| PSOL dividido define candidatura |
| Escrito por Eduardo Almeida - PSTU | |||
| Lunes 19 de Abril de 2010 01:04 | |||
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Acusaciones de robo de la web, fraudes en las plenarias de base y agresiones físicas se hicieron públicas en la preparación de la Conferencia Nacional de ese partido. Al final, existieron dos conferencias por separado, cada una con un bloque significativo del partido y acusaciones de parte a parte.
En una de las conferencias Plínio de Arruda Sampaio, pre-candidato a la presidencia, indicó que “Martiniano y sus seguidores no comparecieron”, y así “Plínio fue votado por unanimidad”. Hablaron también que los seguidores de Martiniano defraudaron a las plenarias de base. El otro bloque, que se intitula “mayoría de los delegados electos” acusa a los seguidores de Plínio de que venzan en el “tapetão” [1]: el directorio nacional habría impugnado delegados de Acre y Roraima que apoyaban la candidatura de Martiniano para transformar la minoría (los seguidores de Plinio) en mayoría. La presidenta y mayor figura pública del PSOL, Heloísa Helena, es una de las que cuestionan duramente la indicación de Plinio.
Entre los dos bloques existió un “acuerdo táctico” para concursar a las elecciones, sin unidad en la candidatura a la presidencia. El bloque MES-MTL-Heloísa no cuestionará el resultado en la Justicia, pero no hará campaña por Plinio. El enfrentamiento fue aplazado para después de las elecciones, a partir de la relación de fuerzas que dependerá de cuáles parlamentarios serán electos en octubre. Una parte de los militantes del PSOL debe estar más tranquila, porque “finalmente, Plínio fue indicado”. Pero ¿qué partido es este, en que el candidato va a pasar buena parte de la campaña explicando porque la otra mitad del partido (inclusive su presidenta) está contra él? ¿Qué partido es ese en que una simple elección de candidato amenaza una ruptura por la mitad?
Algunas creen que la crisis se explica por la disputa entre Martiniano y Plinio. Pero esa es solamente la forma en que aparece la crisis. No se puede entender un enfrentamiento tan violento por la elección de un candidato que, todos saben, no tendrá una gran votación. ¿No habrá alguna explicación más profunda en la concepción con que el PSOL fue creado y construido?
Nosotros no opinamos que la crisis se explique por la lucha de un lado bueno y otro malo. Eso no significa que no haya errores groseros e inadmisibles. Pero es la concepción electoral de partido, en la cual la mayoría de los dos lados tiene acuerdo, que está equivocada y origina esa crisis. Esos acontecimientos no pueden ser motivo de alegría para nadie. Ese tipo de crisis tiene consecuencias nefastas para toda la izquierda. No se está debatiendo programas diferentes, pero si quienes robaron la web, quien defraudó y adónde. Eso refuerza el escepticismo, el sentimiento anti-partido en la vanguardia.
Por eso es necesario clarificar el origen de esa crisis, para que no sobre simplemente la desilusión y la falta de perspectivas. Aquí nosotros queremos dar una opinión, que necesariamente será limitada, por ser de alguien que acompañó la crisis de fuera.
Las consecuencias de la concepción de partido en la crisis
Cuando fue creado el PSOL, se dijo que su funcionamiento en que “todos hacen lo que quieren” era la expresión de un partido “democrático”. La verdad, es un partido electoral que gira alrededor de los parlamentarios que, ellos sí, pueden hacer lo que quieren, independiente de la voluntad de la militancia del PSOL.
Uno de los grandes ejemplos de eso fue la mecha inmediata de esa crisis, la renuncia de Heloísa Helena de disputar la presidencia del país. Su candidatura era apoyada por la amplísima mayoría de la militancia, pero ella privilegió su elección al senado de Alagoas, aún generando una crisis en el partido. Pero ella sólo pudo hacer eso, pues el PSOL es un partido electoral, donde los parlamentarios y figuras públicas hacen lo que quieren.
Con la renuncia de Heloísa se abrió la disputa de quien debería ser el candidato a la presidencia. La pelea degeneró en un enfrentamiento fratricida porque, para los parlamentarios del partido, eso significa la lucha por el control del aparato nacional del PSOL. Además de eso, la asignación de un candidato a la presidencia puede facilitar o dificultar la reelección de uno u otro parlamentario por ser de su estado.
Lo que explica esa crisis violenta es el peso decisivo de los parlamentarios en un partido electoral.
Un partido en que los militantes no deciden
Las acusaciones de fraude en las plenarias son generalizadas. No vamos a opinar sobre eso, no es nuestra pretensión. Pero ninguno de los dos bloques cuestiona la metodología como fueron hechas esas plenarias. El PSOL funciona exactamente como el PT, con las decisiones que son tomadas por los afiliados. Los militantes del PSOL, que están en los movimientos sociales, que construyen el partido en la base no son los que deciden. Son los afiliados los que deciden, aún sin tener ningún compromiso con la militancia.
Esa es una de las características de los partidos electorales, defendida como expresión de un “partido abierto”, “amplio”. La verdad, eso privilegia a quien tiene aparato (los parlamentarios, más de una vez), para llevar en coches a los afiliados para votar en plenarias viciadas. Los momentos más vivos de esa Pre-Conferencia fueron las plenarias de debates de los candidatos, que en general reunieron los militantes del PSOL. Pero los militantes ahí reunidos no votan, porque quienes deciden son los afiliados, traídos por quien tiene aparato.
Esa metodología, además de absolutamente antidemocrática, posibilita de forma mucho más amplia los fraudes. Fraudes tanto en las plenarias de base como en las impugnaciones de esas plenarias, para cambiar la relación de fuerzas. No fue “la base” que decidió la Conferencia, fue una lucha violenta de las cúpulas parlamentarias del partido.
El “vale-todo” generalizado
Existe una moral burguesa, profundizada por el neoliberalismo, que puede ser resumida en el “vale-todo” para conseguir un objetivo. Esa moral está instalada en partidos electorales como el PT, en que se hace cualquier maniobra para transformarse en diputados o gobernantes. Mentiras, calumnias, fraudes, agresiones físicas, vale-todo para conseguirse un cargo y sus ventajas materiales.
No es verdad que el movimiento obrero no tenga moral. La acusación que la burguesía nos hace, de que, para la izquierda “los fines justifican los medios”, es sólo una auto-justificación de su propia moral del vale todo.
En el movimiento obrero una moral distinguida surge de la propia lucha. En una huelga, por ejemplo, es natural la solidaridad de clase, la fraternidad entre los que se movilizan. Cualquiera que haya participado de una huelga ya vivió esa experiencia. Para el movimiento obrero no vale cualquier cosa, vale aquello que fortalece el movimiento. Las calumnias, los fraudes enflaquecen el movimiento y no son justificables. La fraternidad, la solidaridad, el debate respetuoso de ideas fortalecen el movimiento.
Es por eso que esa crisis del PSOL es desmoralizante y repercute sobre toda la oposición de izquierda. No se debatió programas y estrategias, más bien quien robó a quién. El vale-todo que existía en el PT se generalizó en el PSOL.
La coyuntura y la crisis
Existe una coyuntura política que ayuda a explicar la crisis del PSOL. El peso del gobierno Lula entre los trabajadores y la juventud limita mucho el espacio electoral para una oposición de izquierda. Eso explica porque Heloísa Helena no quiso la candidatura a la presidencia. Explica también porque al menos una parte de los parlamentarios actuales de ese partido sienten amenazada su reelección. Por eso se parte con tanta virulencia por la disputa del aparato del PSOL. Esa misma coyuntura, sin embargo, si fuera analizada desde otro ángulo fuera del electoralismo, puede permitir avances importantes. Existen movilizaciones salariales significativas en curso en el país. El Congreso de la Clase Trabajadora en junio apunta hacia una unificación que puede ser la principal conquista del movimiento contra el gobierno Lula. Y aún en términos electorales es posible hacer una campaña importante, con un programa clasista y socialista, que apunte una perspectiva diferente para los trabajadores.
Centralismo democrático x centralismo burocrático parlamentario
El PSTU defiende otra concepción de partido, con un funcionamiento orgánico basado en el centralismo democrático. Tanto la burguesía como los partidos electorales acusan esa forma de funcionamiento leninista como “antidemocrática”, por exigir que todos apliquen la misma política después de de ser votada.
La verdad, ese es el funcionamiento más democrático. Son los militantes los que deciden en los congresos y conferencias del partido que política será aplicada por todos. Después de un debate amplio y democrático, se vota la política y todos aplican. No existe ningún privilegio para las figuras públicas y dirigentes del partido.
En las elecciones de 2006, el PSTU hizo una conferencia electoral para debatir la táctica a ser implementada. Tres posiciones fueron defendidas (frente de izquierda, candidatura propia o voto nulo) en un libre, amplio y democrático debate. Fue votada por mayoría en la conferencia la táctica del frente de izquierda, que fue aplicada por todos. Se trata de un funcionamiento mucho más democrático que lo de los partidos electorales. En esos partidos, como el PT y el PSOL, la apariencia es de libertad completa, pero en la verdad se trata de un centralismo burocrático de los parlamentarios. Ellos tienen acceso a la prensa y las posiciones del partido que aparecen son las de ellos, independientemente de la opinión de los militantes. Y pueden dar la dinámica del partido, que gira a su alrededor, como los parlamentarios del PSOL dieron la dinámica lamentable de la crisis actual.
[1] - vencer por medio de argucias o trampas burocráticas
Fuente: Opinião Socialista n° 402, Abril 2010
Traducción: Pavel Romero
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La Conferencia electoral del PSOL aprobó la candidatura de Plínio de Arruda Sampaio a la Presidencia de la República. Eso podría satisfacer a sus seguidores, pero las condiciones en las que se tomaron esa decisión muestran la grave crisis por la cual pasa ese partido.















