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“¡Vamos a volver a nuestra tierra!” PDF Imprimir Correo electrónico
Revista CORREO INTERNACIONAL
Escrito por Redación   
Miércoles 08 de Junio de 2011 00:32
Entrevista con Soraya Misleh (periodista brasileña de origen palestino y participante del Frente en Defensa del Pueblo Palestino  de San Pablo, Brasil).

Soraya estuvo en la región en mayo y las autoridades israelíes de ocupación le impidieron entrar en territorio palestino. Permaneció algunos días en Jordania, cuando se realizaron las manifestaciones por el derecho de retorno de los palestinos, en el aniversario de la Nakba, que enfrentaron a la policía y ejército sionista en las fronteras.

Correo Internacional: ¿Cómo fue la represión en su intento de entrar en Palestina?
Soraya Misleh: Éramos un grupo de 4 brasileños de origen árabe: dos palestinos y dos libaneses. Cuando intentamos entrar normalmente por la frontera de Jordania con Palestina ocupada (Cisjordania), las autoridades de la ocupación israelí nos detuvieron, nos interrogaron y nos trataron como criminales. Nos aislaron unos de otros, hicieron presión psicológica todo el tiempo, durante las 7 horas separados…

Nos hicieron preguntas absurdas como si "teníamos armas". También preguntaron de dónde nos conocíamos, detalles de la vida personal de cada uno de los otros, etc.

Creo que ese tratamiento que recibimos es parte de la discriminación permanente que sufren los palestinos y los árabes en general de parte del estado de Israel.  Este tratamiento discriminatorio se agrava cuando piensan que son activistas. A mí me preguntaron dónde nació mi padre. Yo dije: "cerca de Nablus". Preguntaron por mis parientes, padre, madre, tíos...  Su preocupación es por el derecho de retorno de los palestinos emigrados y sus descendientes. Preguntaron "cuál era mi relación con la Nakba" y si había estado allá antes y les dije que sí, el año pasado.

Uno de nuestro grupo es diabético. Incluso habiendo sido avisados de ese problema, nos mantuvieron detenidos, sin acceso a alimentación por todo ese periodo. Nos amenazaban. Decían: "Sabemos todo sobre vosotros", "es mejor que no mintáis", etc., Insinuaron que había un espía ("muhabarat") que les había denunciado nuestra presencia. Fueron 7 horas, después nos liberaron, cerca de medianoche. Nos colocaron en un autobús cerrado, por dos horas más, hasta enviarnos de vuelta la Jordania.

Sabemos que eso sucede hace 63 años. Tenemos que denunciar que los que ocupan nuestro territorio ilegalmente persiguen y quieren borrar de la memoria la relación de nuestro pueblo con su territorio.

CI: ¿Tuvo contacto con el movimiento que organizó la marcha del 15 de mayo (día de la Nakba)?

SM: Sí, es un movimiento independiente, formado principalmente por jóvenes palestinos. Son exiliados palestinos que comenzaron a articularse a partir de una página de una red social sobre la revolución en Egipto, de Internet. A partir de ahí, organizaron la comunidad “Tercera Intifada” que llegó a tener, según ellos, 350.000 personas que adherían. Debido a ese éxito, los sionistas presionaron hasta que el servidor derribó la página. Aún así, ellos decidieron mantener la propuesta de movilización para el día de la Nakba.

De entrada, pensaron en hacerlo dentro de la Palestina y, desde ahí, pedir el apoyo de los otros países. Después cambiaron de orientación y resolvieron hacerlo de “afuera hacia adentro”. Es decir, desde los países fronterizos con la Palestina ocupada. Y ahí resolvieron hacer una marcha por el derecho de retorno en el aniversario de la Nakba de 1948. El resultado estuvo por encima de lo que todos esperaban: en los 4 países que tienen fronteras con el territorio histórico de Palestina, hubo marchas que enfrentaron la represión de los israelíes.

Pero no fueron solamente los sionistas los que intentaron impedir la movilización: también tuvieron dificultades con los gobiernos árabes aliados de los sionistas, que los reprimieron y trataron de evitar que llegaran hasta las fronteras. Se sorprendieron con los que sucedió en  Egipto, donde estaba llamada una marcha hacia la frontera con la Franja de Gaza. Pero fue necesario transferir la actividad a la Plaza Tahrir, en El Cairo, porque la Junta Militar no autorizó que se desplazaran hacia allí.

En Jordania, hubo un debilitamiento porque las autoridades dificultaron y no permitieron que los autobuses se dirigieran desde las universidades y mezquitas (donde estaba llamado el inicio de la concentración) hacia la frontera. Varios fueron desviados en el camino, con una violenta represión de las fuerzas policiales y del ejército jordano. Las personas gritaban "Es pacífico", pero aún así fueron reprimidas con violencia.

Pero, incluso así, se consiguió llegar a las 4 fronteras y entonces se produjeron los enfrentamientos con el ejército de ocupación israelí. En Líbano, francotiradores israelíes mataron 11 participantes de la marcha. En Siria, a pesar de la represión y los cuatro muertos, cinco palestinos cruzaron la frontera, y uno consiguió entrar sin ser capturado después.

Los activistas jóvenes dicen que, pese a todos los problemas, el movimiento tuvo éxito y fue el "inicio de la Tercera Intifada". Dicen que van a continuar organizándose y programando nuevas marchas pacíficas.

Ellos se inspiraron directamente en la revolución egipcia, tunecina, siria, etc. Van a trabajar junto a todos los campos de refugiados y fortalecer la causa del Derecho de Retorno.  Con el estímulo de las revoluciones árabes, cuentan superar el desánimo que podrían haber causado tantos años de espera.

Esperan el apoyo de las comunidades árabes en el exterior, como aquí en Brasil. Además. ven como importante el movimiento por el Boicot de Productos y Servicios a Israel (la campaña BDS). Incluso que crean que puede funcionar mejor en los países europeos y América Latina. Hay que presionar fuertemente al gobierno brasileño para que rompa los acuerdos comerciales como los del Mercosur con Israel, lo que facilita el comercio entre los países miembros y el estado sionista, y la adquisición de tecnología militar. También hay que exigir la ruptura de relaciones diplomáticas.

Finalmente, como mostró mi caso, cuando los brasileños intentan entrar en Palestina, si son de origen árabe o integrantes de movimientos sociales, tiene el acceso prohibido.

CI: ¿Como ven los jóvenes los acuerdos de reconciliación entre Al Fatah y Hamas?

SM: Ellos no están relacionados con esta cuestión ni con ninguna de las dos fuerzas, son independientes. Me contaron que esos partidos políticos no apoyaron su movilización. Había inclusive, según me informaron, una organización internacional conectada a la Administración Nacional Palestina (ANP) que llegó a participar en el inicio, pero fue aconsejada por los dirigentes a dejar de hacerlo y así lo hizo.
Una cuestión importante es que los movimientos de juventud a los que me referí están articulados con movimientos semejantes de varios países. El apoyo del  Frente en Defensa del Pueblo Palestino en Brasil es parte de esa coordinación. Lo que nos une es la defensa del Derecho de Retorno de todos los palestinos. Eso es inalienable e innegociable.

La lucha por el boicot es articulada. Las revoluciones árabes inspiraron ese movimiento del 15 de mayo, hay un vínculo con la revolución egipcia. Los egipcios del movimiento han apoyado la Tercera Intifada, así como los sirios, libaneses, etc.  A partir de la entrada de la juventud, la lucha pasó a ser de masas en todo el mundo árabe.

Quería finalizar con una frase que Ben Gurion había dicho refiriéndose a la Nakba: "Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán". Yo creo que hoy la juventud palestina está probando que él estaba equivocado.

Antes, los palestinos salían de su tierra porque pensaban que volverían inmediatamente. Hoy, ellos ya no salen y resisten. Incluso sufriendo una represión cada vez más dura. Dicen: si destruyeran nuestras casas, viviremos en una tienda.

Los jóvenes del movimiento 15 de Mayo me comentaron que durante la Segunda Intifada cerca de 700.000 sionistas resolvieron dejar Palestina ya que no tenían ningún vínculo con el tema. Son ellos los que están saliendo, aunque nunca se haya oído decir a un palestino que no conviviría con la gente común que hoy está ahí. Pero la convivencia no es posible con ocupación, con opresión, con humillación, con muros con los puestos israelíes de control. Queremos una Palestina democrática, con derechos iguales para todos, un estado único y laico.

Sólo tenemos una certeza: vamos a volver, a pesar de la intimidación y de la represión.

¡Vamos a volver a nuestra tierra!

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