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Nueva caída de la producción industrial rebaja aún más expectativa del PBI
Escrito por Diego Cruz   
Miércoles 11 de Julio de 2012 23:35
Gobierno de Dilma ya dio US$ 50,17 mil millones a la industria, en incentivos, en tanto el sector despide.

La divulgación de la producción industrial de mayo, realizada el día 3 de julio por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), ascendió la luz amarilla en el gobierno. En el primero mes de implementación de una nueva rueda de reducción de impuestos a la industria, esos números estaban siendo aguardados con expectativa. Pero, las acciones de “estímulo” del gobierno de Dilma, al sector, no fueron suficientes para contener la frenada. En mayo, la producción industrial cayó 0,9% en relación a abril, novena caída consecutiva, acumulando una retracción del 3,4% sólo en este año.

En relación a mayo del 2011, la caída acumulada fue del 4,3%, la peor desde setiembre del 2009, cuando el país enfrentaba los efectos de la crisis económica internacional. La industria automotriz tuvo resultados negativos, cayendo el 5,3% en esos 12 meses. El sector de alimentos, que venía en una dinámica de crecimiento, cayó 3,4% en el mes. La producción de bienes de capital (máquinas y equipamientos) cayó el 1,8% en mayo en relación a abril y el 12,2% a lo largo del año. Eso indica una reducción en las inversiones de la industria y más resultados negativos por delante.

Tal cuadro dio más sombra al resultado del PBI del país en el 2012, con analistas de mercado vislumbrando una casi estancación, con expansión de apenas el 1% al 2%. Sólo el gobierno aún apuesta, incluso, en un crecimiento del 2,5%. Es el resultado, en la industria, de la reducción en las inversiones en el último período, reflejo de la crisis que aún castiga a EE.UU. y se profundiza cada vez más en Europa.

Gobierno financia despidos

La caída en la producción industrial, sentida en 14 de los 27 sectores de la industria, además de apuntar hacia una más fuerte tendencia a la estancación de la economía, muestra la insuficiencia de la política de exenciones y subsidios a la industria. Sólo en el gobierno de Dilma fueron ocho paquetes de “estímulos” que, juntos, sumaron R$ 102 mil millones, según revelación del periódico O Globo, que destaca que tal monto equivale a más de un mes de recaudación de todos los impuestos y contribuciones del gobierno federal.

El dinero que el gobierno deja de recaudar, por lo tanto, no está yendo a la reactivación de la producción y, mucho menos, para la generación de empleos. Por el contrario, las industrias beneficiadas no están contratando y algunas están, incluso, despidiendo. Sectores beneficiados por la exención reducirán el ritmo de contratación en hasta el 74% este año, en comparación con el 2011. El sector de auto-partes, por ejemplo, ya cerró 5,5 mil puestos de trabajo, en el 2012.

Eso muestra que, lejos de reactivar la economía y generar empleos, como consta en el discurso oficial, la exención a la industria viene sirviendo solamente para proteger la ganancia de las empresas ante la desaceleración. La GM, por ejemplo, a pesar de beneficiarse de la reducción del IPI (Impuesto sobre Productos Industrializados), acabó de abrir el segundo PDV (Programa de Despido Voluntario), este año, en la planta de São José dos Campos (SP), mientras amenaza cerrar uno de los sectores de la fábrica y mandar a la calle a 1.500 trabajadores.

Consumo basado en el endeudamiento se agotó

La caída en la industria y la estancación de la economía apuntan al agotamiento de un modelo de crecimiento basado en el consumo vía crédito fácil. Tal mecanismo puede aumentar el consumo en un primer momento, pero no es capaz de generar crecimiento a largo plazo e, incluso, hunde a las familias en deudas. Según el IPEA (Instituto de Investigación Económica Aplicada), el compromiso de la renta de las familias con deudas pasó del 19,8%, en abril del 2011, al 22,1% en abril de este año.

El valor total de las deudas corresponde al 43,3% de la renta anual de las familias, según el Banco Central, récord desde que la encuesta comenzó a ser realizada, en el 2005, cuando era del 18,4%. Reflejo inmediato, el incumplimiento crece y bate récords en sectores como el crédito para la compra de vehículos (6,1%) y en las facturas de tarjeta de crédito (29,4%).

Traducción: Laura Sánchez

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