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Huelgas de hambre reavivan lucha por las libertades
Escrito por Marcos Margarido - PSTU   
Miércoles 21 de Abril de 2010 14:27

La muerte de Orlando Zapata Tamayo (albañil-fontanero de 45 años), durante una huelga de hambre de 85 días, generó una onda de huelgas de hambre de otros disidentes del régimen. Recordemos que la huelga de Zapata exigía la liberación de los presos políticos en Cuba.

La que ha causado un mayor impacto político es la realizada por Guillermo Fariñas, periodista y psicólogo de 48 años, la cual se inició un día después de la muerte de Zapata y por los mismos objetivos. Exmiembro del Partido Comunista de Cuba e hijo de revolucionarios, se formó como Oficial del ejército cubano y combatió en Angola en 1979 cuando una misión militar fue a aquel país a luchar al lado del MPLA. [1].
 
Su oposición a las acciones de la burocracia castrista remonta a 1991, cuando estuvo contra el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa. En 1993 denunció los planes de cierre del Hospital Pedro Castro de La Habana, durante una visita de Fidel Castro. Cuando fue dirigente del sindicato del hospital, denunció a las autoridades que hacían mercado negro con los medicamentos.
 
Desde 1995 ya van 23 huelgas de hambre; la más conocida ocurrió en el 2006 y duró 6 meses, intermitentemente, para exigir acceso sin censura a Internet.
 
La huelga de hambre de Fariñas, que no puede ser acusado de delincuente como hizo el gobierno cubano y Lula en relación con Tamayo, ya provocó la salida de un alto funcionario del gobierno cubano, Héctor de la Fe Freyre, director del Departamento de Actividades Contrarrevolucionarias de la región, al hospital de Santa Clara donde está internado para pedir que terminara laprotesta.
 
También recibió una invitación oficial del gobierno español de dejar la isla en un avión con toda la asistencia médica rumbo a Madrid, a la cual él respondió que solo lo haría si fuese acompañado por 26 presos políticos enfermos y que pudiese retornar al país.
 
Según la edición electrónica del diario español El País (01/04/2010), Fariñas afirmó: “tengo certeza de que estoy muriendo y quiero que eso suceda. No todo patriota tiene la oportunidad de morir ante los ojos del mundo.”
 
El efecto Fariñas
 
Además de Fariñas, otros dos opositores iniciaron protestas semejantes. Franklin Pelegrino inició una huelga de hambre una semana después de Fariñas, y el médico Darsi Ferrer el 20 de marzo, 25 días después, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
 
Pelegrino, defensor de los derechos humanos, hizo protesta en su casa y Ferrer en la prisión de Valle Grande en La Habana, donde se encuentra detenido por “Poseer material de construcción adquirido ilegalmente” y permanece encarcelado sin sentencia ni acusaciones formales desde el 21 de julio del 2009.
 
Además de esto, se estima que por lo menos otros diez presos políticos y opositores iniciaran protestas semejantes, pero no mantenidas.
 
La persecución política en Cuba
 
El principal y talvez el único argumento utilizado, por el gobierno cubano y los que lo apoyan en la izquierda mundial, contra los opositores es que los que se le oponen son mercenarios al servicio del imperialismo norteamericano.
 
Para eso, el Código Penal fue alterado en 1999, con la aprobación de la Ley 87. Según el artículo 91, es considerado criminal todo aquel que “distribuya o reproduzca material subversivo que puede ser usado para promover la política de los EUA o contribuya con los medios considerados colaboradores de los EUA o financiar estas actividades”
 
Un ejemplo bastante ilustrativo fue la prisión, en marzo del 2003, para 75 opositores, y su condenación a penas que llegan a los 28 años de prisión, con base en aquella ley.
 
Todos ellos pertenecen a organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos independientes del gobierno y, por tanto, consideradas ilegales. Entre ellos, 23 participaban del Proyecto Varela, con el objetivo de recolectar 10 mil firmas requeridas constitucionalmente para ser sometidas a la Asamblea Nacional de Cuba. El movimiento quería realizar un plebiscito sobre reformas políticas y económicas en la isla, además de la liberación de todos los presos políticos.
 
Actuando siempre dentro de la Constitución del país con el objetivo de someter su pedido a un órgano legislativo del régimen, estos activistas sindicales y políticos fueron presos y condenados. Ciertamente, varios de ellos defienden la democracia burguesa, pero son opositores a una dictadura, la castrista, y nunca se probó que fuesen mercenarios al servicio del imperialismo.
 
Existe además una ley preventiva, denominada de “peligrosidad social”, que condena con hasta cuatro años de prisión a personas con comportamiento antisocial de cualquier tipo; esta es utilizada contra disidentes que son sometidos a “tratamiento terapéutico” o “reeducación”.
 
La lucha por las libertades democráticas
 
 La conquista del derecho a la organización, reunión y expresión sería una inmensa victoria de todo el pueblo cubano. La huelga iniciada por Orlando Zapata Tamayo, y ahora continuada por Fariñas y otros, tiene ese objetivo. En esta lucha, los revolucionarios deben posicionarse decididamente al lado de las aspiraciones del pueblo cubano contra la dictadura castrista y asumir las palabras del propio Fariñas: “Postrado en una cama, deseo presentar una acusación formal ante estacomisión [1] contra el régimen ilegítimo de Fidel y Raúl Castro".
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[1] – Movimiento Popular de Liberación de Angola.
[2] – Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
 
Traducción: Roque González, MAS Costa Rica
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