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Dos años de la llegada al poder de Lugo Imprimir Correo electrónico
Suplemento CORREO INTERNACIONAL
Escrito por LIT-CI   
Domingo 18 de Julio de 2010 23:47
El 15 de agosto 2010 se cumplirán dos años de la asunción al poder del gobierno de Fernando Lugo en Paraguay. 

Llegó al gobierno en la histórica jornada del 20 de abril de 2008, en donde el pueblo pobre, harto de 61 años de miseria y represión, asestó una derrota electoral al odioso Partido Colorado[1]. La contienda electoral dio, sin embargo, el poder a un gobierno de colaboración de clases, un gobierno que seguiría gobernando para los ricos.

Desde su aparición en la escena política, Fernando Lugo despertó un legítimo sentimiento de esperanza en la mayoría del pueblo trabajador. Las masas explotadas depositaron en él su confianza y sus legítimos anhelos de cambio real[2].

Las principales dirigencias sociales y de izquierda, prontamente, comenzaron a predicar a las masas que se debía apoyar la candidatura de Lugo para lograr “la alternancia” en el poder, derrotar a la “rosca mafiosa”[3], y así “abrir las compuertas” y “democratizar” al país. Lugo en el gobierno llegó a ser declarado por la mayoría de la izquierda paraguaya, ni más ni menos, como el “primer paso al socialismo”.

A estas alturas y considerando los hechos, los tozudos hechos, las vanguardias y dirigencias sociales y políticas de izquierda paraguaya deben hacerse preguntas sencillas pero que consideramos centrales ¿Para qué intereses de clase gobierna Lugo? ¿Qué cambió, efectiva y favorablemente, en la vida de la clase trabajadora, de los campesinos pobres, de los pobladores barriales y de los demás sectores explotados de Paraguay? ¿El gobierno es “nuestro”?

¿Hacia qué arco patea Lugo?
 
Fernando Lugo se autoproclamó “bisagra” entre todos los sectores políticos que lo apoyaban y anunció que no respondería, en el terreno ideológico, ni a la derecha ni a la izquierda. Dijo que su política sería de “centro”, tal como el “poncho juru”[4]. Atractivas palabras, puras mentiras, trampa mortal.  

Constituimos una sociedad dividida en clases sociales que luchan entre sí defendiendo cada una intereses antagónicos. No existe la más mínima posibilidad, objetivamente, de mantener neutralidad o permanecer en el “centro”. La lucha de clases no admite puntos medios. 

Fernando Lugo gobierna sin cortapisas para los capitalistas y el imperialismo. Su gobierno defraudó aquella confianza y esperanzas populares. Demostró ser “más de lo mismo”, un lamentable continuismo de los colorados y, en ciertos asuntos, incluso peor.

Nombró ministro de Hacienda a Dionisio Borda, el mismo del gobierno colorado de Duarte Frutos y pactó con sectores empresariales y latifundistas agrupados en el PLRA[5]. Desde el poder, comenzó a aplicar un verdadero “nicanorismo económico”[6], con proyectos privatistas[7] y un fuerte aumento de la deuda externa a través del BID y el Banco Mundial que abrieron una “línea de crédito” para el país de más de 1.000 millones de dólares.

En cuanto a Reforma Agraria, Lugo anuncia “resultados” recién para el 2023 y mientras tanto pasó a reprimir brutalmente las ocupaciones de tierra que se dieron a principios de su gobierno. Militarizó el norte del país con cinco operativos conjuntos FFAA-Policía entre octubre de 2009 y abril de 2010, uno de ellos en el marco de un estado de sitio en cinco de las más extensos departamentos del país.  

La reforma agraria de Lugo se concretó en cientos de campesinos imputados, presos, heridos y varios dirigentes asesinados por la policía. Fue con este gobierno “democrático y progresista”, como gusta llamarlo el PCP[8], que el Ministerio del Interior y la policía vieron saltar por los aires su presupuesto.

La política represiva se profundizó deslizándose hacia una abierta “colombianización” de las fuerzas represivas. Lugo se ufana públicamente de los acuerdos que firma con el criminal gobierno de Uribe, de quien se provee de armas y asesores entrenados en EE.UU.

El gobierno de Lugo-PLRA, arrió incluso la bandera de la tan mentada democrática renegociación del leonino Tratado de Itaipú[9] con el Brasil. El propio Director paraguayo de la hidroeléctrica “binacional”, Gustavo Codas[10], anunció la capitulación del gobierno renunciando a “cambiar la letra” del tratado de Itaipú.

No se puede no señalar, los escándalos por irresponsabilidad paterna y machismo, o los casos de grosero nepotismo dentro de la administración pública con la justificación de que “la familia también tiene derecho a trabajar”.

El gobierno de Lugo-PLRA, al contrario de lo que hace con los pobres, nunca atacó a los ricos o a los intereses del imperialismo. Por ejemplo, actualmente en Paraguay, la soja registra una cosecha record y ganancias enormes a los sojeros. Lugo les garantizó la “paz social” y la protección mediante una brutal represión a las luchas campesinas y la cooptación de sus principales dirigencias.

En el terreno de la clase trabajadora urbana, Lugo ha arrancado los derechos adquiridos de los estatales. La persecución sindical campea y las violaciones de los derechos laborales de parte de los empresarios como la obligación de pagar el salario mínimo o el pago del seguro social, siguen impunes.

Por otra parte, mantiene el risible “impuesto a la renta de las empresas” de 10% que impuso el colorado Nicanor Duarte.

Es posible seguir con el rosario de hechos que desnudan al gobierno de Lugo que eligió gobernar con y para los poderosos de Paraguay y mantener al país sujeto a las garras del imperialismo.

Dos posiciones en la izquierda frente al gobierno
 
El PT, la sección de la LIT (CI) en Paraguay en la contienda electoral (2008) se colocó en contra del proyecto de colaboración de clases, que denominamos de Frente Popular, que representaba Lugo, presentando su propia candidatura a presidente[11] y levantando las banderas de la independencia de clase, mientras que la gran mayoría de la izquierda llamó a votar por Lugo.

La izquierda, que podemos llamar izquierda luguista, actualmente agrupada en el denominado Frente Guasu[12], desde el principio otorgó a Lugo un cheque en blanco. Cuando el fenómeno era nuevo, esta política era, al menos, entendible, no así justificable. Ahora vemos que ante las medidas antipopulares de estos dos años, en vez de romper con el gobierno y su presidente, la izquierda luguista apoya y/o justifica cada una de las medidas del gobierno. En efecto, la mayoría de la izquierda apoya políticamente y continúa predicando a las masas populares la confianza y la “paciencia” a este gobierno burgués. 

Frente a cada medida represiva o anti-popular, las izquierdas luguistas buscan esconder o diluir toda responsabilidad política de Lugo. Es así que todo lo negativo es “responsabilidad de algún ministro o de la derecha reaccionaria”. Cuando Lugo declara Estado de Sitio, propone la aprobación de la “ley antiterrorista”[13] y plantea modificar la Ley de Seguridad Interna para que las fuerzas militares puedan salir a las calles con armas de guerra sin necesidad de declarar estado de sitio, la mayoría de la izquierda declaró que todo era parte de “un plan de la derecha para alejar a Lugo de sus bases sociales” o que lo grave de la ley “antiterrorista” era lo que los “siguientes gobiernos” podrían hacer con ella.

Es con este armazón político que se dedican a frenar o desviar luchas y con el cual se han tragado ya varios sapos, como los recientes pactos de Lugo con los colorados y oviedistas[14] -a quienes Lugo decía combatir y llamaba “la rosca mafiosa”- en la repartija de cargos dentro del Congreso y en otras altas esferas del Estado.

Para las fuerzas “democráticas y progresistas” Luguistas, criticar a Lugo es sinónimo de “hacer el juego a la derecha” o “contribuir al juicio político”[15]. Estas izquierdas se equivocan. El criticar y oponerse al gobierno de LUgo, por la izquierda, de ninguna forma implica un apoyo a los putrefactos partidos de la derecha tradicional. El PT siempre ha denunciado a estos rancios sectores golpistas como enemigos declarados del pueblo, lo que no le ha impedido denunciar al gobierno que es el que en realidad les está haciendo el juego.

¿Sólo existen dos caminos? ¡Por un tercer espacio clasista y socialista!
 
Hay que romper la supuesta “polarización” entre la derecha tradicional y el gobierno de Lugo. Esta creencia, por demás falsa, es alentada por la prensa burguesa. Los medios masivos tildan a Lugo hasta de “marxista” y dicen que desea “imponer” la lucha de clases.

Los furibundos ataques de la derecha tradicional contribuyen a crear la impresión de que el gobierno de Lugo es de “izquierda”. Es verdad como normal que existen enfrentamientos reales y roces muy duros. Sin embargo, a nivel estratégico, los dos “bloques” tienen la misma base: mantener la explotación capitalista y la sumisión del país al imperialismo, derrotando al movimiento social. La pelea es por quién controla los resortes estatales y…los negocios desde el poder.

O la derecha reaccionaria o el gobierno de Lugo es una falsa disyuntiva. Los socialistas revolucionarios y los activistas honestos del movimiento social no debemos caer en el engaño.

Corresponde a las masas trabajadoras del campo y la ciudad, abrir paso hacia la construcción de una alternativa a la izquierda del Luguismo. Un tercer espacio político que se oponga tanto a la derecha tradicional como al gobierno de Lugo.   

Para la LIT-CI y el PT de Paraguay esta tarea es urgente y necesaria y nos colocamos como una herramienta política al servicio de ella. 
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El movimiento sindical paraguayo comienza a levantar cabeza

En los últimos meses hemos asistido en Paraguay a una sucesión de luchas sindicales, manifestaciones y huelgas de diversas magnitudes y desenlaces.

El pasado 17 de junio, la Mesa Coordinadora Sindical (MCS) en unidad de acción con otros sectores sindicales, protagonizó una marcha de más de 8.000 trabajadores y trabajadoras estatales exigiendo el respeto al derecho adquirido de las 6 horas laborales en el sector público. Una marcha y un acto que hace más de una década que no sucede. Hoy la clase trabajadora está dando muestras de un activismo prometedor. Son síntomas que expresan un proceso lento pero continuo de recuperación del movimiento sindical.

Las actuales cúpulas de las centrales tradicionales han abandonado todos los principios del sindicalismo clasista para convertirse en sostenes del gobierno de Lugo-PLRA. 

Es por ello que es imperioso renovar la dirigencia sindical. En este marco, un factor importante es la aparición y consolidación de la Mesa Coordinadora Sindical (MCS).  

Las luchas se vienen dando en condiciones muy duras y sus resultados combinan logros, avances, así como golpes y retrocesos provocados por los ataques conjuntos que sufre.  

Lo esencial, sin embargo, es el proceso de conjunto que expresa un proceso de fortalecimiento de la organización y las luchas del sector trabajador.
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Un paso en la reorganización: una nueva central

El proceso abierto por la Mesa Coordinadora Sindical, y en función de las necesidades de la clase en su conjunto, se abrió el proceso de constitución de una Central, que deberá aglutinar a trabajadoras y trabajadores del sector público y privado. La propuesta incluye, además, a organizaciones campesinas, indígenas y de los sectores barriales.

Se precisa para encarar las luchas presentes y futuras una organización superior que centralice organizaciones y luchas a los fines de mejorar las condiciones de lucha y aumentar las posibilidades de conquistas. Este proceso se plantea construir sobre los principios de Solidaridad, Independencia de Clase, Autonomía Sindical, Democracia Obrera e Internacionalismo Proletario.

Desde el PT y la LIT-CI comprometemos todos nuestros esfuerzos militantes para apoyar este proceso en el convencimiento de que significa un paso gravitante para la lucha por los intereses socioeconómicos y políticos de la clase trabajadora del Paraguay.


[1]              El Partido Colorado es el principal partido burgués en Paraguay. Gobernó 61 años el país, incluidos los 35 años de sanguinaria dictadura militar encabezada por Alfredo Stroessner (1954-1989).
[2]              Según encuestas en MCM, al asumir el poder, Fernando Lugo contaba con el 93% de apoyo popular, y que no obtuvo ni el gobierno posterior a la caída de la dictadura en 1989.
[3]              Lugo, durante su campaña electoral, sólo concentró su crítica a cúpula del Partido Colorado, a la “rosca mafiosa” que, según afirmaba, se había “apoderado” y desvirtuado los fines de dicho partido.
[4]              Expresión guaraní que significa “La boca del poncho”.
[5]              Partido Liberal Radical Auténtico: junto al Partido Colorado es el partido burgués con más peso, así como el más conservador y reaccionario.
[6]              Relacionado a Nicanor Duarte Frutos, último presidente colorado (2003-2008) antes de la victoria de Lugo-PLRA.
[7]              Lugo y su equipo económico, una vez estallada la crisis internacional, presentaron un “plan anti-crisis” que incluye la privatización de todos los aeropuertos internacionales y las principales rutas del país.
[8]              Partido Comunista Paraguayo
[9]              El Tratado de Itaipú dio nacimiento a la construcción de la represa del mismo nombre, en su momento, la más grande del mundo. Mediante ese Tratado, firmado por los dictadores paraguayo y brasileño en 1973, el Paraguay está obligado a vender el excedente de la energía eléctrica que le corresponde (50%) únicamente al Brasil y a un precio de costo.
[10]             Gustavo Codas es un dirigente socialdemócrata que vivió casi 30 años en Brasil y fue del primer anillo de asesores de Lula dentro del PT brasileño. Es por eso que Lula tiene, en realidad, dos directores en Itaipú.
[11] El PT levantó la candidatura de Julio López, dirigente sindical y del partido, además de otras 273 candidaturas obreras, campesinas y populares.
[12]             El Frente Guasu (Frente Grande, en guaraní) es una agrupación de partidos “socialistas”, socialdemócratas y hasta burgueses conjuntamente con dirigencias sociales. Se declaran Luguistas. 
[13]             Mediante esta ley, cualquier acción que “coacciona” puede ser catalogada por u juez como “acto terrorista” y las penas van hasta 30 años de cárcel.
[14]             Es el sector liderado por el ex general Lino César Oviedo, un militar golpista y responsable del asesinato de 6 jóvenes durante los sucesos del “marzo paraguayo” de 1999. Oviedo es el Pinochet paraguayo.
[15]             El juicio político es como un golpe político para destituir al presidente dentro de los marcos “legales e institucionales”. La derecha tradicional, lo utiliza permanente para presionar al gobierno. El PT de Paraguay se posiciona en contra del juicio político a Lugo. 

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