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México: La revolución vive – Parte 2 PDF Imprimir Correo electrónico
Revista CORREO INTERNACIONAL
Escrito por Gabriel Massa   
Jueves 14 de Abril de 2011 00:32
Presentamos a continuación, la segunda parte del artículo en homenaje a la Revolución Mexicana de 1910, publicada en la revista de la LIT-CI, Correo Internacional (Nueva Época) nº 4. La primera parte ha sido publicada en Correo Internacional n° 3 y en esta página web.
 
En la primera década del siglo XX, al mismo tiempo que avanzaba el proceso de industrialización motorizado por la penetración imperialista impulsada por Porfirio Díaz, crecía la resistencia a la dictadura de campesinos y obreros y de amplios sectores burgueses desplazados por los monopolios imperialistas. El principal reclamo que unía a todos estos sectores era prohibir la reelección presidencial de Porfirio Díaz. En torno a esa bandera se funda en mayo de 1909 el Partido Anti-Reeleccionista.

Otro hecho fundamental de 1909: Emiliano Zapata, que estaba surgiendo como uno de los principales caudillos de la rebelión campesina, fue elegido presidente de la Junta de la Defensa de las Tierras de Anenecuilco, estado de Morelos, y en mayo de ese año encabezó a los campesinos que recuperaron por la fuerza las tierras de Villa de Ayala que eran protegidas por la policía.

A comienzos de 1910, Díaz había anunciado nuevas elecciones presidenciales, prometiendo no presentarse a la reelección, pero luego se desdijo y preparó un nuevo fraude. El Partido Anti-reeleccionista presenta la candidatura de un hacendado del norte, Francisco I. Madero. La reacción de Díaz fue encarcelar a Madero en San Luis Potosí, en abril de 1910, hasta pasadas las elecciones, que se realizan el 10 de julio. Díaz vuelve a imponerse con el fraude. Una vez liberado, Madero se exilia por pocos meses en Texas y desde allí lanza el llamado Plan de San Luis, convocando al levantamiento armado contra el gobierno de Díaz.

A ese llamado, responden Álvaro Obregón, encabezando una fuerza de hacendados y campesinos medios del nordeste; en Chihuahua, Francisco Villa, apoyado en campesinos pobres y obreros agrícolas, y en Coahuila Venustiano Carranza representando a los hacendados. En el estado de Morelos, Emiliano Zapata, a la cabeza de sus tropas indígenas, se levanta en armas contra el gobierno de Porfirio Díaz el 11 de marzo de 1911. El 10 de mayo las tropas de Villa y de otro líder campesino, Pascual Orozco, toman Ciudad Juárez. El alzamiento obliga a Porfirio Díaz a renunciar ese mismo mes de mayo de 1911 y a exiliarse en Francia, donde el gobierno lo recibió como un héroe, entregándole el sable de Napoleón III.

Se realizan elecciones y el Congreso entrega el gobierno a Madero en noviembre de 1911. Inmediatamente, se produce un fuerte enfrentamiento de Madero con las fuerzas campesinas de Morelos, al negarse su gobierno a implementar un plan de reforma agraria radical que expropie las haciendas y devuelva las tierras usurpadas a los indígenas y exigir que los zapatistas se desmovilicen y desarmen. Zapata lanza el 28 de noviembre de 1911, desde la hacienda que había tomado el año anterior el Plan de Ayala, que tiene como centro el llamado a las armas para imponer la reforma agraria.

Madero nombra como comandante en jefe del ejército a un general porfirista, Victoriano Huerta, para que combata a los insurrectos. Pero éste da un golpe de estado en febrero de 1913, con el apoyo de la embajada de Estados Unidos, derrocando y asesinando a Madero, junto a su hermano y su vicepresidente (episodio que se conoce como la “Decena Trágica”). Huerta intentaría apoyarse en Estados Unidos para volver a imponer la dictadura.
El 26 de marzo, Venustiano Carranza, hacendado y gobernador de Coahuila, lanza el llamado Plan de Guadalupe, convocando a la rebelión contra el gobierno de Huerta y formando el llamado Ejército Constitucionalista. Se le unen Álvaro Obregón y Villa. Zapata, sin aliarse directamente con Carranza –con quien mantiene las mismas diferencias que con Madero-, también combatirá al gobierno de Huerta.

En abril de 1914, mientras las tropas de la División del Norte, comandadas por Villa, conquistan la ciudad de Torreón, estado de Coahuila, marines estadounidenses toman el puerto de Veracruz en apoyo a Huerta. Pero la rebelión sigue avanzando con triunfos en Zacatecas y Guadalajara. Villa logra construir un verdadero ejército y es particularmente hábil en utilizar el ferrocarril para concentrar sus tropas en los lugares de batalla.

Zapata, a la cabeza de una rebelión con características de guerrilla campesina, toma Jonacatepec y Chilpancingo, contando en ese momento con 27.000 hombres. Para abril de 1914 controlaba por completo el estado de Morelos y algunos lugares de Guerrero. Poco después, tomó Cuernavaca y en junio ocupó las poblaciones de Cuajimalpa, Xochimilco y Milpa Alta, con lo que tenía en condiciones de avanzar hacia la Ciudad de México. Pero son las tropas de Carranza las que llegan primero a la Capital. Huerta renuncia y huye del país, el 15 de julio.

Villa y Zapata toman la Capital
 
Carranza llega a Ciudad de México al mando de las fuerzas constitucionalistas y asume el poder el 20 de agosto. El 1 de octubre, se convoca a una Convención Revolucionaria, que inicia sus sesiones en la capital, pero poco después se traslada a Aguascalientes. Allí se repite el enfrentamiento que se había dado entre las fuerzas de Morelos y las de Madero. Sólo que ahora, Carranza y Obregón son los que resisten los reclamos campesinos, defendiendo los intereses de los hacendados, y Villa se suma a los representantes de Zapata para exigir la reforma agraria. Con mayoría de estos últimos, la Convención desconoce el gobierno de Carranza y el 5 de noviembre nombra presidente a un representante de las fuerzas campesinas, Eulalio Gutiérrez. 

A partir de allí se conocería a las organizaciones campesinas de Villa y Zapata como las Fuerzas Convencionalistas, mientras que a las de Carranza y Obregón se las seguirá identificando como Constitucionalistas. Carranza se ve superado por las Fuerzas Convencionalistas, y el 9 de marzo traslada su gobierno a Veracruz.

Villa y Zapata se concentran sus tropas en las afueras de la ciudad de México, en Xochimilco, y el 6 de diciembre ocupan la Capital con más de 30.000 hombres y mujeres campesinos armados.
 
Sin embargo, las fuerzas campesinas se quedan en la Capital apenas 10 días y luego se retiran a sus estados, dejando un débil gobierno. Gutiérrez  será reemplazado, el 16 de enero, por Roque González Garza, que se traslada con las fuerzas de la Convención a Cuernavaca.
 
Esto le permitirá recuperarse a las Fuerzas Constitucionalistas de Carranza, que retoman la Capital en abril. Carranza es reconocido como presidente por los gobiernos de Argentina, Brasil, Guatemala, Colombia y Bolivia. Estados Unidos lo reconoce como gobierno de facto.

Un trabajo titulado “Revolución Mexicana 1908-1919”, se refiere así a la toma de la Capital por Villa y Zapata y su posterior retirada:

Villa entró a la ciudad de México, el 3 de diciembre, por Tacuba y Azcapotzalco. Al siguiente día se reunió con Zapata en Xochimilco. Los zapatistas recibieron a los villistas con música. Zapata y Villa platicaron. Luego, avanzaron con sus tropas a la ciudad. Ante al arribo de Villa y Zapata, Carranza había huido de la capital para refugiarse en Veracruz. Los campesinos armados estaban ya en el centro político del país. 30 mil hombres y mujeres se dirigieron al Zócalo capitalino…El suceso era extraordinario. Dos generales campesinos, junto con sus ejércitos, ocupaban la capital del país. El 6 de diciembre de 1914, Villa y Zapata entraron al Zócalo de la ciudad de México. Desde el punto de vista político, era el momento culminante de la Revolución. Pero había una seria contradicción. La burguesía había sido derrotada en el campo, no así en la ciudad.

Aunque villistas y zapatistas recibieron simpatía popular, otros los atacaban. Los obreros también veían con simpatía a Zapata pero participaban a título individual…

Después de la marcha, Villa y Zapata se sentaron en la silla presidencial. A su lado, Otilio Montaño, Rodolfo Fierro y Tomás Urbina. “Este rancho es muy grande pa’nosotros”, le había dicho Villa a Zapata cuando se vieron en Xochimilco. Entonces, se regresaron a sus pueblos; México se les hacía un pueblote.
Villa y Zapata eran campesinos. Su visión campesina era local. No se podía pedirles que actuaran como proletarios o marxistas. Por eso es que, en vez de perseguir a Carranza y aniquilarlo, Villa decidió regresar al norte y Zapata al sur. Carecían de un proyecto político de alcance nacional.

A ese momento, Zapata tenía la bandera política expresada en el Plan de Ayala. Villa había ocupado militarmente gran parte del territorio; tenía consigo otra importante bandera. El consenso en el campo, estaba de parte de Villa y Zapata pero no así en las ciudades. La clase obrera no pudo jugar su papel ni lo entendió.
(D. Bahen, publicado por el sitio en internet del Frente de Trabajadores de la Energía, 25 de junio de 2008).

Carranza reprime las luchas y coopta dirigentes obreros y campesinos
 
Al retornar a la Capital, Carranza hará un pacto con dirigentes oportunistas del movimiento obrero. Al calor de la revolución, en la ciudad de México se había fundado la Casa Obrera Mundial (COM) en la que convivían fuerzas anarco-sindicalistas, y un núcleo de intelectuales liberales y oportunistas, cuya máxima figura era un pintor conocido bajo el seudónimo de Dr. Atl. La COM se había enfrentado al gobierno de Madero y al de Huerta, llamando a la huelga general para terminar con el estado capitalista, reflejando la influencia anarquista.

Pero, a cambio del derecho a organizar a los trabajadores en sindicatos bajo su conducción, los dirigentes encabezados por el Dr. Atl imponen dentro de la COM el acuerdo con el gobierno de Carranza. Éste incluye el compromiso de crear los llamados Batallones Rojos, en los que se alistan 7.000 hombres, que combatirán junto a las tropas de Carranza y Obregón contra Zapata y Villa.

A lo largo de 1915, se dará una sucesión de derrotas de Villa en el norte (en El Ébano, San Luis Potosí, en Celaya, etc.), a manos de las tropas de Obregón y de otro oficial carrancista, Plutarco Elías Calles. En marzo de 1916, como represalia por el apoyo de Estados Unidos a las fuerzas de Carranza, las tropas de Villa invaden la ciudad estadounidense de Columbus, en Nuevo México. Inmediatamente es expulsado de allí y tropas norteamericanas se unen a las de Obregón contra las fuerzas villistas. Villa logrará refugio entre los campesinos de Chihuahua y, en los hechos, se retira de la lucha.

En una monografía, la especialista en asuntos laborales Edilia Ramirez, narra la principal lucha obrera contra el gobierno de Carranza, encabezada por el sindicato de electricistas, opuesto a la conducción oportunista de la COM:
 
A fines de julio de 1916 los organismos agrupados en la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal exigieron a los patrones que los salarios les fueran pagados en oro y no en papel infalsificable, y convinieron, en secreto, declarar huelga general, que iba también dirigida contra el gobierno, al que consideraban aliado de la empresa. El movimiento estalló a las 3 de la mañana del día 31, cuando los electricistas suspendieron los servicios de luz y fuerza a la ciudad. El presidente Venustiano Carranza mandó llamar a palacio a los 11 miembros del comité de huelga, los reprendió severamente y los envió detenidos a la penitenciaria. También se ordenó la ocupación militar del domicilio del Sindicato Mexicano de Electricistas, la casa del Obrero Mundial, la Unión de empleados de Restoranes, y las oficinas de Acción Mundial.
 
El 1° de Agosto decretó el presidente Carranza la ampliación de la Ley del 25 de enero de 1862, castigando con la pena de muerte a los que incitaran a la suspensión del trabajo en las fábricas o empresas destinadas a prestar servicios públicos, a los que con ese motivo destruyeran o deterioraran efectos de propiedad de esas empresas, provocaran alborotos, hicieran fuerza a las personas o impidieran a otras que ejecutasen sus labores habituales.
El 2 de Agosto se levantó la huelga; el 13 se reunió el Consejo de Guerra para juzgar a los dirigentes, declarándose la inculpabilidad de todos ellos por el delito de rebelión y turnándose el asunto a las autoridades del fuero común. Después un segundo consejo volvió a exonerar a los acusados, menos a Ernesto Velasco, a quien se condenó a la pena de muerte. Esto suscitó protestas obreras en todo el país. (Tomado de: http://www.monografias.com/trabajos12/lahuelmx/lahuelmx.shtml)

Se consolida un nuevo régimen burgués
 
El 1 de diciembre de 1916, inicia sesiones una Convención Constituyente convocada por Carranza. El 5 de febrero de 1917, se promulga una nueva Constitución con numerosas reformas, que implican importantes concesiones a los trabajadores y campesinos, regulando los derechos obreros (pago de salarios en oro, fijación de la jornada de 8 horas y la eliminación de las tiendas de raya) y promoviendo la reforma agraria.

El 1 de mayo, Carranza asume la presidencia constitucional de México. A partir de allí, su gobierno implementará las reformas contenidas en la Constitución. Esto, junto con las derrotas militares de las fuerzas de la Convención, van haciendo decaer la movilización campesina. El asesinato de Zapata, en Chinameca, por agentes de Carranza, el 10 de abril de 1919, deja a la rebelión de Morelos sin jefe.

En 1920, Obregón sucede a Carranza en el gobierno y continúa con la aplicación de la reforma agraria y la instrumentación de las concesiones al movimiento obrero. Bajo su gobierno, Pancho Villa intenta volver a actuar pero es asesinado en 1923.
A Obregón lo sucede Plutarco Elías Calles que, en marzo de 1929, funda el Partido Nacional Revolucionario, primer antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que habría de gobernar por setenta años, hasta el 2000.

Los gobiernos del PRI tendrían la particularidad de apoyarse en la cooptación de las organizaciones campesinas y del movimiento obrero, de modo muy similar a lo que Carranza había concretado con los dirigentes liberales de la Casa del Obrero Mundial y, al mismo tiempo, oscilarían entre el acuerdo y los roces con el imperialismo, especialmente el de Estados Unidos.

Lázaro Cárdenas, primer presidente mexicano electo por un período sexenal (1934-1940), es recordado por la expropiación petrolera (18 de marzo de 1938) y la nacionalización de los ferrocarriles, así como la profundización del reparto de tierras y la extensión de la educación.

Conclusión
 
Carranza, Obregón, Calles, Cárdenas, y todos los gobiernos posteriores, a pesar de profundizar en muchos casos cambios políticos y sociales, incluyendo la reforma agraria y la nacionalización del petróleo y los ferrocarriles, fueron incapaces de resolver en forma definitiva los dos problemas fundamentales que había enfrentado la revolución iniciada contra el porfiriato: la sumisión del país a las potencias imperialistas y sus monopolios y la miseria de las grandes masas obreras y campesina del país.

Sobre esto último, Arturo Warman, antropólogo y secretario de la Reforma Agraria de México en el gobierno de Ernesto Zedillo, en el período 1995-1998, escribió:

La reforma agraria mexicana tuvo su origen en una revolución popular de gran envergadura y se desarrolló en tiempos de la guerra civil. A lo largo de un extenso período se entregaron a los campesinos más de 100 millones de hectáreas de tierras, equivalentes a la mitad del territorio de México y a cerca de las dos terceras partes de la propiedad rústica total del país, con los que se establecieron cerca de 30 000 ejidos y comunidades que comprendieron más de 3 millones de jefes de familia. Sin embargo, la reforma no logró el bienestar perseguido, y los campesinos a los que llegó viven hoy en una pobreza extrema. (“La reforma agraria mexicana: una visión de largo plazo”, 2002).

Lo mismo puede decirse de las otras grandes reformas encaradas por los gobiernos burgueses mexicanos, como en el caso de la nacionalización de los ferrocarriles y el petróleo bajo Cárdenas. Nada de ello permitió conquistar la independencia definitiva del imperialismo ni terminar con la miseria de las masas.

Esto confirma por la negativa la perspectiva fijada por Trotsky para la revolución en los países coloniales y el verdadero camino para continuar con el legado de la Revolución Mexicana iniciada en 1910 y de sus caudillos, Villa y Zapata. La Revolución vive en la rebeldía de los trabajadores, los campesinos y el pueblo mexicano. Esa rebeldía viva solo puede encontrar su triunfo definitivo superando las limitaciones de los grandes caudillos campesinos revolucionarios Villa y Zapata. Y avanzando hasta la destrucción del estado capitalista semicolonial y la conquista del poder por las masas campesinas y populares, encabezadas por la clase obrera.
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