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¡Ninguna tregua al gobierno de Samarás! ¡Fuera la Troika! PDF Imprimir Correo electrónico
DECLARACIÓN LIT(CI)
Escrito por LIT-CI   
Miércoles 27 de Junio de 2012 02:32

¡Por la anulación del Memorándum y por la suspensión inmediata del pagamento de la deuda!

La situación política en Grecia concentró durante semanas la atención del mundo. El resultado de las elecciones parlamentarias, fundamentales para definir el gobierno, sacó el sueño a todas las potencias imperialistas, en especial a las fuerzas conservadoras y reaccionarias de la Europa del capital.

En medio de una situación política polarizada y con la economía del país destrozada por la acción de los gobiernos que aplicaron los planes de la siniestra Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea), el pueblo griego fue a las urnas.

El resultado de las elecciones dio un apretadísimo triunfo a la derecha conservadora y pro-Troika y Unión Europea, representada por sobre todo en Nueva Democracia (ND). Este partido obtuvo 29,7% de los votos, con lo cual se adjudicó 129 curules en el Parlamento, en función de una disposición absolutamente antidemocrática que le otorga un bono de 50 bancas al partido más votado. Sin esa propina, ND no hubiera conseguido formar gobierno.

Syriza, un frente amplio de organizaciones reformistas, obtuvo el segundo lugar con 26,9% de los votos y unos 71 lugares en el Parlamento. El PASOK, el otro partido tradicional y sumiso a la Troika, logró el 12,3% y 33 asientos parlamentarios.


La coalición Griegos independientes quedó con 7,5% (20 bancas); los fascistas de Aurora Dorada conquistaron 6,9% (18 lugares); Izquierda Democrática obtuvo 6,2% (17 lugares) y el Partido Comunista (KKE) quedó con un pobre 4,5% que le valió 12 asientos en el Parlamento (después de haber logrado 8,4% en las elecciones de mayo).

Un gobierno débil e ilegítimo

Rápidamente, cumpliendo con la diligencia que le exigió la Troika, el conservador Antonis Samarás de ND, ha formado un nuevo gobierno en Grecia que estará apoyado en el Parlamento por los socialistas del PASOK y la Izquierda Democrática. El Ejecutivo incluye a miembros de ND y a tecnócratas, entre los que destaca como ministro de Finanzas, Vasilis Rápanos, director del principal banco de Grecia.

La realidad es que el gobierno de derecha que surge de las elecciones del 17 de junio en Grecia es un gobierno impuesto por el imperialismo, específicamente el alemán y francés, en contra la voluntad de la mayoría de la población griega.

Todo el proceso electoral estuvo marcado por el chantaje y la presión de los imperialismos europeos, una verdadera campaña de terror para que los partidos que defendían la continuidad del pillaje y de la masacre al pueblo trabajador ganasen las elecciones.

El colmo del ataque a la soberanía del país fue la tapa del Financial Times en su edición alemán que llamaba al voto en ND como la última oportunidad del país para continuar en la zona euro.

La prensa griega trataba de hacer repercutir las declaraciones de los dirigentes del gobierno alemán y de la UE, donde se colocaba al pueblo griego solamente dos opciones: o el Memorándum o la hiperinflación. Aun así, el resultado de las elecciones dejó en minoría a los partidos que defienden la aplicación del Memorándum. Seis de cada diez electores votaron por los partidos del no al Memorándum y cerca de 40% de los electores dejaron de votar, en un país donde el voto es obligatorio.

Pero el fraude de un régimen que es incapaz de expresar la voluntad de la mayoría de la población también se expresa en la formación del gobierno donde se incorpora la Izquierda Democrática, partido que hizo campaña contra la aplicación del Memorándum y entra en el gobierno cuya tarea es imponer el Memorándum y más sacrificios a la población.

Este gobierno es un gobierno débil. No obtuvo una mayoría parlamentaria por cuenta propia y debe caminar en medio de la cuerda floja de una situación política donde las luchas de resistencia contra el saqueo del país que protagoniza del pueblo griego continúan. Todos los partidos defensores de la guerra social contra Grecia tuvieron poco más de 40%. El pueblo, en su mayoría, rechazó a estos partidos y su política de hambre y entreguista. Y es en estas condiciones que el gobierno de Samarás deberá impulsar los recortes y ajustes que, sin aflojar nada, le exigen Merkel y la Troika.

El gobierno de ND, PASOK e Izquierda Democrática es un gobierno ilegítimo, fue impuesto por la Troika y no tiene el respaldo de la mayoría de la población. Los trabajadores griegos no pueden dar ningún día de tregua a este gobierno, deben tomar las calles y preparar la resistencia, construir sus organizaciones en sus lugares de trabajo, preparar la lucha contra las leyes que ahora el Parlamento griego deberá votar para concretar las medidas impuestas por el Memorándum de rescate a los bancos.

Los límites de Syriza

Pero, infelizmente el principal dirigente de SIRYZA, Alex Tsipras camina en el sentido opuesto. Propone una política de “paz social” con un gobierno que la guerra a los trabajadores. En su entrevista, solamente un día después de las elecciones, Tsipras afirma que:

Preguntado sobre la estrategia después de la elección del domingo, Tsipras señaló que SIRYZA no llamaría a sus partidarios a las calles para protestar contra las medidas de austeridad (…) ‘Solidaridad y resistencia son importantes, pero ahora la solidaridad es lo más importante’, afirmó. Continuó diciendo que “nuestro papel es estar dentro y fuera del parlamento, aplaudiendo cualquier cosa positiva y condenando todo lo negativo y proponiendo alternativas”.1

¿Qué significa decir que la “solidaridad” es más importante que la resistencia? El propio dirigente de SYRIZA explica cuando afirma que se concentrará en luchar para “crear un escudo de protección para los que están marginados”. Es decir, en vez de resistir las medidas impuestas por la UE a través de su lucha, los trabajadores deberían contentarse con luchar por medidas de “solidaridad” que compensen la destrucción del país y su miseria. En vez de resistir deberíamos crear un “escudo de protección”, o sea, limosnas y resignación por la destrucción del país.

Pero además de esto, Syriza está lanzando al basurero los votos que recibió de los trabajadores que dijeron no al Memorándum cuando dice que va “aplaudir” las medidas positivas del gobierno.

No habrá ninguna medida positiva de un gobierno impuesto a los trabajadores por la Troika, que tiene como única función aplicar las medidas exigidas por el imperialismo.

La única forma de rescatar a los trabajadores y no a los bancos y al capital financiero es establecer una oposición frontal a ese gobierno, denunciarlo desde el primer día, apoyándose en la gran votación depositada por los trabajadores y la resistencia en la calles, en los barrios y en los locales de trabajo.

Apoyar cualquier medida de este gobierno y criticar lo que está errado es una fórmula de apoyo vergonzante al gobierno que tratará de engañar a los trabajadores, que dirá que renegociará el Memorándum, cuando en verdad de lo que se trata es de ganar tiempo para seguir con el plan de privatizaciones, despidos y corte en el presupuesto.

Están dadas todas las condiciones para derrotar la aplicación de los planes imperialistas. Falta legitimidad al gobierno para imponer los planes, la crisis del régimen político puede mantenerse si los trabajadores siguen con su resistencia y movilización.

Pero parece que Syriza quiere recorrer el camino opuesto, el de ayudar a recomponer un régimen en crisis y sin ninguna oportunidad para aplicar las medidas impuestas por el imperialismo al pueblo griego.

Del "no" al Memorándum a la negociación

Antes de las elecciones defendimos la conformación de un frente de izquierda en torno a Syriza que tuviese como centro el no al Memorándum y que este frente hiciese un llamado a la movilización de los trabajadores y a la solidaridad de los trabajadores de Europa para enfrentar a la burguesía griega y europea.

Pero alertábamos:

La izquierda griega está ante una encrucijada de caminos: la expulsión de Grecia del Euro, si Syriza no cede con todo al memorándum o lo hace insuficientemente para las exigencias alemanas; o ceder “para no ser expulsados del euro” y mantener durante un período más la agonía del pueblo griego. Aceptar la segunda opción es la apuesta por la condena a la miseria del pueblo griego, sería el suicidio político de Syriza y permitiría un claro fortalecimiento del referente fascista en cuyas manos quedaría La bandera de la ruptura con la EU y el Euro.

Sin embargo, la velocidad de los acontecimientos y la política del imperialismo, colocó Syriza ante una encrucijada incluso antes de la posibilidad de ganar las elecciones. La contradicción entre la suspensión inmediata del Memorándum y las insistentes declaraciones de los dirigentes de Syriza de que lucharían para permanecer en el euro a toda costa negociado con el imperialismo, cuando este afirmaba que no habría negociación, anticipó la necesidad de que Syriza desenvolviese su programa dando una alternativa a la posible salida de Grecia del Euro.

Los cinco puntos presentados para la campaña electoral no respondieron al tema fundamental que polarizó las elecciones: qué hacer ante una posible salida del Euro.

Durante la campaña electoral todas las voces imperialistas, desde Merkel hasta Obama, consideraba inaceptable el primer punto del programa: 1) Abolición del Memorándum y de todas las medidas de austeridad y de las contra reformas y de las leyes laborales que están destruyendo el país. Y afirmaron: o el Memorándum o la expulsión del Euro.

Paralelamente la amenaza de expulsión, la campaña mediática de la burguesía imperialista y griega afirmaba que Grecia fuera del Euro seria impuesto el “corralito”, o sea, la retención de todos los depósitos bancarios, habría hiperinflación, y no habría recursos del Estado para pagar al funcionariado público sin las cuotas del “rescate”.

Frente a la amenaza de expulsión de la zona Euro, los dirigentes de Syriza respondían que ellos eran los más ardientes defensores de la permanencia de Grecia en el Euro.

El responsable por la política europea de Syriza, Yannis Bournus, al responder una pregunta a un periodista sobre si su partido defendía la salida de Grecia del Euro afirma: “eso hace parte y una campaña de difamación sin precedentes que Syriza de la cual ha sido blanco hace tiempo (…) Tanto nuestro programa como las intervenciones públicas de nuestros dirigentes afirman claramente que no es el objetivo político de Syriza llevar a Grecia fuera de la Zona Euro”.

A continuación Bournus afirma que la salida de Grecia de la Zona Euro seria “un desastre no sólo para el pueblo griego, sino también un desastre para los acreedores extranjeros”. O sea, que Syriza no pretende dejar de pagar la deuda, se limita a discutir lo que considera la parte ilegítima de la deuda.

Ante las amenazas de expulsión del Euro, Syriza no respondió que el chantaje de la hiperinflación y el caso podían ser resueltos si los bancos fuesen expropiados, se las multinacionales fuesen nacionalizadas y el gobierno decretase el control de la moneda y el comercio exterior. Que si la negativa a cumplir el Memorándum que impone el caos en la vida de la clase trabajadora acabase con la expulsión del euro, que serían los burgueses y sus propiedades y su lucro los que serian atacados por el nuevo gobierno.

Se la salida del Euro significa un desastre para el pueblo griego, y el imperialismo alemán afirmó con todas las letras que el no cumplimiento de Memorándum significa la salida del Euro, una parte de los potenciales electores de Syriza concluyeron que era mejor votar con ND que pasó a defender la revisión del Memorándum y la permanencia en el Euro.

La velocidad de los acontecimientos en las situaciones revolucionarias como la de Grecia transforma meses en días. Syriza tenía dos opciones claras en caso de que ganase las elecciones: mantenía la anulación unilateral del Memorándum o negociaría a las medidas para quedar en el Euro. El imperialismo anticipó el debate y exigió una respuesta categórica. Syriza no llevó hasta las últimas consecuencias la ruptura unilateral del Memorándum, pues eso implicaría modificar su programa y apoyarse en la movilización de los trabajadores tomando medidas contra el capital financiero, lo que significaría afirmar que el caos es el desempleo, la falta de salud pública y la miseria que se abate sobre el pueblo, que quien pagaría el precio de la salida del Euro serian los capitalistas y no los trabajadores.

Y para eso el programa de emergencia presentado en las elecciones quedó por debajo de la polarización política generada por la presión del imperialismo. Era entonces necesario reafirmar la suspensión inmediata del pago de la deuda, la expropiación de los bancos, sin ninguna indemnización, la expropiación de las empresas estratégicas y la disminución de la jornada garantizando empleo para todos los trabajadores desempleados, decreta el monopolio del comercio exterior.

El problema central de Syriza, además de este programa reformista, fue haber apostado por una vía netamente electoral y no haber llamado a la movilización de masas para derrotar al imperialismo y los sectores conservadores griegos. Por ser una dirección reformista, para ellos el centro de todo son las elecciones, que es un terreno controlado por el capital. La burguesía lanzó una intensa campaña de terror contra el voto a Syriza y se apoyó en los sectores más atrasados para ganar las elecciones. Syriza continúa apostando por la vía electoral y las instituciones burguesas, jugando sus cartas al desgaste del nuevo gobierno y a la espera de nuevas elecciones.

El combate al fascismo

La semana pasada, un grupo de pescadores egipcios residentes en la región de Pireo fueron brutalmente atacados mientras dormían, una bomba de gas fue lanzada en el alojamiento y hombres armadas con cachiporras golpearon a los trabajadores y varios fueron hospitalizados. El representante de la comunidad afgana denunció que en el último año, 21 trabajadores fueron asesinados y 42 sufrieron heridas graves.

Estas acciones respaldadas y defendidas por Aurora Dorada, que dejó de ser una caricatura y pasó a tener el 6,9% en las elecciones y se convirtieron en la primera organización fascista que tiene peso de masas después de la Segunda Guerra Mundial, es uno de los hechos políticos más importantes de estas elecciones.

Este grupo de bandidos se vale de métodos de guerra civil contra una parte del proletariado griego, los inmigrantes, pues los responsabiliza por el desempleo de 23% y mantiene una actitud cobarde frente a la burguesía griega, que es cómplice del imperialismo en la aplicación de los planes de hambre.

Pero una parte de su discurso, de ruptura con el Euro y la UE, que la prensa al intentar descalificar acabó dando más espacio político a estos asesinos, ocupó un espacio entre la población trabajadora desesperada ante la crisis, ante la falta de una respuesta de ruptura con la UE internacionalista, que expropie las empresas y los bancos imperialistas y apele la solidaridad de los trabajadores de Europa.

Es necesario y fundamental la constitución de organismos de autodefensa de los inmigrantes, respaldados y apoyados por las organizaciones de izquierda, por los sindicatos, es necesario construir las formas de combatir esta organización que si no es combatida mañana atentará contra la mayoría de los trabajadores y sus organizaciones.

Una respuesta anticapitalista e internacionalista

La respuesta de la mayoría de la izquierda europea al problema de la ruptura con la UE y con el Euro fue que no podemos confundirnos con el discurso nacionalista. En el caso de Grecia, ser internacionalista sería aceptar la tutela del país por el imperialismo alemán e francés que controlan la mayoría de las instituciones de la UE. Confunden a los trabajadores, pues el internacionalismo que necesitan los trabajadores no se confunde con la UE y sus instituciones.

La UE y el Euro no representan ninguna unidad para los pueblos europeos, son una maquinaria de guerra al servicio de salvar el corazón de la industria y de las finanzas europeas –Francia y Alemania- sobre la base de ahogar en la miseria a los países de la periferia europea. La Unión Europea es de la Europa de los banqueros de los capitalistas y de los ricos.

Cualquier medida que atente contra los intereses reales de la burguesía griega, atentará contra los intereses del capital imperialista que domina la economía griega. La presencia de Grecia en el Euro interesa solamente a la burguesía griega y a sus negocios. El precio que la mayoría del pueblo griego tendrá que pagar para que su burguesía se mantenga como socia menor y subordinada al gran capital europeo será la profundización de la miseria.

Ninguno de los problemas fundamentales que abaten al pueblo griego fue resuelto en estas elecciones. La tendencia de la situación es la profundización de la crisis en Grecia, al calor de la crisis capitalista en Europa. En el escenario actual la Troika afirma que será necesario un tercer rescate en 2014 de 50 mil millones de euros. Las proyecciones del propio imperialismo es que si el Memorándum es cumplido, a rajatabla, ampliando las privatizaciones, aumentando a escala brutal la explotación de los trabajadores para que las empresas paguen a los bancos y el Estado aumente la recaudación fiscal despidiendo a 150 mil funcionarios públicos y aumentando los impuestos, después de todo eso, aún así, la deuda llegaría a 178% del PIB al final de 2015.

En este contexto la política imperialista es expoliar completamente el país que está sumergido en una depresión económica profunda, privatizar, despedir, explotar y aún así después de toda esa masacre. Dependerá del desarrollo de la crisis en el conjunto de Europa y de la resistencia del proletariado griego a ese plan genocida.

Frente a eso, no hay futuro alguno para el pueblo trabajador dentro del Euro. La ruptura con el euro está colocada ante la necesidad de atacar la propiedad privada del imperialismo y de la burguesía griega, única interesada en mantenerse en el euro para servir de lacayo del imperialismo europeo en la región.

1 Agencia Reuters, Athenas News, 18.06.2012


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