| Elecciones judiciales: ¿Por qué votar nulo o blanco? |
| Escrito por Lucha Socialista | |||
| Martes 02 de Agosto de 2011 01:39 | |||
El 16 de octubre los bolivianos están siendo convocados a elegir en las urnas a 56 autoridades para el poder judicial. El gobierno intenta convencer a la población de que acuda a votar, usando el argumento de que la elección garantizará una nueva justicia en favor de los trabajadores y los campesinos.
Sin embargo, la clase obrera, la juventud, los campesinos y la población de bajos recursos, deben preguntarse, si esta elección realmente cambiará algo en sus vidas: ¿La justicia dejará de favorecer a los poderosos, a la burguesía y al gobierno? ¿Acaso votar para elegir a las “autoridades” del poder judicial hará que la justicia -que siempre se puso a favor de los empresarios o del gobierno en momentos de huelgas- se ponga al lado de los trabajadores? ¿Ésta elección significará el respeto al derecho a la huelga y protesta de los trabajadores, sin que los empresarios y el gobierno descuenten sus salarios? ¿Garantizará el voto popular que la justicia actúe en contra de las transnacionales defendidas por el gobierno, y pase a defender a los pueblos indígenas? A nosotros nos parece que no.
La justicia y su carácter de clase
Cómo lo establece la nueva constitución, esta será la primera elección a través del voto popular para elegir a las autoridades judiciales. La posibilidad de votar, genera en los sectores de la clase obrera, campesinos y población en general, la esperanza de que es posible cambiar la justicia y ponerla finalmente, al lado de la clase trabajadora y de los pueblos indígenas. La expectativa es comprensible ya que vivimos en el país de la impunidad, donde la justicia siempre estuvo al lado de la clase dominante, de los latifundistas, empresarios y políticos
Sin embargo, hay que aclarar que la justicia favorece a la clase dominante porque es uno de los poderes del Estado, que es el gran defensor y protector de la clase dominante. Marx dijo: “el Estado es el instrumento de dominación de una clase sobre la otra, y en el caso del Estado moderno, es el comité de dominación de la burguesía sobre los trabajadores y sectores pobres”. En la concepción marxista, para ejercer este dominio, el Estado se asienta en un conjunto de instituciones, siendo las más importantes, el poder ejecutivo (presidente y ministros), el poder legislativo (parlamento), el poder judicial y las FFAA. Por lo tanto, todos estos poderes cumplen la misma función: garantizar el orden social para que éste no atente contra el control que tienen los poderosos sobre los medios de producción.
La justicia antes
El Estado boliviano desde la colonia hasta la republica, bajo la administración del MNR, de las dictaduras militares, o incluso en el periodo más reciente cuando se recupera la democracia, siempre usó a los 3 poderes del estado y las FFAA, para defender y proteger a las élites económicas y políticas del país. Por lo que la forma de mantener el sistema judicial a lo largo de la historia nacional, fue a través del cuoteo político.
Es éste carácter de clase del Estado y consecuentemente de la Justicia y del derecho, lo que explica que los corruptos no sean juzgados ni sus bienes confiscados; qué se vele por los intereses del capital extranjero ya que los burgueses nacionales y el estado, mantienen negocios y una relación de dependencia con ellos, por lo que todo el sistema legal ha sido creado para protegerlos. De igual forma, gracias a éste carácter de clase del estado y de la justicia, los patrones y los gobiernos, siempre recurren al sistema judicial y legal para evitar la lucha y la huelga, utilizando el sistema represivo o la “justicia” para derrotarlas, cuando no las pueden evitar.
El ejemplo más fuerte del Estado y la “justicia” a favor de los poderosos, queda en la memoria de los bolivianos, ya que hasta el momento nadie ha sido juzgado y condenado por los muertos de octubre de 2003. Por éste y tantos otros casos de impunidad, el sistema judicial y la institucionalidad en el país (régimen democrático burgués) fueron cuestionados por el pueblo en las movilizaciones del 2003 y 2005 entrando en crisis y desacreditándose ante el pueblo.
¿Cambió o cambiará la justicia bajo el gobierno de Evo Morales?
Si realmente hubiese cambiado el Estado, como quiere hacernos creer el gobierno; si en verdad éste hubiese dejado de ser un estado capitalista, ya no existiría la enorme desigualdad económica y social que continúa existiendo en el país, e incluso, el poder judicial se hubiera transformado. Si todo esto hubiese cambiado, ya no existirías los “dueños” de Bolivia como actualmente lo son latifundistas soyeros, ganaderos, o las transnacionales que terminan por “mandar” en el gobierno. De haberse dado todos estos cambios, las petroleras y las grandes empresas mineras, no estarían adjudicándose las tierras de los pueblos indígenas. Sin embargo, el Estado Plurinacional propugnado por el MAS aunque incorpora a algunos dirigentes indígenas en la Asamblea Legislativa, es un Estado tan capitalista y defensor de la propiedad privada de los ricos, como los anteriores gobiernos-
Por lo tanto, desde el punto de vista del derecho y de la justicia, se intensifican los choques entre el derecho de los pueblos indígenas de tener su territorio y decidir sobre él, y la presión que hacen las transnacionales al gobierno para explotar los recursos naturales en los territorios indígenas. Frente a estos choques, el gobierno de Evo Morales hace uso de todo el marco jurídico, al igual que los anteriores gobiernos, para facilitar los negocios de las transnacionales. Actualmente, el gobierno está alistando una nueva ley para favorecer las inversiones privadas y para garantizar de esta manera, una mayor seguridad a las petroleras y mineras, quitándoles del camino la resistencia de los pueblos indígenas. Tener el control absoluto del poder judicial es la forma como el gobierno demuestra a los inversionistas de que se pueden quedar tranquilos, siempre y cuando aumenten las inversiones en el país, ya que el gobierno les garantiza respaldo económico, político y jurídico.
En tiempos de Evo Morales, los poderes ejecutivo, legislativo y Judicial, al igual que las FFAA continúan siendo como el paraguas de los de arriba. Lo que cambió y está cambiando todavía, son los actores que ahora aprueban los decretos y las leyes que garantizan los negocios para el capital privado. Además, con la mayoría que pretende ganar el MAS, el cuoteo político se quedará solamente entre ellos. Para ocultar esa verdad, nada mejor que un proceso electoral que llama a la población a ejercer su voto sin siquiera conocer a los candidatos, ya que el gobierno decidió que la campaña para informar a la población, es dañina.
El discurso de la democratización como forma de desarme
El gobierno pretende convencer a la población a través de una fuerte campaña en los medios que la elección es para democratizar la justicia. La ONU, organismo mundial de dominación del imperialismo, envió un representante del Alto Comisionado a Bolivia, que respaldando al gobierno, afirmó que “el proceso electoral es un modelo a ser extendido a otros países porque fortalece la democracia”. ¿Por qué están tan preocupados el gobierno y la ONU con el fortalecimiento de la democracia? Desde el punto de vista del imperialismo, ya se sabe que a pesar de que se llena la boca de democracia apoya a las dictaduras. En Latinoamérica tras la caída de las dictaduras, el imperialismo se apoyó en las democracias para garantizar su control sobre la región y la aplicación del neoliberalismo.
Pero estos regímenes de democracia burguesa fueron cuestionados por las movilizaciones de 2000 a 2005 que sacudieron el continente, derrumbando a gobiernos y poniendo en jaque a las instituciones. Los que están conduciendo a las masas a volver a confiar en el régimen y sus instituciones -y en consecuencia, apoyar al capitalismo/imperialismo en la región - son los gobiernos de frente popular o nacionalistas, como Evo, Chávez y Cristina, haciéndolo a través del electoralismo. No es casual que Bolivia sea el país de mayor cantidad de elecciones en los últimos cinco años. Desde el 2006 hubo tres referendos (autonómico, revocatorio y constitucional) y tres elecciones (constituyente, presidencial, y municipal-departamental). Y ahora las elecciones judiciales.
Por lo tanto, el objetivo común del gobierno y del imperialismo, en éste caso la ONU, es mantener a los de “abajo” sufragando para que no se rebelen contra los de “arriba”. Evo y el MAS desarmaron el proceso revolucionario abierto en 2003 con la utilización del voto y discurso del “proceso de cambio”. Lo que demuestra su verdadero carácter contrarrevolucionario. Además, en cada elección buscan recuperarse del desgaste con el viejo discurso que sólo hay dos campos: el del gobierno y el de la derecha, y quién no está con el gobierno es porque es derechista, utilizando el viejo método de los partidos estalinistas que chantajean a la clase obrera y la izquierda, para que no construyan una salida de clase a la izquierda del gobierno.
En el caso específico de las elecciones judiciales, el objetivo de Evo es recuperar el prestigio y apoyo popular perdido desde el gasolinazo y así evitar que el descontento se transforme en acción en contra del gobierno. Por eso la fuerte campaña para convencer a la gente que vaya a votar, y por otro lado la prohibición de hacer campaña por el voto nulo o blanco. Ellos tienen miedo que el pueblo y los trabajadores les devuelvan en las ánforas el descontento.
Desde la izquierda
¡Es hora de devolver al gobierno nuestro descontento y seguir luchando! ¡Sólo la lucha cambiará nuestras vidas!
Si al menos la clase obrera, campesinos y pueblos indígenas pudiesen presentar candidatos propios a estas elecciones, podríamos pensar en votar por estos candidatos y denunciar de los verdaderos objetivos que tiene el gobierno. Pero no existen estos candidatos, los 56 que van estar en la papeleta de votación, fueron definidos a dedo por el gobierno a través de sus diputados en la Asamblea Plurinacional. Así reveló el diputado por el MAS José Yucra: “Hemos estado reunidos en bancadas preguntando a los diputados quiénes pueden ser las autoridades judiciales y en base a ese cruce de información nos damos cuenta a quiénes tenemos que respaldar”. El resultado es que casi la mitad de los candidatos es gente vinculada a la cosa pública que trabajan o trabajaron con los del gobierno.
Además, como ya lo dijimos anteriormente, es una elección que no cambia nada para los trabajadores y pueblo pobre. Al contrario, necesitamos fortalecernos para luchar en contra de los patrones y del gobierno. La dirigencia de la COB ya fue convocada por el gobierno para elaborar una nueva Ley General del Trabajo, lo que es muy preocupante, ya que el año pasado Evo quiso imponer un código laboral que restringía la huelga y facilitaba los despidos. En la última huelga general por el salario, el gobierno y empresarios descontaron de los trabajadores los días de paro, siendo que la propia ley garantiza el derecho a la huelga. Evo utiliza la policía y la justicia para criminalizar la protesta, así que no hay que ser cómplice votando en sus candidatos para el poder judicial, y como no hay candidatos de la clase obrera, campesinos o indígenas, solo queda votar nulo o blanco.
Nuestro voto nulo o blanco debe ser desde la izquierda, rechazando al gobierno y a la oposición de derecha. Éste sector no tiene ninguna moral o autoridad para cuestionar las medidas del gobierno. Solamente los explotados y oprimidos, los trabajadores y el pueblo tienen moral y autoridad política para votar nulo o blanco y reivindicar una justicia revolucionaria. La derecha buscará aprovecharse de esta oportunidad y enarbolar el voto nulo como si fuera su bandera y así recuperarse políticamente; el gobierno como siempre se pondrá duro amenazando represalias al voto nulo. Los trabajadores y la juventud no pueden intimidarse, deben presentar la única alternativa que les queda, votar nulo o blanco reivindicando una justicia proletaria, a favor de la clase obrera, campesinos, indígenas y juventud.
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¿Es posible una justicia proletaria?
Para Carlos Marx, “en la producción social de su vida, los hombres ingresan en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un nivel de desarrollo determinado de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige una superestructura jurídica y política1….”. Y Lenin, principal líder de la revolución proletaria de 1917 en la Rusia, que incluso era abogado, afirmó que “la ley es la expresión de la voluntad de las clases que emergieron victoriosas y mantienen el poder del Estado en sus manos2”.
Lo que nos están enseñando los clásicos del marxismo es que una justicia proletaria es posible y necesaria, pero emergerá de la construcción de un estado proletario, y eso no vendrá con el capitalismo a través de elecciones. Como señaló Marx es necesario cambiar la base real de la sociedad, es necesario una revolución socialista que arranque los medios de producción como las tierras, las fábricas, los bancos, de las manos de la burguesía y ponerlos bajo control de la clase mayoritaria, los trabajadores y pueblo pobre. Es necesario quitar el Estado y las FFAA del control de la burguesía. Así ya existirán relaciones de explotación, y por lo tanto, ya no se va necesitar el derecho ni la justicia burguesa. Solamente la clase trabajadora con los campesinos, los sectores indígenas, la juventud y el pueblo pobre, pueden cumplir ésta tarea histórica y edificar otra superestructura jurídica, una justicia proletaria que actúe a favor de los trabajadores y pueblo pobre.
1- Marx, Carlos. Prefacio a la Crítica de la Economía Política, 1858.
2- Lenin, Vladimir I. El programa agrario de la social democracia en la Primera Revolución Rusa de 1905 a 1907. 1907
Fuente: Lucha Socialista n° 25 - Periódico de la sección boliviana de la LIT-CI
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El 16 de octubre los bolivianos están siendo convocados a elegir en las urnas a 56 autoridades para el poder judicial. El gobierno intenta convencer a la población de que acuda a votar, usando el argumento de que la elección garantizará una nueva justicia en favor de los trabajadores y los campesinos. 















