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Huelga general para Portugal PDF Imprimir Correo electrónico
PORTUGAL
Escrito por Cristina Portela, Ruptura/FER   
Lunes 29 de Noviembre de 2010 20:54
La huelga general iniciada a la medianoche de hoy, 24 de Noviembre, está paralizando al país. El cuadro inicial de la huelga, contabilizado alrededor de las 8 horas de la mañana, demuestra una gran adhesión a la protesta, superior a 80% y alcanza a los sectores claves de la economía.

De esta forma, queda comprobada la gran revuelta de los trabajadores y de la mayoría de la población portuguesa contra las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno del PS del primer ministro José Sócrates y su voluntad de luchar contra ellas.

De esta forma, los trabajadores muestran que no se dejaron engañar por la gigantesca máquina de propaganda montada por el gobierno, por la burguesía y sus medios de comunicación para hacerlos creer que los recortes salariales, el congelamiento de las pensiones, el retiro del bono de familia, el fin del apoyo escolar, el aumento del IVA y del IRS, el aumento del precio de los transportes y medicamentos, la privatización de empresas públicas, la desinversión en la salud y en la educación y otras medidas contra los trabajadores y el pueblo pobre incluidas en el Presupuesto de Estado para el 2011 son inevitables.

De acuerdo con informaciones de las centrales sindicales, CGTP y UGT, el cuadro está siendo el siguiente: trabajadores portuarios, pilotos de barra y controladores de tráfico marítimo paralizan todos los puertos del país; en el sector de los transportes de pasajeros la adhesión a la huelga es también muy grande (cerca de 85%), alcanzando la CP (trenes), metro de Lisboa (100%) y Puerto (90%), transportes fluviales (Soflusa y Transtejo con más del 80%), Carriles (transporte público de Lisboa), empresas privadas, etc.; la paralización es de casi 100% en todos los aeropuertos del país, con adhesión del personal de tierra, aire y controladores de tráfico aéreo; la recolección de basura no se realizó en decenas de municipios, en algunos con 100% de adhesión; la Autoeuropa, el mayor parque industrial portugués, está paralizado, con ello 3.600 trabajadores se adhieren a la huelga; en la salud, la adhesión también es grande, destacándose en los centros de salud y hospitales, como los de la Universidad de Coimbra, Garcia de la Horta, en Almada, Santa María (92%), en Lisboa, entre otros, se aseguran sólo los servicios mínimos obligatorios; en los CTT (Correos), los trabajadores de Cabo Pelirrojo (carteros) hicieron un piquete para impedir el paso de los camiones privados que intentaban agujerear la huelga y fueron reprimidos por el cuerpo de intervención de la PSP, pero garantizaron que no habrá distribución de cartas en todo el territorio nacional; las escuelas están paralizadas, con la adhesión de profesores y funcionarios.

Con el FMI a la puerta
 
Las razones para realizar la huelga general – la primera desde Mayo de 2007 y la segunda que será convocada de forma conjunta por las dos centrales sindicales, CGTP y UGT, no son pocos. Sólo este año, el pueblo portugués fue bombardeado con tres planes de austeridad (los PECs, Programa de Estabilidad y Crecimiento), entre los cuales el último fue el Presupuesto de Estado para el 2011, similares a los aplicados en la Grecia, España, Gran Bretaña e Irlanda, en que la cuenta de la crisis le fue presentada.

Todas esas medidas sólo agravan el escenario recesivo y aumentan el desempleo, la precariedad y la pobreza en el país. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), nunca hubo tantos desempleados en Portugal: en el tercer trimestre de este año, la tasa oficial de desempleo fue del 10,9%, lo que significa 609.400 personas sin empleo. La tasa de desempleo entre los jóvenes subió 23,4%, lo que significa 99 mil trabajadores con menos de 25 años sin trabajo.

El gobierno justifica sus PECs por la necesidad de bajar el déficit público del 9,3% del PIB en 2009 a 7,3% este año y 4,6% en el 2011, conforme a la imposición de la Comisión Europea. En realidad, el objetivo de la burguesía portuguesa y europea al aplicar sus planes de austeridad es descargar la crisis económica en la espalda de los trabajadores (salvando de esta forma a la gran burguesía y la banca) y retirarles los derechos conquistados tras la Segunda Guerra Mundial. Destruir el llamado Estado Social y, de esta forma, transformar la Unión Europea en una economía más competitiva desde el punto de vista capitalista que pueda disputar en mejores condiciones el mercado mundial.

Todos esos PECs, como está cada vez más claro, no impedirán la venida del FMI a Portugal a solicitar la ayuda del gobierno portugués al Fondo Europeo de Estabilidad. Los intereses de la deuda portuguesa continuaron subiendo incluso tras ser aprobado el PEC 3 (Presupuesto de Estado para 2011), superando la barrera de los 7% y colocando a Portugal en el mismo camino de  Grecia y, más recientemente de Irlanda. Los gobiernos de esos dos países, para salvar su banca extremadamente endeudada y en riesgo de colapso (o directamente en colapso, como es el caso de la Irlanda), pero, y principalmente, para no comprometer los capitales alemanes y franceses (en el caso de la Grecia) e ingleses (en el caso de la Irlanda) allí empatados, aceptaron recurrir a esas dos entidades.

Esas "ayudas" no son para los trabajadores y el pueblo, por el contrario, tanto en el caso griego como en el irlandés, sirven para salvar a la banca, especialmente la de los grandes países imperialistas europeos, expresamente Francia, Alemania y Gran Bretaña. En pago de la salvación de la banca, aprueban medidas aún más duras contra los trabajadores y el pueblo, mintiéndoles al decir que estas medidas son inevitables, que sin ellas el país entrará en bancarrota, pintando, finalmente, un escenario catastrófico que en la verdad ya existe para millones de familia cada vez más pobres, con trabajadores desempleados o recibiendo un salario miserable y forzados a emigrar o a depender de la cada vez más escasa ayuda del Estado.

Este es el pronóstico para Portugal, y también España, si los trabajadores no mantienen su lucha total contra el gobierno PS, y su aliado PSD. Representantes del gran capital, esos dos partidos, en común acuerdo, quieren arrasar el país para salvar sus "jefes", la banca portuguesa – cuya divida al Banco Céntrico Europeo corresponde a cerca de 30% del PIB, o sea cerca de 50 000 millones de euros – el imperialismo europeo y el euro de la bancarrota.

La huelga general es una respuesta a este proyecto, en una lucha que no debe parar hoy. La lucha de los trabajadores portugueses para que no sean ellos los que paguen por la crisis de la banca y de los ricos es muy dura y no puede limitarse a un día en el calendario ni circunscribiéndose a Portugal. El plan de la burguesía es europeo, y es en el ámbito de la Europa que esta lucha debe tener también su continuidad. Una huelga general europea debe comenzar a ser organizada, así como implementado un plan de luchas que no dé tregua a la burguesía y al gobierno Sócrates. De este plan de luchas debe constar una nueva huelga general, esta vez con manifestación callejera, lo que dará aún más visibilidad y fuerza a la lucha.
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Traducción: Jessica Barquero

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