser una perspectiva de dirección revolucionaria mundial. A partir de ese momento, junto con la mayoría de las organizaciones latinoamericanas y cuadros de España, Portugal e Italia forma primero una tendencia y después la Fracción Bolchevique. La ruptura definitiva con el SU se da en 1979, cuando su dirección se negó a defender a los miembros de la Brigada Simón Bolívar, expulsados de Nicaragua por el sandinismo y reprimidos en Panamá, y sacó una resolución que definía a las dirección nicaragüenses y cubanas como “revolucionarias” y prohíbe construir partidos trotskistas en esos países.
 
La lucha contra la dictadura argentina
 
Mientras tanto, en Argentina el PST juega un papel heroico en la resistencia contra la dictadura genocida iniciada en 1976. Con aproximadamente 250 militantes presos y más de 100 muertos y desaparecidos, actuando en la más absoluta clandestinidad, mantuvo su publicación y desarrolló trabajos en el movimiento obrero, en la juventud y en la intelectualidad.

Al darse la guerra de Malvinas (1982), el odio a la dictadura no impidió que se tuviera una política principista de identificar al imperialismo invasor como el principal enemigo. Desde el primer momento y sin dejar de denunciar a la dictadura, el PST se colocó en el campo militar argentino y militó por la derrota del imperialismo.
 
Fundación de la LIT-CI, construcción del MAS y muerte de Nahuel Moreno

La LIT-CI se funda después del intento frustrado de avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional a partir de una fusión con la OCI lambertista. Ese intento fracasa por “la adaptación revisionista de la dirección de la OCI al gobierno de Mitterrand y, en general, al aparato socialdemócrata francés7. En enero de 1982, se realizó una reunión internacional con los partidos de la FB y dos importantes dirigentes que provenían del lambertismo: Ricardo Napurí (Perú) y Alberto Franceschi (Venezuela). Uno de los puntos centrales de la reunión era organizar una campaña en defensa de la moral revolucionaria de Napurí, atacada por Lambert. El otro era la discusión sobre cómo avanzar en la construcción de la Internacional.

La reunión, después de aprobar la campaña, resolvió por unanimidad convertirse en Conferencia de Fundación de una nueva organización internacional. Se aprobaron los estatutos de la LIT-CI y las tesis fundacionales.

El gran desafío que tomó la LIT-CI fue responder a la situación revolucionaria abierta en Argentina, después de la caída de la dictadura. Allí se contaba con una importante acumulación de cuadros que habían salido muy fortalecidos de la lucha contra la dictadura y se inició la construcción del MAS. En pocos años, el MAS se convierte en el principal partido de izquierda de Argentina y de Latinoamérica y en uno de los principales del mundo.

En medio de ese proceso, la LIT- CI recibe, en 1987, un terrible golpe con la muerte de su fundador y principal dirigente, Nahuel Moreno. Su ausencia provocó un debilitamiento cualitativo en nuestra dirección internacional y tuvo una incidencia muy grande en el desarrollo y desenlace de la crisis que llevó a la casi destrucción de nuestra Internacional.
 
Los procesos del Este europeo y el aluvión oportunista

Entre 1989 y 1991, se dan grandes procesos revolucionarios que acaban con los regímenes totalitarios de partido único de la URSS y del Este europeo. Estos procesos destruyen el aparto central del stalinismo acabando con el chaleco de fuerzas que maniataba al movimiento obrero mundial. Pero estos procesos con ser muy fuertes, por la crisis de dirección revolucionaria, no consiguieron revertir la restauración capitalista que se había impuesto pocos años antes de manos de las burocracias gobernantes. Entonces el efecto fue contradictorio.

Por un lado la destrucción del aparato central del stalinismo significó una gran victoria que tuvo repercusiones mundiales ya que fortaleció la conciencia antiburocrática y provocó el debilitamiento de todas las burocracias, no sólo de las stalinistas. Por otro lado amplios sectores de la vanguardia mundial vieron a la restauración como producto de las movilizaciones de masas. Y eso fue aprovechado por el imperialismo para su campaña del “socialismo murió”, de la “supremacía del capitalismo”, “el fin de la historia”.

Esto tuvo dos consecuencias. A nivel de amplios sectores del activismo mundial, se dio un gran proceso de confusión y desmoralización al ver caer lo que consideraba como sus referentes en la lucha por el socialismo. A nivel de las organizaciones de izquierda, incluidas las trotskistas, se da lo que hemos llamado el “vendaval oportunista”. Algunos porque llegan a la conclusión que ya no se puede hacer la revolución socialista, otros porque opinan que ahora no es necesario, van abandonando poco a poco el programa revolucionario: la lucha por el poder es reemplazada por el objetivo electoral, se deja de lado el centralismo democrático, la dictadura del proletariado, la reconstrucción de la IV, la independencia de clase, la lucha antiimperialista, pasan a depender materialmente del parlamento o de subvenciones estatales…, “trotskistas” participan en gobierno burgueses o en sus partidos….

La crisis y la reconstrucción de la LIT-CI

La LIT-CI fue fuertemente golpeada. La diferencia con otras organizaciones, como el SU, fue que no nos dejamos llevar en el sentido en que soplaba el vendaval, sino que hubo una minoría de cuadros dirigentes de sus partidos que ofreció una fuerte resistencia, por eso la LIT-CI no se adoptó sino que fue prácticamente destruida. Perdió entre 4 y 5.000 militantes, entre ellos al 80% de sus cuadros de más experiencia. Muchos de los cuales se han convertido en asesores del chavismo, de Evo Morales, de la derecha venezolana…

A partir del V Congreso (1997), comienza el proceso de reconstrucción de la LIT-CI. Con grandes esfuerzos y muchas equivocaciones, fuimos reconstruyendo nuestro programa, nuestro régimen, las finanzas, la moral revolucionaria. Nos fuimos reaproximando a la teoría marxista y avanzando en elaboraciones sobre los procesos del Este, sobre Cuba, sobre la opresión de la mujer, sobre la crisis económica. Nuestros partidos fueron avanzando en la elaboración y el trabajo con el periódico, en la relación de la clase obrera. En Brasil y en el Paraguay hemos sido el principal motor de la construcción de centrales obreras y populares de alternativa…

EL VIII y el IX Congresos (2005 y 2008) fueron hitos importantes. Entre esos congresos recuperamos para la LIT-CI al partido colombiano y a importantes cuadros, a partir de la fusión con el CITO (originado en una ruptura de 1994) y nuestro trabajo europeo tuvo un gran refuerzo con la incorporación del PdAC de Italia. Se fundaron también numerosas secciones y grupos nuevos, en diversos países. Pero este combate por la reconstrucción tuvo bajas: en el proceso de reconstrucción de nuestro régimen y de la moral revolucionaria quedaron fuera de la LIT-CI el POS mexicano y el MST boliviano.

Hoy, aunque aún tenemos mucho que resolver, llegamos al X Congreso con nuevos logros: la entrada de compañeros y grupos provenientes de otra tradiciones que dieron origen a nuevas organizaciones en Panamá y El Salvador, el reingreso del PST de Honduras y un importante desarrollo en Costa Rica. El cambio de calidad en la sección argentina a partir de la fusión que dio origen al PSTU. Nuestros partidos brasileros y paraguayo jugando roles decisivos en la conducción de centrales obreras y populares. Importantes avances en nuestra inserción en España, Portugal e Italia y avances en la intervención en los procesos de la lucha de clase incluso de nuestras organizaciones más pequeñas.

Llegamos también con nuevas herramientas teóricas y políticas, la revista teórica Marxismo Vivo nueva época, la revista política Correo Internacional, el Archivo León Trotsky para la formación de nuestros militantes y para el combate ideológico y programático que requiere la actual situación.

Hemos avanzado, pero aún hay mucho por hacer. Tenemos que profundizar el estudio de la realidad y la actualización programática. Es fundamental continuar con la proletarización de nuestras secciones y con la pelea por la dirección. Debemos profundizar la formación de nuestros cuadros, intensificar las campañas internacionales y continuar con la discusión programática y la actividad común en la lucha de clases para definir la relación con dirigentes y grupos que se aproximen a nuestra organización.

Todo en función de responder a la crisis de dirección revolucionaria, avanzando en la construcción de la LIT-CI como motor de la reconstrucción de la IV Internacional.


Notas:
1. Tesis Fundacionales de la LIT-CI
2. Intervención de Nahuel Moreno en la fundación de la LIT-CI
3. Mario Roberto Santucho (1936-1976): dirigente de la izquierda argentina que adoptaría las posiciones guevaristas. Fue el fundador y máximo líder del PRT-El combatiente y de la organización guerrillera ERP. Murió asesinado por la dictadura militar.
4. Lambertismo: corriente trotskista dirigida por el francés Pierre Lambert.
5. Cordobazos: semiinsurrecciones obrero estudiantiles que estallaron en la ciudad de Córdoba (Argentina), en 1969 y 1970, contra el gobierno militar de la época.
6. Michel Pablo, joven dirigente griego que se convierte en el principal dirigente de la IV después de la segunda guerra. En 1952, junto con Ernst Mandel, llegan a la conclusión que se viene una tercera guerra mundial, esta vez contra la URSS, y que los PC, que habían expropiado a las burguesías, se verían obligados a enfrentar al imperialismo. Por eso, no había tiempo para construir partidos trotskistas y había que entrar en los PC (después también a los partidos nacionalistas burgueses donde dirigían al movimiento de masas) para ayudar a su dirección a ir hacia la revolución.
7. Tesis Fundacionales de la LIT-CI


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