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Vencedores y vencidos en la USP
Escrito por Ronald León   
Sábado 07 de Abril de 2012 15:39
Entre los días 27 y 29 de marzo se realizaron las elecciones estudiantiles para el Diretório Central dos Estudantes (DCE)[1] de la brasileña Universidad de São Paulo (USP).

Este proceso electoral, que registró una participación histórica de 13.134 votantes (superando en 70% la participación de las últimas elecciones), estuvo marcado por una situación política de aguda polarización entre dos proyectos opuestos de universidad. Por un lado, el actual rector, João Grandino Rodas, fiel servidor del gobernador del Estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, del derechista PSDB, que pretende imponer un plan de privatización-elitización de la USP a través de una política de persecución y represión-militarización directa contra los sectores organizados de estudiantes y trabajadores. En esta línea, en setiembre de 2011, Rodas firmó un convenio que permite la presencia permanente de la Policía Militar (PM) dentro de la USP. Por otro lado, enfrentando estos planes y medidas, está el movimiento estudiantil y social, que defiende decididamente la histórica bandera de la educación pública, gratuita, universal, democrática y de calidad.

Este proceso político en la USP, del cual las recientes elecciones estudiantiles fueron parte expresiva, merece el interés del conjunto del movimiento estudiantil y la izquierda internacional. No sólo porque la USP es la mayor universidad del Brasil y de América Latina sino, centralmente, porque en el marco del violento enfrentamiento que allí se desarrolla, surgen e intervienen, dentro del movimiento estudiantil, las más diversas corrientes políticas, en un amplio abanico que recorre los extremos de la derecha y de la izquierda.

En este sentido, las elecciones estudiantiles pusieron a prueba esta gama de organizaciones, con sus respectivas estrategias y métodos políticos. Y, como en todo proceso político, hubo vencedores y vencidos.

Los números de las elecciones
 
Primero, los competidores políticos y sus resultados. La victoria fue para la lista Não vou me adaptar!, compuesta por militantes del PSTU, del MES y el CSOL (corrientes internas del PSOL), con 6.964 (53%). El segundo lugar fue para Reação, que responde al PSDB, con 2.660 votos (20%). En la tercera posición quedó la lista Universidade em Movimento, impulsada por la APS (corriente mayoritaria del PSOL), la gubernista Consulta Popular y el stalinista PCR, con 2.579 votos (19%). El cuarto lugar le correspondió a la lista 27 de Outubro, integrada por militantes de la LER-QI, PCO, POR, Praxis y sectores anarquistas, que consiguió colectar unos 503 votos (4%). En último lugar quedaron los oficialistas PT y PCdoB, que actuaron a través de la lista Quem vem com tudo não cansa, con 254 votos (2%).

Una victoria política del movimiento estudiantil
 
El principal vencedor de las elecciones es, sin sombra de duda, el movimiento estudiantil brasileño, que infligió una importante derrota política al nefasto proyecto privatista-elitista y represor impulsado por Rodas, el PSDB y los poderosos medios de prensa burgueses.

El rector Rodas y el PSDB de Alckmin compitieron directamente en estas elecciones a través de la lista Reação. Esta agrupación, a pesar de sus probados nexos con el PSDB, se presentó como la “lista apartidaria”, asentándose en aquellos sectores más conservadores y elitizados del estudiantado, desarrollando un discurso claramente contrario a las movilizaciones y luchas estudiantiles (el lema de su campaña fue “Por los estudiantes, contra la huelga”), al tiempo que expresaron un apoyo abierto a toda la política de Rodas, incluyendo la presencia de la PM dentro de la USP.

El surgimiento de la lista de la derecha fue parte de la ofensiva que Rodas-PSDB está llevando adelante en la USP. Si bien los ataques a la gratuidad, la autonomía y las libertades democráticas en la USP siempre han existido, con mayor o menor fuerza, desde el segundo semestre de 2011 se configura una decidida ofensiva con el objetivo de desmantelar e imponer una derrota histórica del movimiento estudiantil y demás sectores organizados en la universidad.

Rodas y el PSDB entienden que, para poder entregar la USP a manos privadas y colocarla enteramente al servicio de las multinacionales, precisan desmoralizar y derrotar al movimiento estudiantil y sectores sindicales combativos. Esto explica que, entre otros hechos, actualmente existen 73 compañeras y compañeros que fueron apresados y continúan procesados judicialmente como producto de un desalojo brutal a una ocupación estudiantil ejecutado por más de 400 efectivos policiales dentro del predio de la universidad (noviembre de 2011). En otra incursión de la PM, efectuada en pleno feriado de carnaval para desalojar la ocupación de un piso del Conjunto Residencial de la USP (CRUSP), conocida como la “moradia retomada”, 12 personas fueron apresadas, entre ellas una menor de edad y una compañera embarazada (febrero 2012). Otros 6 compañeros fueron expulsados (diciembre de 2011) por participar de la misma ocupación, en medio de una situación de tal persecución, que actualmente existen 26 estudiantes, además de viarios profesores y dirigentes del Sindicato de Trabajadores de la USP (SINTUSP), que soportan procesos administrativos internos debido a actividades relacionadas con  la lucha. Otro ataque frontal al movimiento estudiantil fue el episodio de un policía apuntando un arma de fuego a la cara de un estudiante negro en el propio predio del DCE (enero de 2012). En este escenario, de restricción de las más elementales libertades democráticas en la USP, se consolida el acuerdo entre Rodas y la PM, siendo nombrado recientemente un ex coronel de esta institución represora como jefe de seguridad en la USP.

En el marco de un ataque generalizado, resultaba imposible que el control del DCE escapara a las aspiraciones de Rodas-PSDB. Fue entendiendo el proceso global y esto último en particular, que se conformó una amplia unidad de sectores de izquierda, materializada en la lista Não vou me adaptar!. El centro programático de esta lista fue la defensa, en la USP, de una universidad pública, gratuita, autónoma y democrática. La lista vencedora fue apoyada a nivel nacional, por compartir sus objetivos políticos, por la ANEL[2] y otros centros de estudiantes de diferentes estados del Brasil.

Esta unidad resultó determinante para una contundente victoria contra Rodas, donde 80% de los estudiantes que participaron rechazaron su lista. Fue determinante conformar y fortalecer en las bases, con una tremenda e incansable campaña militante que recorrió toda la USP, un polo de atracción contra Rodas-PSDB-PM, para mantener el DCE como un instrumento democrático para la lucha de los estudiantes, independiente del rectorado y del gobierno.

La derrota del gubernismo
 
Infelizmente, no todos los sectores que se reivindican de izquierda o, como mínimo, que decían oponerse a Rodas, comprendieron la importancia de la unidad para enfrentarlo. El estudiantado, al tiempo de ajustar cuentas con el rector y sus planes, también le pasó la factura a esos sectores.

La lista del PT y el PCdoB, completamente ligada al gobierno de Dilma y a la política oficialista de la UNE, tuvieron una votación ínfima. La Consulta Popular, movimiento político vinculado al MST[3], en alianza con la APS[4], corriente mayoritaria en la dirección del PSOL, y el stalinista PCR[5], a través de la lista Universidade em Movimento, centraron sus ataques, con un discurso similar al de Reação en lo referente al apartidismo, contra la lista Não vou me adaptar!. Su política priorizó criticar el supuesto autoritarismo del movimiento estudiantil, relegando la cuestión central de combatir contra el rectorado y Reação, presentando un programa que era casi una “versión crítica” del programa de la derecha.

Ciertamente, si estos sectores hubieran cerrado filas en torno al combate contra la lista del rector, la derrota de la derecha hubiese sido aún más estrepitosa, por más de 10 mil votos, desmoralizándola y dificultando en mucho su eventual recomposición.

Los generales sin ejército
 
Mención aparte merecen los sectores de la ultraizquierda. Demostrando que sólo les importa construir sus pequeños grupos, sin mucho interés por la suerte del movimiento estudiantil de conjunto, que está enfrentando una ofensiva que tenía una expresión concreta en estas elecciones, la LER-QI (ligada al PTS argentino), el PCO (en el pasado ligado al Partido Obrero de la Argentina) y el grupo Praxis (ligado al Nuevo MAS argentino), montaron una lista compuesta, según ellos mismos, por los sectores más “combativos”, por aquellos que “estuvieron al frente de las ocupaciones”.

Como para estos grupos lo principal es su autoconstrucción, captando a uno o dos dentro de un sector de la vanguardia, o parasitando a otros partidos de izquierda, poco importaba si la lista de Rodas y el PSDB triunfaba, pues lo central era diferenciarse a cualquier costo del PSTU y presentarse como los más “radicales”. Su política, entonces, estuvo dirigida a una reducida vanguardia, a lo que ellos denominan el “ala revolucionaria” del movimiento (como bien orienta la teoría de la “democracia de los que luchan” que levanta el PTS argentino) y no a  sectores más amplios de los estudiantes. Y así les fue. El estudiantado los colocó en su lugar y, al final del día, tuvieron sólo 503 votos para contar.

Pero llegó el momento de dar alguna explicación, de hacer un balance de esta política frente al movimiento estudiantil y la izquierda. Amarga tarea para nuestros generales, pues la realidad retribuyó su política con una derrota. Por eso, lejos de reconocer su responsabilidad en la división de la izquierda y el rechazo del estudiantado a su política y métodos, la ultraizquierda se enreda en disparatadas teorías justificativas. Es lamentable, pero los hechos obligan a convenir en que difícilmente podríamos esperar una actitud más honesta.

La primera de estas ideologías justificativas es que, supuestamente, el peligro de un triunfo de la derecha no era real y que el PSTU y sus aliados habrían utilizado el “fortalecimiento de la derecha” para, de forma oportunista, canalizar votos a su lista. Dice la LER-QI al respecto: “La campaña electoral fue marcada por un esfuerzo del PSOL y del PSTU para sobrevalorar la posibilidad y las consecuencias de una victoria de la derecha en las elecciones (…)”[6]. En consecuencia, ahora la LER-QI denuncia la “mentira del voto útil”. El PCO, en el mismo sentido, afirma que “el fantasma de la derecha es usado por la burocracia estudiantil (sic) como un argumento más para frenar la lucha estudiantil”[7].

Es fácil e irresponsable, una vez que fue derrotada tan contundentemente por la lista unitaria, afirmar que la derecha, al mando de Rodas, no tenía peso o posibilidades reales de ganar el DCE. La verdad es que nadie, a no ser aquellos que a toda costa se niegan a reconocer el enorme acierto que significó una política de unidad de la izquierda contra la lista derechista, puede negar que toda la ofensiva ideológica de Rodas y la prensa burguesa paulista creó condiciones muy favorables para el avance y fortalecimiento de la derecha dentro del movimiento estudiantil.

Una victoria de la derecha, de no haber existido una oposición unida como la que impulsó el PSTU, era completamente posible, lo cual hubiese sido una derrota durísima del movimiento. Es necesario considerar que, fuera de la situación que atraviesa la USP, la derecha triunfó electoralmente en otras importantes universidades como las de Brasilia, Minas Gerais y Rio Grande do Sul, convirtiéndose en un obstáculo serio para el desarrollo de la lucha estudiantil. Si esto hubiese acontecido en la USP, por su peso político, sería aún peor, pues la derecha estaría en condiciones de extender su alcance nacional y fortalecerse en un nivel superior, conspirando contra el proceso de reorganización del movimiento estudiantil brasilero en su conjunto.

El hecho de que la derecha fue derrotada en la USP, no prueba que es un sector insignificante. Prueba que hubo una política correcta, de unidad de los sectores mayoritarios de la izquierda, que la enfrentó consecuentemente, sin escatimar sacrificios. Reação, con sus 2.660 votos ganados casi sin hacer campaña, obtuvo el segundo lugar y tuvo la misma cantidad de votantes con la que, en años anteriores, muchas listas salieron vencedoras[8]. La cuestión no es que la derecha tuvo “pocos votos”, la cuestión es que debido a la acertada política de unidad de la izquierda se fortaleció mucho la alternativa contra Rodas.

La política de la ultraizquierda, objetivamente, acabó haciendo coro con la Consulta Popular, la APS, el PT y el PCdoB, favoreciendo a Alckmin y Rodas en el sentido de debilitar una alternativa unificada para aplastar a la lista del PSDB. Sólo el Movimiento Negación de la Negación (MNN), dentro del campo de la ultraizquierda, comprendió la necesidad de no dividir a la izquierda en esta coyuntura tan difícil y rompió con la lista 27 de outubro para llamar a votar por Não vou me adaptar!, sobre la consigna de “Aplastemos la lista de Rodas”. Esta posición correcta le valió al MNN la acusación de “traición” por parte de sus tradicionales aliados.

Este argumento de la ultraizquierda, que minimiza el peligro de la derecha, va en contra de uno de los ejes de su propia campaña “Por el fin de la dictadura de ayer y hoy”. Si la caracterización de estos sectores es que en la USP se instaló una dictadura, tanto más motivos para impulsar un frente que articule la mayor cantidad de fuerzas contra ese régimen reaccionario. Sin embargo, en gritante demostración de incoherencia, mientras pegaban afiches contra la dictadura y con el rostro de Alexandre Vannucchi Leme, líder estudiantil de la USP asesinado en 1973 por la dictadura militar, fraccionaban el polo contra la derecha para montar su propia lista. El PSTU, por el contrario y a pesar de las diferencias que tiene con el MES, impulsó un frente único con la izquierda para enfrentar a Rodas.

Como su cosecha electoral es impresentable (4% del total general y 7,2% del total de votos que tuvo la lista vencedora) recurren a cuestionar el propio sistema de elección como un todo. Es así que, haciendo acrobacias teórico-políticas, procuran equiparar totalmente las elecciones burguesas con las elecciones sindicales, en este caso de un DCE. Dicen, entonces, que “la votación, al mejor estilo brasileño, nada tiene que ver con la realidad”[9]. Sin embargo, pocos párrafos después, cuando hablan de sus votos, dicen que éstos reflejan “la realidad política más importante en la USP en este momento”[10]. Es decir, cuando se refieren a los votos ajenos todo el proceso electoral no tiene nada que ver con la realidad, pero cuando analizan los votos que recibió su lista (4% del total), éstos sí expresarían “la realidad política más importante en la USP”. Primeramente, la idea de que las elecciones no tienen relación con la realidad es equivocada. Incluso las elecciones burguesas, aunque de forma distorsionada, expresan la realidad política. Mucho más equivocado es afirmar esto en el caso de una elección para un organismo sindical de lucha. Pero, incluso descontando estas cuestiones, si es verdad que las elecciones no expresan nada de la realidad, si éstas nunca pasaron de ser una “farsa”, ¿para qué, entonces, se presentaron a tan irrelevante proceso?
De esta forma, para explicar su magro 4%, los que “estuvieron al frente de las ocupaciones” y se consideran la vanguardia del movimiento estudiantil, se ven en la obligación de recurrir a argumentos que, además de contradictorios, lindan con el delirio.

La LER-QI, no obstante, opina que el 4% que logró su lista constituye una “votación expresiva” que “no fue mucho mayor sólo en función de la campaña por el ‘voto útil’, llevada adelante por el PSOL, PSTU y MNN, debilitando la expresión de los sectores más radicalizados de los estudiantes”[11]. En otras palabras, la culpa por el insignificante resultado de la ultraizquierda no sería de su política y sus métodos (conocidos por los estudiantes), sino de aquellos que estaban llamando a enfrentar unificadamente a la lista de la derecha reaccionaria. Y, cuando no, para el ultraizquierdismo pequeñoburgués siempre se puede echar la culpa a las masas atrasadas, incapaces de comprender el mensaje de dirigentes que irradian tanta luz política, pues “la mayor parte del ‘electorado’ que comparece a las urnas, es arrastrado para allá sin saber absolutamente nada de las elecciones”[12].

Hasta se puede entender lo difícil que es aceptar una paliza política tan dura como la que recibió la lista de la ultraizquierda, lo que no es aceptable es el método de la distorsión de los hechos en el afán de no reconocer el claro mensaje de rechazo que le dio el estudiantado. Esto no tiene nada que ver con la actitud de los socialistas revolucionarios.

En mejores condiciones para continuar luchando
 
Las elecciones del DCE de las USP se dieron en el marco de una lucha en curso, una lucha contra los planes del rector Rodas y del PSDB de privatizar la universidad a través de una política represiva y de cercenamiento de las libertades democráticas.

El resultado de las elecciones, donde la lista montada por Rodas fue derrotada, sin dudas fortalece al movimiento estudiantil en esa universidad y en todo el Brasil. Este triunfo, también, es una victoria política de todo el movimiento estudiantil latinoamericano.

Manteniendo el DCE como instrumento de lucha y no como apéndice del rectorado, el movimiento estudiantil está en mejores condiciones para continuar la lucha contra la ofensiva de Rodas-PSDB y en defensa de la democracia y autonomía de la USP, donde un punto central es la expulsión de la PM de la universidad.

Para conseguir esta victoria, se demostró acertada y determinante una política de frente único de los sectores de izquierda para enfrentar a la lista de la derecha. Como expresión de la lucha contra el rector y la PM, en las elecciones se generó un amplio sentimiento y movimiento que se expresó en una lista unificada. La otra política, aplicada por los sectores gubernistas y la ultraizquierda, de dividir el movimiento y atacar el progresivo proceso unitario fue ampliamente rechazada por la base estudiantil.  Es preciso seguir apostando por la unidad para continuar la movilización hasta la derrota final de Rodas y la expulsión de la PM en la USP.

[1] Nombre dado a los gremios tradicionales del movimiento estudiantil brasileño, su equivalente en varios países de América Latina serían los Centros de Estudiantes
[2] Asamblea Nacional de los Estudiantes Libre, entidad de carácter nacional que, en oposición a la tradicional Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), defiende las banderas históricas del movimiento estudiantil con completa independencia del gobierno de Dilma y la derecha tradicional brasileña.
[3] Movimento dos Trabalhadores Rurais sem Terra.
[4] Ação Popular Socialista,  liderada por Ivan Valente.
[5] Partido Comunista Revolucionario. En su sitio web, entre otros, se puede leer un artículo titulado: “Stalin, el padre de los pueblos” (http://pcrbrasil.org/stalin/)
[6] Gilga, Bruno: Más de 500 estudiantes votan por “27 de octubre”, que hizo una gran campaña militante. Publicado el 3/04/2012 en el sitio web de la LER-QI.
[7] Elecciones de entidades versus lucha del movimiento estudiantil, publicado el 3/04/2012 en el sitio web del PCO.
[8]En 2005, la lista “Educação pela Pedra”, fue electa con 2.731 votos; y la lista “Para transformar o tédio em melodia”, en 2009, ganó las elecciones con 2.500 votos.
[9] Qué significa el resultado de las elecciones del DCE, publicado el 2/04/2012 en el sitio web del PCO.
[10] Ídem.
[11] Gilga, Bruno, op.cit.
[12] Qué significa el resultado de las elecciones del DCE, publicado el 2/04/2012 en el sitio web del PCO.
 

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