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La batalla por la democracia obrera
Escrito por Alicia Sagra - FOS   
Jueves 05 de Agosto de 2010 12:33
La pelea contra la burocracia y por la democracia obrera fue una constante en Trotsky, aunque no fue el primero en ver el problema. Fue Lenin, quien desde 1920 comenzó a señalar el peligro de las “deformaciones burocráticas” en el Estado soviético. Su preocupación tenía que ver con el crecimiento del aparato de estado, el desarrollo de la burocracia y su reflejo al interior del partido. Y en diciembre de 1922, cuando se estaban preparando para al XII Congreso del PC ruso, envió una nota a Trotsky proponiéndole formar “un bloque contra la burocracia en general y contra el Buró de Organización (dirigido por Stalin) en particular”[1]. Pero esa batalla no se pudo dar. El 9 de marzo Lenin sufrió un nuevo ataque que lo mantuvo paralizado hasta su muerte el 24 de enero de 1924.

La lucha contra la burocratización del estado

A partir de 1923 Trotsky pasa a ser el eje del enfrentamiento a la burocracia que poco a poco se iba encaramando en el poder. Cuestiona la política económica que no impulsaba la industrialización, la falta progresiva de la democracia en la toma de decisiones y su relación con los recortes de la democracia interna partidaria.

Sobre las causas y la significación de la burocratización dice “Es indigno de un marxista considerar que el burocratismo es sólo el conjunto de los malos hábitos de los empleados de oficina. El burocratismo es un fenómeno social en tanto que sistema determinado de administración de los hombres y de las cosas. Sus causas más profundas son la heterogeneidad de la sociedad, la diferencia de los intereses cotidianos y fundamentales de los diferentes grupos de la población. El burocratismo se complica debido a la carencia de cultura de las masas. Entre nosotros, la causa esencial del burocratismo reside en la necesidad de crear y sostener un aparato estatal que una los intereses del proletariado con los del campesinado en una armonía económica perfecta de la que aún estamos muy lejos (…). En otros términos, el burocratismo en el aparato de Estado y en el partido es la expresión de las peores tendencias inherentes a nuestra situación, de los defectos y de las desviaciones de nuestro trabajo que, en ciertas condiciones sociales, pueden socavar las bases de la revolución”[2].

Y llama al conjunto del partido, en especial a las nuevas generaciones, a luchar contra ese proceso degenerativo del Estado soviético “La lucha contra el burocratismo del aparato estatal es una tarea excepcionalmente importante, pero que exige mucho tiempo, y más o menos paralela a nuestras otras tareas fundamentales: la reconstrucción económica y la elevación del nivel cultural de las masas (… ). El instrumento histórico más importante para la realización de todas estas tareas es el partido. Evidentemente, el partido no puede prescindir de las condiciones sociales y culturales del país. Pero, en cuanto organización voluntaria de vanguardia de los mejores elementos, los más activos, los más conscientes de la clase obrera, puede, en mucha mayor medida que el aparato de Estado, prevenirse contra las tendencias del burocratismo. Para ello, debe ver claramente el peligro y combatirlo sin descanso. (…) De allí la enorme importancia de la educación de la juventud del partido, basada en la iniciativa personal, si se quiere modificar el funcionamiento del aparato de Estado y transformarlo”[3].

Y esa batalla se dio. Trotsky contó en sus filas con los mejores elementos de los dirigentes históricos y también de la juventud. Pero la derrota de la revolución mundial, el cansancio y desmoralización de la clase obrera rusa, sumado al impresionante atraso de Rusia, le dio el triunfo a quienes controlaban el aparato. Trotsky fue separado de todos sus cargos en el Estado y en el partido y expulsado del país. Sus seguidores, familiares y amigos, fueron perseguidos, encarcelados, asesinados…Y Stalin consolidó su poder con los “procesos de Moscú”[4] donde terminó encarcelando y ejecutando a todos los que se le oponían, muchos de ellos dirigentes de la revolución y del partido en vida de Lenin.

La lucha por la democracia obrera en los sindicatos

A pesar de las pérdidas sufridas, políticas y personales, Trotsky continúa su batalla en el exilio. Con la Oposición de Izquierda Internacional desarrolla la batalla que culminará en la fundación de la IV Internacional. En ese proceso fue impulsando la formación de las diferentes secciones nacionales y orientando su intervención en la lucha de clases. En esas orientaciones tuvo un peso importante la política hacia los sindicatos y la batalla contra la burocracia sindical.

Enfrentaba a los sectarios que se negaban a entrar a los sindicatos porque estaban dirigidos por la burocracia y a los oportunistas que se adaptaban a las presiones del aparato.

Así decía: “El capitalismo sólo se puede mantener rebajando el nivel de vida de la clase obrera. En estas condiciones los sindicatos pueden o bien transformarse en organizaciones revolucionarias o bien convertirse en auxiliares del capital en la creciente explotación de los obreros.

La burocracia sindical, que resolvió satisfactoriamente su propio problema social, tomó el segundo camino. Volcó toda la autoridad acumulada por los sindicatos en contra de la revolución socialista e incluso en contra de cualquier intento de los obreros de resistir los ataques del capital y de la reacción. A partir de ese momento, la tarea más importante del partido revolucionario pasó a ser la liberación de los obreros de la influencia reaccionaria de la burocracia sindical”[5].

“Tenemos que adaptarnos a las condiciones existentes en cada país dado para movilizar a las masas no solo contra la burguesía sino también contra el régimen totalitario de los propios sindicatos y contra los dirigentes que sustentan ese régimen. La primera consigna de esta lucha es: independencia total e incondicional de los sindicatos respecto Del Estado capitalista. Esto significa luchar por convertir los sindicatos en organismos de las grandes masas explotadas y no de la aristocracia obrera.

La segunda consigna es: democracia sindical. Está segunda consigna se desprende directamente de la primera y presupone para su realización la independencia total de los sindicatos del estado imperialista o colonial”[6].

La lucha por la democracia obrera identifica al trotskismo

Nahuel Moreno hacía esa afirmación y agregaba. “Nuestra verdadera razón de ser es la lucha por la democracia obrera (…) Democracia obrera para ejercer el poder, democracia obrera para dirigir los sindicatos (…) Yo noto que es el punto que nos diferencia [a los trotskistas] en todo. Nos diferencia inclusive de corrientes que se consideran revolucionarias, a las que ni les preocupa la democracia obrera”

Si miramos la obra de Trotsky no podemos más que coincidir con Moreno. Pero, lamentablemente no es lo que ven todos los días los trabajadores argentinos, cuando organizaciones que se reivindican trotskistas, imponen los acuerdos entre tendencias por encima de la democracia obrera y destruyen todo los que no pueden dirigir. No es ese el trotskismo que nosotros reivindicamos.


[1] Diario de las secretarias de Lenin.

[2]Trotsky, EL Nuevo Curso, 1923.

[3] Ídem

[4] Fraulentos procesos armados por Stalin en agosto de 1936, enero de 1937 y marzo de 1938.

[5] León Trotsky, Los sindicatos en Gran Bretaña, septiembre de 1927.

[6] León Trosky, Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista, agosto 1939.

Fuente: Lucha Socialista n° 206, Julio 2010
 

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