Recibir nuestro boletín electrónico

70 años de la IV Internacional
Escrito por Alicia Sagra - FOS   
Martes 03 de Agosto de 2010 01:31
El 3 de septiembre de 1938, en un congreso que sólo duró un día, bajo la terrible persecución stalinista, se fundó la IV Internacional. Así culminaba una larga batalla contra la degeneración burocrática que Trotsky comenzó en 1923 y que Lenin había iniciado un año antes.

El enfrentamiento al terror stalinista y la defensa de la URSS
 
A partir de 1933, cuando la Tercera Internacional apoya la política desarrollada por el Partido Comunista alemán que llevó al triunfo de Hitler y a la peor derrota del proletariado alemán, Trotsky llega a la conclusión que no hay tarea más importante y urgente que fundar la IV Internacional. Esa era la única forma de preservar los principios leninistas y poder estar preparados para el próximo ascenso revolucionario que, muy probablemente, vendría después de la Guerra Mundial que se avecinaba.

La tarea no fue fácil. Por un lado se daba el avance arrollador del nazismo. Por otro, el stalinismo que se había negado al Frente Único Obrero para enfrentar a Hitler, ahora lanzaba la política del Frente Popular, es decir, frente con la burguesía “democrática” como forma de enfrentar al fascismo. Y esto lo combinaba con el ataque contrarrevolucionario contra todo lo que quedaba de la vieja dirección bolchevique. Con los terribles procesos de Moscú, bajo acusaciones falsas, se aniquiló físicamente a la mayor parte de la dirección bolchevique que participó de la toma del poder y que se enfrentó a Stalin, ya sea por la izquierda como por la derecha Así fueron cayendo Zinoviev, Kamenev, Bujarin… Al mismo tiempo que los seguidores de Trotsky (entre ellos sus hijos) morían en los campos de concentración de la URSS o bajo la acción de los verdugos que los perseguían por Europa.

La barbarie stalinista generó una corriente dentro del movimiento por la IV Internacional, que comenzó a plantear que no había motivos de defender a la URSS, ya que no se diferenciaba del imperialismo. En medio del ataque del stalinismo, Trotsky desarrolló una incasable batalla contra esa corriente antidefensista, planteando la defensa incondicional de la URSS ante cualquier ataque imperialista. Diciendo al mismo tiempo que la única forma de defender las c conquistas de octubre era realizando una revolución política que sacara a la burocracia del poder.

La batalla contra los escépticos

Por otro lado, así como durante 10 años Trotsky recibió las críticas de los que opinaban que no se justificaba la lucha por reformar al PCUS y a la Tercera, ahora la mayoría de sus seguidores no estaban convencidos de que se debía fundar la IV Internacional. Los argumentos centrales eran muy similares a los que hoy dan muchas corrientes para justificar la no construcción de la Internacional: “que aún no había llegado el momento”, “que se iba a construir algo muy débil”,“que no se había dado los grandes acontecimientos de la lucha de clases que justificaran su construcción”… En gran cantidad de cartas, una y otra ves, Trotsky responde a estos sectores. En el Programa de Transición lo vuelve a hacer: “Los escépticos preguntan: pero, ¿ha llegado el momento de crear una nueva internacional? Es imposible, dicen, crear una Internacional ‘artificialmente’, ‘sólo grandes acontecimientos pueden hacerla surgir’ etc. (...) La Cuarta Internacional ya surgió de grandes acontecimientos: las mayores derrotas del proletariado en la historia.”
 
“La causa de esas derrotas está en la degeneración y la traición de la antigua dirección. La lucha de clases no admite interrupción. Para la revolución, la Tercera Internacional, después de la segunda, ha muerto. ¡Viva la IV Internacional!”

“Pero, ¿ha llegado el momento de proclamar su creación? – Los escépticos no se callan – La IV Internacional, respondemos, no necesita ‘proclamarse’, ella existe y lucha. ¿Qué es débil? Sí, sus filas  no son numerosas porque todavía es joven. Por ahora hay principalmente cuadros. Pero estos cuadros son prenda del futuro” “Fuera de esos cuadros, no hay en el planeta una sola corriente revolucionaria digna de ese nombre. Si nuestra Internacional es débil  numéricamente, es fuerte por su doctrina, su programa, su tradición, el temple incomparable de sus cuadros”
 
La fundación de la Cuarta

Finalmente, el 3 de septiembre de 1938 se funda la IV Internacional. Se lo hace en París. Por los problemas de seguridad provocados por el terror stalinista, Trotsky no participa. Días antes  había sido secuestrado y asesinado por la GPU[1]uno de sus secretarios, Rudolf Klement, el encargado de organizar el Congreso. Por el mismo motivo el congreso dura sólo un día y vota unos pocos documentos.

El Programa de Transición, un esbozo de Estatutos que se informa oralmente (el texto original había desaparecido con Klement), un manifiesto contra la guerra, una resolución sobre la  juventud y cartas de saludo a Trotsky, a los camaradas asesinados y a los combatientes de la guerra civil española.

Participaron delegados de la URSS, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Polonia, Italia, Grecia,  Holanda, Bélgica y EE.UU., más un delegado representando a Latinoamérica (el brasileño Mario Pedrosa).

Las organizaciones de todos estos países eran pequeñas y como decía Trotsky “Nuestra  situación es incomparablemente más difícil que la de cualquier otra organización en cualquier época (…) No hay nada en el mundo que sea más convincente que el éxito, y nada más  repulsivo, sobre todo para las amplias masas, que la derrota (…) Es preciso juntar la  degeneración de la Tercera de un lado, y de otro, la terrible derrota de la Oposición de Izquierda en Rusia, seguida de su exterminación (…) La composición social de un movimiento revolucionario que comienza a construirse no tiene predominancia obrera (…) Debemos criticar la composición social de nuestra organización y modificarla, pero debemos también comprender que ella no cayó del cielo, que ella es determinada, por el contrario, tanto por la situación objetiva como por el carácter de nuestra misión histórica en este período”[2]
 
Nahuel Moreno decía que la Cuarta había nacido con una cabeza de gigante y con un cuerpo de  enano. Stalin era consciente del poderío de esa cabeza de gigante, que sintetizaba la experiencia de las tres revoluciones rusas. Por eso no descansó hasta lograr descabezar a la Cuarta. Y lo consiguió. El 20 de agosto de 1940, uno de sus enviados, Ramón Mercader, acabó con la vida de León Trotsky, provocándole una herida de terribles consecuencias a la recién fundada IV Internacional.

La dispersión de la Cuarta. La necesidad de su reconstrucción
 
La pérdida de esa cabeza de gigante de la que hablaba Moreno, dejó a la Cuarta en muy malas  condiciones para enfrentar la Segunda Guerra Mundial, el ataque combinado del nazismo y el stalinismo y los grandes cambios de la posguerra. La debilidad e inexperiencia de sus dirigentes los llevó a caer en desviaciones sectarias en un primer momento, para después capitular ante los aparatos contrarrevolucionarios fortalecidos con el resultado de la guerra mundial, provocando un proceso de dispersión que se mantiene hasta hoy.

Eso lleva a la contradicción de que hoy en día, cuando las masas del Este le dieron un golpe de gracia al aparato central del stalinismo, la Cuarta como organización no existe, a pesar de que su programa fue confirmado por la realidad.

No hay tarea más importante y más urgente que su reconstrucción, porque como dice Trotsky “sin conducción, sin dirección internacional, el proletariado no podrá liberarse de la actual opresión”[3]. Y esa reconstrucción, la debemos encarar no con la metodología de autoproclamación o a través de la realización de Actos y Conferencias Abiertas, como hacen diferentes sectas que se reivindican trotskistas. Lo debemos hacer con el método aplicado por Trotsky en su construcción: sinninguna autoproclamación y llamando a los revolucionarios a tomar en forma conjunta la lucha revolucionaria y la discusión programática.

Encarando esa discusión programática con paciencia, sin ultimatismos, pero sin ninguna  diplomacia y de cara a las masas y no olvidando otras normas de la política revolucionaria: “no asustarse innecesariamente y no asustar a los demás sin causa, no hacer acusaciones falsas, no buscar capitulación donde no existe, no reemplazar la discusión marxista por las disputas sin  principios”[4] 


[1] Policía secreta de Stalin
[2]  Citado por Jean Jaques Marie, en “Los quince primeros años de la IV internacional”
[3]  Declaración de los bolcheviques leninistas a la conferencia de organizaciones comunistas, 17-8-1933
[4] León Trotsky, Algo más sobre la Conferencia de París, 10-12-1933
______________________________________________________________
Fuente: Lucha Socialista n° 166, Septiembre 2008

rssfeed
Email Drucken Favoriten Twitter Facebook Myspace Stumbleupon Digg MR. Wong Technorati aol blogger google reddit YahooWebSzenario