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Tesis para el Conclat – Segunda parte
Escrito por Sindicatos firmantes de la tesis   
Viernes 28 de Mayo de 2010 03:11

Avanzar en la unidad para fortalecer las luchas de la clase trabajadora

4 - Balance de Conlutas

Conlutas se organizó en uno de los momentos más difíciles par la clase trabajadora brasileña: la existencia de un gobierno de frente popular con apoyo de masas, atacando derechos de los trabajadores, con apoyo de las principales organizaciones sindicales, populares e de la juventud.

La ruptura realizada por “funcionalismo público” (administración del Estado) cuando enfrentó la reforma de las pensiones en 2003 no se entendió en otros sectores sindicalizados, pero animó una vanguardia en la construcción de un nuevo organismo de frente única de trabajadores y de coordinación de luchas de los trabajadores. Probablemente el mayor merito de las organizaciones que componían Conlutas, para ese momento, fue el de tener la astucia de enfrentar a la mayoría de las direcciones del movimiento de masas en nuestro país que traicionaban los intereses de la clase trabajadora al aliarse al gobierno.
 
De la experiencia de Conlutas reivindicamos algunos elementos principales. La claridad de su programa y la definición por una estrategia socialista, la lucha por el fin de la explotación capitalista y la construcción de una sociedad sin clases como horizonte de nuestra lucha. Su posición intransigente en la oposición de izquierda a los gobiernos de frente popular y su presencia en prácticamente todas las luchas de nuestra clase. Su disposición a la unidad de acción amplia en el enfrentamiento a los patrones e gobiernos, en la defensa de los derechos de los trabajadores y de más sectores explotados. La inclusión, como uno de los elementos programáticos prioritarios, de la lucha contra toda forma de opresión y discriminación.  
 
Sin duda uno de los más importantes fue la experiencia innovadora de construir una organización clasista de naturaleza sindical y popular. Ella incluyó, además de trabajadores representados por los sindicatos, los desempleados, los trabajadores de la economía informal, aquellos organizados en los movimientos populares urbanos y rurales de diverso tipo, los que se organizan en movimientos contra la opresión, o como la juventud agrupada en organizaciones de estudiantes.
 
En el 1er Congreso Conlutas fue más allá y avanzo todavía más en esa concepción, definiendo la hegemonía de los trabajadores deben tener en la organización. Se decidió delimitar un porcentaje de la representación estudiantil en las decisiones y fue definido como tarea de Conlutas el planeamiento de iniciativas para fortalecer la presencia obrera industrial del país, dado el papel protagonista del proletariado en la superación de la sociedad capitalista.
 
Los principios de acción sindical de Conlutas, entre ellos la independencia frente a la burguesía y su Estado, incluyendo la lucha por el fin del impuesto sindical y de la interferencia de la justicia en los conflictos colectivos de trabajo, la autonomía política frente a los partidos, la acción directa y colectiva de la clase trabajadora, la movilización como instrumento fundamental de actuación, el internacionalismo activo y la democracia obrera, esas fueron las marcas reafirmadas permanentemente como perfil de la organización. Finalmente la experiencia innovadora de su funcionamiento interno al traer representaciones directas de las organizaciones afiliadas para su coordinación nacional, consiguiendo elevar el nivel de la concepción de frente única e democracia obrera al interior de la central.
 
Pese a innúmeros aciertos, queremos destacar alguna debilidades entre varias que tuvimos. A pesar de la astucia para proponer y enfrentar temas como la burocratización de los sindicatos y la necesidad de trabajo en la base, no conseguimos profundizar e implementar medidas concretas que avanzaran en soluciones. Además de eso la incorporación de movimientos populares, de lucha contra las opresiones e las organizaciones de la juventud puede y debe mejorar. Las formas de representación (por el tamaño de Brasil, país continente) seguramente existen ajustes y mejoras.
 
Los anteriores temas deben ser desarrollados por la nueva organización. Incorporar las experiencias de Conlutas y de los demás sectores envueltos en el proceso de reorganización para votar políticas correctas y superar estos problemas. Al mismo tiempo en que reivindicamos y nos enorgullecemos de la experiencia de Conlutas, reconocemos sus limites, determinados por la fase de la lucha de clases en nuestro país y por ser una organización aun minoritaria. Por eso uno de nuestros mayores aciertos fue defender, desde el Congreso de Sumaré, la búsqueda de la unificación con todas las organizaciones que no fueron cooptadas por el Estado burgués.
 
5 - Proceso de Reorganización
 
Enfrentamos una brutal ofensiva del capital que, entre otras formas, se expresa en la pauperización de las condiciones de vida en todo el planeta. Esa situación se agrava con la crisis económica mundial abierta. El impulso de las luchas económicas y en defensa de los derechos de la clase trabajadora es la razón de ser de la Central que fundemos en el Congreso.
 
Debido a que la naturaleza de la sociedad capitalista, en su actual fase imperialista, nos exige un programa que, partiendo de la defensa de las condiciones concretas de los trabajadores, cuestione el sistema de explotación en su totalidad. La organización capitalista de la sociedad solo nos reserva más miseria, disminución de salarios, desempleo, reducción de derechos laborales y sociales, de los servicios públicos, mayor violencia y más ataques al derecho de organización de los trabajadores y demás sectores explotados. En síntesis más deberes, menos derechos.
 
La lucha económica e política contra el capitalismo y sus instituciones son las mismas. Se trata, en última instancia la lucha de los trabajadores por la toma del poder político de la sociedad, única posibilidad de avanzar rumbo a la destrucción del régimen de propiedad privada y construir una nueva sociedad a partir de bases socialista. Esta debe ser la perspectiva de las luchas económicas que realicemos en los sindicatos y movimientos populares. Sin esa perspectiva, nuestra lucha inmediata se pierde en el sindicalismo economicista, en la lucha sindical y reformista. La adopción de una estrategia revolucionaria y socialista no es tarea exclusiva de los partidos políticos con esta orientación. Asumir ese compromiso también cabe a los sindicatos, movimientos populares y a la juventud que quieran luchar de forma coherente. 
 
La Central que va a nacer del Congreso de Unificación debe estar al frente de todas la luchas: por salario, empleo, vivienda, tierra, salud, educación. Debe posicionarse contra la discriminación, de genero, raza, sexo, de etnia, etc., y tener como estrategia la construcción de una sociedad sin clases, una sociedad socialista. El internacionalismo es componente esencial de esa concepción y exige de la Central respuesta a los hechos de la lucha de clases mundial con una política clasista. En este momento en especial, estamos llamando a dar respuesta de clase a la reconstrucción de Haití, símbolo de la decadencia capitalista y del neoliberalismo, por el papel de las tropas brasileñas en la represión y opresión de nuestros hermanos haitianos. Esa debe ser una marca de la nueva organización: el internacionalismo activo y militante, la solidaridad internacional como parte de nuestra concepción de transformación de la sociedad.
 
Carácter de la nueva organización
 
Ese tema fue polémico en los debates realizados hasta ahora y está relacionado a la estrategia y al programa que defendemos para la Central. El Congreso debe dar un paso adelante y aprobar la incorporación, en la Central, de los movimientos clasistas contra la opresión y las organizaciones de la juventud que se quieran aliar a los trabajadores. Esa posición se basa en la visión que tenemos sobre los desafíos que estarán colocados para la clase trabajadora en el próximo periodo.
 
La construcción de una organización que pueda ayudar a todos los sectores en lucha y dirigirlos en forma correcta exige que ese instrumento tenga la vocación de ser de masas, de frente único, plural y democrático. Así sera capaz de unir a todos los que están en la lucha, independientemente de sus opciones políticas, ideológicas, de creencia religiosa, etc.. la construcción de alianzas de clase necesarias para los enfrentamientos futuras debe comenzar desde ya, pues eso no se puede improvisar.
 
La unidad de todos los explotados y oprimidos no significa el desconocimiento de las especificidades de cada sector. La Central debe mantener y reforzar su tarea de organización “sindical” y responder a las necesidades de los sindicatos que estarán en su interior, pues estos se constituyen en la principal forma de organización de nuestro país. Pero ella debe ir más allá. Precisa incorporar u organizar el movimiento popular, contra las opresiones y los estudiantes. Los trabajadores, en particular los sectores más explotados, deben ser el foco central de atención de la nueva Central, principalmente la clase obrera industrial, sector más importante en la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad en que vivimos.
 
Los estatutos de la Central deben traducir los principios que nortean su funcionamiento
 
Nuestro estatuto debe reflexionar sobre los principios que enfrenten las contradicciones de la estructura sindical brasileña y los problemas heredados de la estructura sindical getulista (presidente Getúlio Vargas 1930), en particular la ausencia de trabajo de base, la burocratización de las direcciones sindicales y la dependencia del Estado (impuesto sindical). Como principios destacamos:
 
Acción Directa – Reafirmar la acción directa de los trabajadores como forma privilegiada de lucha. Otras formas de lucha como la acción parlamentaria y la lucha jurídica, bien como las negociaciones y acuerdos, se colocan al servicio de fortalecer la movilización de nuestra clase, principal garantía de su victoria.
 
Unidad – es un medio fundamental para fortalecer a los trabajadores en sus movilizaciones y debe subordinarse a la independencia de clase dos trabajadores y a la lucha.
 
Democracia y Unidad en la Acción – el funcionamiento de la Central debe estar basado en el debate democrático y la participación de las bases, por el respeto garantizado a la diversidad y a la expresión de las minorías en sus instancias. Todas las organizaciones que vengan a componer la nueva organización deben tener, en relación a ella, total independencia, sea esta ideológica, organizativa, programática o política. Las decisiones tomadas colectivamente deben asegurar la unidad de acción de todos sus componentes.  
 
Independencia de clase – la Central debe ser política y administrativamente independiente del Estado, de sus gobiernos, de los patrones y de las instituciones religiosas. No hay independencia política sin independencia financiera. La Central debe ser financiada por las organizaciones que de ella hacen parte y con contribuciones voluntarias de los trabajadores.
 
Autonomía con relación a los partidos políticos – la Central no pertenece ni tendrá relación de subordinación a ningún partido político. Recibe y valora la militancia de los partidos de la clase trabajadora tanto como los que no tienen afiliación partidaria. La autonomía de la Central frente a los partidos se materializa en dos cuestiones: las decisiones serán tomadas en sus instancias de deliberación y el carácter de la nueva organización debe ser sindical y popular, no partidario.
 
La democracia obrera y la dirección de la Central
 
Uno de los temas principales es como avanzar en la toma de decisiones democráticas y la relación cotidiana de la base en la conducción de nuestras organizaciones. El modelo de organización que necesitamos no pude ser el centralizar todo en las cúpulas. Eso implica enfrentar efectivamente el proceso de burocratización que vive el movimiento sindical.
 
En ese sentido reivindicamos como victoriosa la experiencia vivida en Conlutas, de construir su Coordinación Nacional a partir de la representación directa de las entidades afiliadas, estamos convencidos que esta experiencia debe ser aprovechada por la nueva Central. Ese funcionamiento, además de posibilitar la participación de todos los sectores y corrientes de opinión existentes en la dirección, hace que los congresos tengan como centro el debate político, al no ser polarizados por la elección de la dirección. 
 
La garantía estatutaria de proporcionalidad también permite la composición de una Secretaria Ejecutiva con todas las fuerzas que tengan algún grado de representatividad. No es un modelo definitivo, pero es una experiencia que avanza más allá de funcionamiento de las centrales existentes.
 
6 – Los sindicatos: Combatir el economicismo y el corporativismo, en defensa de un sindicalismo clasista y socialista
 
Los sindicatos son la principal forma de organización de la clase trabajadora y deben ser la base fundamental de la organización unificada que surgirá del Congreso de la clase trabajadora. Entre tanto no sobra recordar que las organizaciones pueden construirse como una poderosa herramienta de lucha contra la explotación capitalista, como también pueden ser su opuesto, colaborando con el capital para facilitar la explotación. La diferencia entre uno y otro está en los principios y concepciones que gobiernan la organización, la acción sindical y política de ellas.
 
La dirección política del sindicato -combativa, clasista, socialista- es un componente básico que diferencia. Por esta razón el primer paso en el combate al sindicalismo “pelego” (patronalista) es el fortalecimiento de las oposiciones sindicales, construyendo una nueva dirección para desde la base substituir a los patronalistas viejos y nuevos. Además de las definiciones políticas de la dirección es necesario establecer los principios de acción y de organización de los sindicatos. Estos deben corresponder a la estrategia y a los principios generales de nuestra lucha y de la organización que estamos construyendo, anteriormente definidos.
 
Sindicalismo de Lucha, Clasista y Socialista
 
La concepción clasista y socialista de lucha de los trabajadores implica vincular las demandas inmediatas y sus luchas económicas a la lucha política general contra el capitalismo. La denuncia permanente de este sistema de explotación y la imposibilidad de nuestra clase de tener una vida digna mientras exista. No se trata de capricho, pero la naturaleza del capitalismo en su fase actual no abre espacio de concesiones a los trabajadores, busca profundizar cada vez más la explotación. Por lo tanto es tarea fundamental de los sindicatos la lucha contra las instituciones que dan cuerpo al sistema de explotación: el Estado capitalista (comprendidos como los gobiernos, la justicia, el parlamento, la policía, etc.) y las ideologías que buscan legitimar el sistema.
 
Derivado de esta visión, el entendimiento de la lucha sindical no puede limitarse a los horizontes del propio sindicato como corporación. Las tareas propias cuestionan la opción corporativa del sindicalismo. Este no seria eficiente ni para asegurar negociación de las reivindicaciones económicas, por el contrario existe una tendencia de no reivindicar las conquistas anteriores (ver el papel de la CUT y de Força Sindical hoy). Así la búsqueda por transformar cada lucha corporativa en defensa de una reivindicación económica cualquiera en una de lucha contra el capitalismo; así como por unir los diversos procesos de lucha en cada sector laboral en una acción unificada de la clase trabajadora deben ser los objetivos permanentes de nuestra actuación sindical.
 
En este tipo de sindicalismo la centralización en la acción directa, en la movilización es decisiva. Es necesario rechazar la acción sindical basada en la colaboración, en la conciliación y en la negociación permanente. No se trata de negar la acción institucional de los sindicatos, su papel en la negociación y en la contratación con los patrones y el gobierno. Se trata de establecer que esos instrumentos deben estar siempre subordinados a la estrategia permanente que es la movilización de los trabajadores y su organización en una perspectiva clasista, socialista e internacionalista.
 
Independencia de Clase y Libertad/Autonomía Sindical
 
Los sindicatos deben ser independientes de la burguesía, su Estado y sus gobiernos. Esta independencia debe ser también en la esfera financiera. Por eso estamos contra el impuesto sindical y que los sindicatos reciban dinero del Estado y de los patrones. Rechazamos la injerencia del Estado e de los patrones en la organización sindical. Es este el sentido de la libertad y autonomía sindical. Los trabajadores deben decidir libremente sobre como organizar y financiar sus organizaciones. 
 
Democracia Obrera
 
El sindicato en nuestra concepción existe en función de los intereses de la clase trabajadora. Debe, por tanto, estar siempre bajo el control de los trabajadores. Es con base en el criterio democracia obrera que el debe ser organizado y funcionar. Eso implica que no solo en los momentos de elección de la dirección, sino permanentemente los trabajadores de base deben ser los sujetos principales de las decisiones. Muchos mecanismos pueden ser utilizados para eso: congresos, reuniones, asambleas, consejos deliberativos con participación de trabajadores de cada empresa, etc... 
 
Por otro lado, el funcionamiento cotidiano de la organización debe asegurar formas democráticas para la expresión de diferentes ideas que existan a su interior y las condiciones para que toda decisión sea antecedida de debate democrático, respetándose la pluralidad política existente. Destacamos dos cuestiones que se relacionan con esta discusión: la lucha contra la burocratización de los sindicatos y la organización de los trabajadores en los lugares de trabajo. Consideramos que debatir y superarlas son fundamentales para enfrentar las serias limitaciones de los sindicatos, incluso de los dirigidos por la izquierda socialista.
 
La Lucha Contra la Burocratización de los Sindicatos
 
La burocratización del sindicato implica una usurpación de representación y del poder que los trabajadores conceden a una dirección electa. Los trabajadores esperan que esta dirección respete la voluntad de ellos y use la representación y el poder que les fue concedido para defender los intereses de la clase. En un sindicato burocratizado esto no ocurre, la representación es utilizada antidemocráticamente y en función de los intereses materiales y/o políticos de la dirección o de los dirigentes. Esto ocurre de varias formas, podríamos señalar tres de las más importantes. Primera: transformando el sindicato en un instrumento de colaboración política con los patrones, al contrario de hacer defensa intransigente de los intereses de los trabajadores. Aquí se abandona el programa de los trabajadores y la prioridad de la lucha, adoptándose a la negociación permanente, la colaboración que facilita la implementación de la política de los patrones. Segunda: la ausencia de democracia y de control de las bases en las acciones del sindicato. La directiva toma las decisiones más importantes en nombre del sindicato, sin participación de los trabajadores. Tercera: el uso por la dirección o de los dirigentes de la representación política y/o de los recursos materiales del sindicato en beneficio propio.
 
No es un problema fácil para enfrentar, en la medida en que se encuentran factores objetivos que afectan permanentemente a los dirigentes, presionándolos para abandonar una perspectiva clasista de actuación. Estos factores van desde las características de la estructura sindical brasileña hasta las presiones desarrolladas sobre los sindicatos por el capitalismo, en el sentido de ellos busquen asociarse e colaborar con el Estado para enfrentar el poder de las empresas. El Estado no es neutro, es del capital, y ese camino acaba siendo una vía de conciliación con el capital. Contribuyen también en este proceso el atraso en la consciencia y la poca formación política de los dirigentes y activistas. 
 
El combate de este proceso es uno de los desafíos importantes que tenemos en la construcción de la organización unificada. O superamos el proceso de burocratización o este proceso va acabar por incidir sobre nuestro proyecto político, llevando al abandono de banderas y al completo comprometimiento. La estructura y el funcionamiento de las organizaciones sindicales no es un problema de orden organizativo. Ella es expresión organizativa de un proyecto político reformista, de colaboración con el capital. Por eso la CUT o Força Sindical no tienen ninguna contradicción con sindicatos burocratizados, por el contrario, necesitan que sean burocráticos. Para nosotros y nuestro proyecto esto seria mortal.
 
La Importancia Fundamental de la Organización de Base
 
La ausencia de organización de los trabajadores en el lugar de trabajo hace muy difícil que ellos puedan realizar algún control del sindicato y de la dirección del mismo. Eso también dificulta un funcionamiento democrático, no hay como los trabajadores gobiernen los sindicatos sin que ellos mismos estén organizados en los lugares de trabajo. A pesar de que reconocemos la importancia de esta cuestión, no avanzamos en esta tarea, salvo honrosas excepciones. Existen obstáculos objetivos (la represión patronal, la lucha de clases y su incidencia en la conciencia de los trabajadores), pero también es posible que estemos mejor ahora para responder a ello.
 
En el sector privado, las oportunidades con Comisión Interna de Prevención de Accidentes de Trabajo CIPAs acostumbran servir bien para enfrentar la ausencia de un organización de base.
 
Las actividades de la dirección de los sindicatos, la administración del mismo, por sus dinámicas de tiempo y acción cotidiana del sindicato, conspiran contra la organización de la base excluyéndola. No hay una obsesión en hacer que los trabajadores se integren a las actividades sindicales, como también para educar nuevos activistas y dirigentes para el sindicato. Las direcciones tienden a substituir el papel de vanguardia y concentran tareas, decisiones cotidianas incluso en medio de la lucha. Cuando hacemos una huelga, la preocupación es sobre el resultado económico por obtener y, en la mayoría de las veces, no hay preocupación con las condiciones de organización de los activistas en los lugares de trabajo. Es común menospreciar establecer relaciones sociales y a partir de allí relaciones políticas con los trabajadores, sean ellas actividades culturales, sociales o deportivas del sindicato. 
 
En el sector público, teniendo relativa estabilidad de empleo y por el hecho de que los sindicatos fueron construidos en un contexto general de movilización y de independencia en relación al Estado, hay retrocesos importantes en la organización de base, principalmente en el día a día que esa base pude tener en el sindicato.
 
Avanzar en el proceso de organización de los trabajadores en los locales de trabajo es otro desafío inherente al proyecto que estamos construyendo. Es preciso que cada sindicato estudie la realidad y nuestra practica para dar pasos concretos. También será decisiva para combatir una política de educación permanente de los dirigentes y activistas del movimiento. Esa educación debe estar orientada por principios clasistas, de independencia y autonomía, de internacionalismo, solidaridad de clase y socialismo. Debe ser amplia y plural en estos principios y dotar de herramientas teóricas para enfrentar el capital, dificultando las presiones que los aparatos de la burguesía ejercen. Como no tenemos tiempo ahora para este debata, el Congreso debe aprobar la realización de un Seminario Nacional en 2011 sobre estos temas, que prepare e impulse esta discusión en todos los sindicatos.
 
7- Unir el movimiento popular de la ciudad y el campo con el movimiento obrero
 
Con el aumento de la explotación capitalista, más trabajadores en el campo y en las periferias de las grandes ciudades viven en condiciones infrahumanas, sin tierra, sin vivienda, sin trabajo, sin derechos sociales. Son víctimas de la violencia de Estado, de la marginalización social y hasta de la destrucción del medio ambiente. La lucha por la reforma agraria con control de los trabajadores, así como la reforma urbana que resuelva vivienda digna con servicios públicos de cualidad, es parte fundamental de la lucha de toda la clase trabajadora. Lo mismo vale para la lucha en defensa del medio ambiente seriamente amenazado por un sistema económico e social que busca apenas ganancia y concentrar riqueza sin preocuparse por la destrucción de las condiciones de vida en la Tierra.
 
La lucha de los trabajadores sin tierra en el campo solo puede encontrar un perspectiva de victoria si esta vinculada al conjunto de los trabajadores en las ciudades. De la misma forma, si no hay un proyecto de reforma agraria que democratice, socialice el acceso a la tierra y acabe con el latifundio priorizando la producción agrícola para el pueblo y no para el lucro del agronegocio, no habrá condiciones de vida digna para el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo brasileño.
 
En la lucha urbana por vivienda digna, guarderías infantiles, puestos de salud, transporte, alcantarillado, agua potable, calles pavimentadas, terrenos fuera de zonas de riesgo por inundación, encontramos los habitantes más oprimidos de la clase trabajadora, muchas veces excluidos del proceso productivo, marginados con la superexplotación de las condiciones de trabajo ya precarias. Esa parte de nuestra clase y del pueblo oprimido encuentra en el movimiento popular, antes incluso que en los sindicatos, el instrumentos de lucha próximo de su realidad inmediata. Son los trabajadores, desempleados, ama de casa, jóvenes sin perspectiva que no pueden o no consiguen organizarse sindicalmente, pero lo hacen en la lucha barrial, en las ocupaciones urbanas y en las diferentes organizaciones de movimiento popular. 
 
La unidad del movimiento popular del campo y de la ciudad con el movimiento sindical fortalece las luchas cotidianamente. Es el caso de habitantes de ocupaciones que participan de los piquetes de huelga de los sindicatos, por ejemplo; los sindicatos ayudando en la resistencia contra las tentativas de desalojo por el Estado. Esa practica, que fortalece la lucha y eleva el nivel de conciencia clasista, debe generalizarse; solamente la unidad orgánica del movimiento popular y sindical en la misma Central puede dar un salto de calidad en esa relación.
 
Con el gobierno Lula muchas de la direcciones de los movimientos sociales fueron cooptadas y pasaron a actuar como socios del gobierno en la implementación de programas asistenciales en la tentativa de contener la luchas y del proceso de avance en la consciencia de amplios sectores populares. Como parte de ese proceso, las ONGs proliferaron monstruosamente con la clara intención de vender proyecto para el beneficio de sus propios directivos, además de buscar ocupar el espacio de los movimientos sociales organizados que reivindicaban y se movilizaban ganando consciencia. De esa forma buscan asfixiar y desviar las justas luchas de la población más oprimida.
 
Una tarea fundamental de nuestra nueva Central deberá ser la lucha para traer los movimientos populares para una perspectiva clasista. La experiencia de Conlutas en el movimiento popular del campo y de la ciudad demuestra que eso es posible y necesario, ese acumulado debe ser transmitido, profundizado y desarrollado por la nueva Central.
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