| Los aeropuertos y la privateria petista |
| Escrito por Diego Cruz - PSTU | |||
| Martes 14 de Febrero de 2012 15:09 | |||
Gobierno del PT hiso la mayor privatización de su historia y entrega los aeropuertos más importantes del país al capital privado. Con el financiamiento de BNDES.
En la Bolsa de Valores de São Paulo, accionistas se agitan en una mega subasta de privatización. A kilómetros de ahí, en el mismo momento, tropas federales reprimen una huelga considerada ‘política’. Lo que podría muy bien ser un escenario típico de los años 1990, en plena era de FHC y auge del neoliberalismo financiero, acontecía en el día 6 de febrero de 2012, en el tercer mandato consecutivo del PT al frente del Gobierno Federal.
En medio a la conmemoración de la gran prensa al que es considerada la mayor privatización del PT, una cosa es cierta: la privatización de los tres mayores aeropuertos del país, que aglutinan en el total 30% de los pasajeros y casi 60% de las cargas, representa un marco para el gobierno petista. La venta ocurre pocas semanas después del lanzamiento del libro La Privataria Tucana, del periodista Amaury Ribeiro Jr [1] sobre las negociatas que envolvieron las privatizaciones del gobierno del PSDB [2] y que provocó hasta la aprobación de una CPI [3] en la Cámara de los Diputados.
Como afirmó la economista Elena Landau, directora de Privatizaciones del BNDES entre 1993 a 1994 al periódico O Globo, “acabó el ‘Fla x Flu’ [4] ideológico sobre privatización”. Según ella, “en el gobierno del PT, la privatización tuvo la misma característica de otras tan criticadas”. No es sin ton ni son el clima de júbilo entre el tucanato. Además del uso de los fondos de pensión para la compra de los aeropuertos, el gobierno va a financiar la venta a través del BNDES[5], en un plazo a perder de vista. O sea, la privatización será financiada por dinero público, pero las ganancias serán privadas.
Modelo tucano
La venta de los aeropuertos fue acompañada directamente por Dilma Rousseff en su gabinete, pero siguió de forma fiel el modelo tucano de privatización. Primero, se precariza al máximo la empresa o el servicio público, para preparar la opinión pública para la venta. Después de eso, se deprecia el precio para alzar el agio, o sea, la diferencia del precio mínimo de la subasta y la cuantía ofrecida por el consorcio y alardear la operación como un verdadero ‘éxito’. Y fue lo que ocurrió.
La privatización del mayor aeropuerto del país, el aeropuerto internacional de Guarulhos, fue super conmemorada en la prensa. La subasta fue rematada por el consorcio Invepar, integrado por los mayores fondos de pensión del país (Preví, Funcef y Petros) y la empresa OAS, junto a una estatal sudafricana. Invepar ya controla la Línea Amarilla, Raposo Tavares, el Metro Río, Bahia Norte, Litoral Norte, además de 25% de la CRT (Concessionária Río-Teresópolis)[6]. La venta fue realizada por poco más de U$ 9,3 mil millones. El pagamiento puede ser hecho dentro de 20 años
El aeropuerto de Viracopos, en Campinas, fue rematado por el consorcio formado por la Triunfo Participaciones, Constran y la francesa Egisavia por cerca de U$ 2,2 mil millones, en el plazo de 30 años. Ya el de Brasilia fue para las manos del consorcio controlado por la Engevis y por la argentina Corporación América, por cerca de U$ 2,6 mil millones. El gobierno autorizó el BNDES a subsidiar 80% del total de inversiones que las empresas se comprometieron a hacer en los aeropuertos.
Sector lucrativo
El modus operandi de la privatización de los aeropuertos seguido por el gobierno del PT sigue de forma fiel el modelo tucano de los años 1990. Al contrario de la era FHC, sin embargo, la coyuntura es totalmente distinguida. El país pasa por años de crecimiento económico y un aumento de la recaudación proporcionalmente mayor. La crisis de la deuda externa y la falta de divisas, que hizo el país atraer capital extranjero para la compra de las estatales, no más existen, aunque la deuda pública en el total sea récord hoy.
El único argumento que resta para que el gobierno Dilma privatice es la lógica neoliberal de que los principales sectores de la economía, inclusive los estratégicos y lucrativos, deben ser controlados por el capital privado. Lógica que permaneció en el gobierno del PT. En consonancia con la propia Infraero, Guarulhos, por ejemplo, dio un lucro por cerca de U$ 446 millones sólo en 2011, con una movimentación diaria de 160 mil personas y perspectivas de aumento en el próximo periodo.
Con la privatización, la mayor parte de las inversiones vendrá del BNDES, pero el lucro vá para los consorcios privados. Y ahora, el gobierno ya coloca en la mira de los inversores privados los aeropuertos de Confins, en Minas, y lo del Galeão, en el Río. Para los usuarios, sobraran el aumento de las tarifas, lo que ya pasó en todos los aeropuertos privatizados en el mundo. “En general aumentan el costo, las tarifas de los aeropuertos, para garantizar la inversión necesaria”, afirmó a la prensa Carlos Ebner, director en Brasil de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.
Basta saber se Amaury Ribeiro abrirá un capítulo sobre la privataria petista en alguna reedición de su libro.
Fuente: www.pstu.org.br, 02.07.2012
[1] - Esta expresión fue creada por el periodista Elio Gaspari, refiriéndose a la nebulosidad que envolvieron, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC), las operaciones de privatización, vinculando este proceso a la piratería. El libro es resultante de 12 años de investigación periodística sobre la llamada "Era de las Privatizaciones".
[2] - Partido da Social Democracia Brasileira, partido del ex-presidente Fernando Henrique Cardoso
[3] - Comisión Parlamentaria de Interrogatorio (CPI) es una investigación conducida por el Poder Legislativo.
[4] - Hace una referencia a la gran rivalidad que existe entre los equipos Flamengo y Fluminense.
[5] - Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social, es un banco estatal de financiamiento a la industria.
[6] - Se trata de carreteras, auto-pistas y líneas de metro en varios estados de Brasil.
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Gobierno del PT hiso la mayor privatización de su historia y entrega los aeropuertos más importantes del país al capital privado. Con el financiamiento de BNDES.















