| Prohibición de anuncios de oferta de sexo en los diarios |
| Escrito por Bettina Valmonti | |||
| Jueves 04 de Agosto de 2011 21:09 | |||
El pasado 5 de julio Cristina Kirchner prohibió mediante un decreto la propaganda sobre explotación sexual en la prensa y en páginas web, conocida popularmente como rubro 59. En el mismo acto la presidenta se refirió a la nueva ley contra la Trata de Personas. “Es un deber de la sociedad y el Estado luchar contra este delito”, dijo.
La prensa y especialistas que simpatizan con el kirchnerismo alabaron la medida. La elogió Susana Trimarco, madre de Marita Verón, la joven desaparecida hace nueve años en Tucumán. También, desde la oposición parlamentaria hubo voces a favor, como la de Cecilia Moreau diputada de la UCR. Muchos medios facturan millonadas con los denigrantes anuncios, algunos explícitos como los que publica Clarín otros más hipócritas como en La Nación donde aparecen como “servicio de acompañantes”. Ellos rotularon de “polémico” el decreto presidencial y acercaron sus críticas por derecha. El diario Río Negro, que se distribuye en la provincia homónima y en Neuquén, llamó “delito aberrante a la trata” pero, con el argumento cierto de que en nuestro país no está prohibido pagar por sexo, presentó un amparo por considerar que el decreto lesiona los derechos de expresión y de trabajo.
Por su parte, AMMAR, Asociación de Meretrices de Argentina, afiliada a CTA bajo el concepto de trabajo sexual, planteó que si se acaba el rubro 59 volverán las mujeres a la calle, aumentará la clandestinidad de la prostitución y se atentaría contra la fuente de trabajo de quienes la ejercen por “libre elección”. Finalmente, el decreto rige a partir del 18 de julio. No se puede pedir al gobierno que borre de un plumazo flagelos milenarios, como la prostitución o la trata de personas. Pero, ¿marcha a paso firme en este camino?
Expansión de las redes de trata
Según un informe realizado por Naciones Unidas, Catamarca, Chaco, Salta, Jujuy y Misiones son parte de una ruta interna de tráfico de mujeres y niñas destinadas a la prostitución. Son las provincias donde se captan y reclutan con más facilidad niños y jóvenes, a los que se lleva a diferentes puntos del país. El informe revela que Argentina es parte de un circuito internacional del crimen organizado. Es un negocio que da ganancias similares al tráfico ilegal de armas o de drogas. Por cada menor explotado sexualmente, se puede obtener alrededor de 130.000 dólares por año, entre servicios sexuales, venta de alcohol, drogas, pornografía y otros.
Según Naciones Unidas, hay muchos niños y niñas en la calle, necesitados, fáciles de llevar y hacer desaparecer; o bien se los compra por poco dinero y con engaños a padres muy pobres y con demasiados hijos que mantener y se los revende a los prostíbulos. Faltan políticas que resuelvan los problemas de hambre, trabajo, vivienda, salud, educación. El deseo de cambiar de vida es usado como cebo. Las redes se proveen, además, con el rapto, pues necesitan víctimas de distintas categorías para atender los deseos de los clientes. Lo que completa sus posibilidades de expansión es la complicidad que las alimenta y sostiene. Funcionarios, políticos, fuerzas de seguridad, traficantes de droga, todos participan del negocio.
Más de lo mismo
Es imposible que las leyes modifiquen la realidad por sí. El decreto sobre el rubro 59 no terminará con la publicidad que ataca la dignidad femenina. Los anuncios seguirán, pero camuflados como geisha, masajista u otros nombres. También continuarán los programas tipo Tinelli o las publicidades que educan a niños, jóvenes y adultos en que el cuerpo de la mujer es una mercancía.
Por otra parte, en las leyes contra la trata [1] y la violencia [2] sancionadas durante esta gestión, no hay mucha novedad acerca de este tema. La trata y la prostitución continúan, aunque ya son caracterizados en los mismos términos por leyes previas y en el antiguo Código Penal Argentino, que tiene casi cien años.
Eso sí, las penas que se imponen en la nueva legislación resultan un poco mayores que en la anterior. Pero, de todos modos, son muy benignas. El secuestro, tráfico, desaparición, violación y otras torturas, privación ilegítima de la libertad y prostitución obligada de niñas y mujeres, tienen como máximo 15 años de prisión.
Y como dice el viejo refrán: “hecha la ley, hecha la trampa”. La ley de trata, también proporciona la vía de escape a todos los que participan en este infame negocio: si una mujer es mayor de edad debe demostrar que las prácticas fueron contra su voluntad, para que se considere que hubo delito.
¿Puede la prostitución ser considerada un trabajo?
A muchas personas que repudian la trata no les parece mal la prostitución. Incluso, hay sectores que se consideran progresistas y corrientes feministas que defienden su ejercicio como trabajo asalariado.
Por empezar la trata de personas es para tráfico de órganos, adopción ilegal, pero en gran parte para la prostitución. Además, nos preguntamos si una mujer pobre “elige libremente” ganarse la vida con la prostitución ¿Tiene la opción de decidir entre ser médica, docente, empleada, vendedora o prostituta? ¿Lo hace porque le interesan las condiciones de ese trabajo en relación con otras?
No creemos que nadie elija así. Que se avale que una madre pobre o una inmigrante ilegal se refugie en la prostitución como actividad laboral es reforzar su vulnerabilidad, es condenarla a que no tenga oportunidad de una vida distinta, es respaldar la infancia abandonada.
¿En qué mundo queremos vivir?
“Jamás vamos a condenar a ninguna mujer porque nadie elige la vida que tiene. No creo que nadie pueda tirar la primera piedra. Que nadie dude a quiénes queremos perseguir con esta medida” declaró Cristina Kirchner, al presentar el decreto en cuestión. La realidad no es cómo declara la presidenta y ella lo sabe. Hay quienes eligen todo. Empresarios, embajadores, funcionarios y popes sindicales, tienen medios económicos y posibilidades de desarrollo que les permiten seleccionar qué comer, cómo vestirse, dónde vivir, estudiar o curarse, dónde vacacionar o a qué dedicarse. La mayoría, los trabajadores y pobres pueden elegir poco o nada.
Cristina Kirchner dice enfrentar a las corporaciones mediáticas comprometidas con la trata y la prostitución. Pero sus medidas no irán hasta el final. Las mafias, el tráfico de personas, la complicidad de la policía y los poderosos, no son defectos del modelo: son sus características. En el capitalismo vale todo lo que da ganancia y hasta las personas se compran y venden.
Tenemos que luchar por un modelo donde la trata y la prostitución no existan, que no castigue a las víctimas, que tenga verdaderos planes para atender las necesidades de los trabajadores y pobres. Este es el mundo por el que pelea el PSTU. Te convocamos a dar la batalla juntos por un gobierno obrero y otra sociedad, el socialismo.
Notas
1 - Ley Nº 26.364, de Prevención y Sanción de la Trata de Personas.
2 - Ley Nº 26.485, de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Ambas fueron aprobadas por el Congreso durante la gestión de CFK.
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La mujer no es una mercancía
La sociedad capitalista convierte a la mujer en mercancía. No basta con vetar la publicidad del comercio sexual, como hizo el gobierno con la prohibición del rubro 59. Es necesario combatir toda publicidad o manifestación que venda a la mujer como un producto de consumo y desterrar los infames negocios de la trata y la prostitución. Ninguna mujer debe ser esclavizada para vender su cuerpo como mercancía, pero tampoco obligada a prostituirse para sobrevivir.
Tenemos que luchar por:
Prohibición de la prostitución sin ninguna penalización de las víctimas de este flagelo. Planes sociales y económicos para resolver el problema, comenzando por trabajo genuino para las mujeres en situación de prostitución.
No a la actual ley de trata, que otorga penas menores a los que secuestran y trafican personas y que, para ejecutar las penas, obliga a las mujeres mayores de edad a demostrar que no consintieron prostituirse.
Por una campaña nacional de emergencia contra la trata y la prostitución. Castigo de los secuestradores, esclavistas de mujeres o menores y proxenetas, así como de las autoridades gubernamentales y policiales que los tutelan y lucran con ello. Incautación inmediata de sus bienes.
Nuestra propuesta no es una utopía. Es conocido el hecho de que la Cuba del dictador Batista era considerada el prostíbulo de EEUU. Los magnates yanquis hacían turismo sexual en la isla y despilfarraban en los casinos el dinero que robaban a los trabajadores de sus empresas. La revolución cubana puso en manos del estado las multinacionales y propiedades de los capitalistas nacionales. Con esa medida, más la planificación central de la economía y el monopolio estatal del comercio exterior, dio trabajo y vivienda, salud y educación de excelencia, a toda la población. Justamente, una de mayores conquistas de la revolución fue erradicar la prostitución.
Indigna hoy que la dirección Castrista hable de socialismo: una de las mayores pruebas de la restauración del capitalismo en Cuba es el regreso del turismo sexual y las “jineteras” (prostitutas). Como lo dijo Trotsky “…es imperdonable hablar del triunfo del socialismo mientras subsista la prostitución”. [1]
Notas
1 León Trotsky, “La revolución traicionada”
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El pasado 5 de julio Cristina Kirchner prohibió mediante un decreto la propaganda sobre explotación sexual en la prensa y en páginas web, conocida popularmente como rubro 59. 















