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Las tres tácticas del gobierno de Sócrates PDF Imprimir Correo electrónico
PORTUGAL
Escrito por FER/RUPTURA   
Domingo 14 de Febrero de 2010 19:17
El Bloque de Izquierda (BE) acabó por definir su apoyo la Manuel Alegre (NdR: candidato del gubernamental Partido Socialista), en vez de buscar una candidatura fuera del área gubernamental, como propuso la corriente Ruptura/[FER].

El segundo gobierno Sócrates se puso en marcha en un contexto bastante diferente del primero. La crisis económica no da muestras de ablandarse. Por lo contrario, hay señales de que puede agravarse todavía más; la mayoría de la población no tiene ilusiones en este gobierno, por el contrario. Y lo demostró al retirarle la mayoría parlamentaria absoluta y depositar más de 18% de los votos en los partidos a su izquierda, como el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista Portugués; el desgaste de este gobierno tenderá a aumentar porque no tiene capacidad económica ni voluntad política de hacer concesiones a la mayoría de la población. Por el contrario, ya proyecta nuevos ataques a la clase trabajadora y al pueblo en general, con aumento de impuestos, privatizaciones, congelación salarial, etc., con el objetivo de contener un déficit que amenaza sobrepasar 9% del PIB en este año, según el Banco de Portugal.

Los triunfos de Sócrates

Para intentar neutralizar el desgaste y contener la indignación que estas medidas ciertamente irán a provocar, el segundo gobierno Sócrates tiene, hasta ahora, una gran ventaja en relación al primero: viene consiguiendo, por la vía de la negociación, desarmar luchas heredadas del gobierno anterior. Inclusive la principal de ellas, la de los profesores. El acuerdo entre la FENPROF y el Ministerio de la Educación representa uno de los principales capitales políticos de este gobierno, al desarmar el sector que más luchó contra sus políticas y llegó, incluso, a desestabilizar su primer gobierno con manifestaciones de centenas de millares. El impacto de la firma de este acuerdo, inclusive, excede el sector de profesores, pues su lucha fue observada, con atención por todos los sectores populares cuando estaba en curso.

El otro capital político de Sócrates, la segunda pierna del trípode con el cual su segundo gobierno pretende contornar la falta de la mayoría parlamentaria absoluta y aprobar  sus proyectos, se basa en los acuerdos políticos parlamentarios con la derecha, el PSD y el CDS/PP, que ya garantizaron, y están listos a asegurarse, una vez más, la aprobación de los presupuestos. Apoyado en esta "mayoría" en el Parlamento y en la neutralización de la lucha de los trabajadores vía negociaciones sindicales, Sócrates pretende gobernar, mantenerse hasta el final del mandato e imponer planes de austeridad a los trabajadores y a la mayoría de la población.

La candidatura Alegre

Pero, para componer el trípode, hay también otro elemento con el cual el gobierno Sócrates está trabajando hace ya algún tiempo: la candidatura presidencial de Manuel Alegre. Los acuerdos parlamentarios con la derecha y las negociaciones sindicales, en este caso con la izquierda, vía PCP, pueden no suministrar la seguridad suficiente para los desafíos que la coyuntura impone. Será necesito más, será necesario, para actuar como una especie de pararrayos de izquierda para las políticas de derecha del gobierno, un nombre visto como de "izquierda", pero oriundo del propio PS.

Para eso, y a pesar de las contradicciones internas al PS que su figura provoca, el mejor nombre es el de Manuel Alegre. El hecho de formar parte del "área" del PS y, por lo tanto, del gobierno, pero a la vez ser "crítico", le confiere a Alegre una calidad adicional que amplía sus posibilidades en el enfrentamiento con Cavaco Silva en las próximas elecciones. Es en este contexto político que, desgraciadamente, el BE definió su apoyo a esta candidatura.

Mudanza de rumbo

En el pasado reciente, Alegre y la corriente que lidera actuaron de forma crítica al liderazgo de Sócrates en el PS. Alegre se presentó como candidato independiente a las presidenciales de 2006, después de ver su nombre postergado por el de Mario Soares; Helena Roseta, con su movimiento Ciudadanos por Lisboa, se presentó a las elecciones autárquicas de 2007 contra el candidato del PS, António Costa; en 2008, por dos veces, Alegre participó de actividades junto con el BE en las que atacó duramente las políticas de Sócrates, además de haber votado en el Parlamento, junto con otros socialistas, contra proyectos del gobierno, como el código del trabajo.

Todo parecía caminar para un alejamiento cada vez mayor del PS por parte de la corriente "alegrista", inclusive la ruptura con este partido y la formación de uno nuevo, como fue barajado públicamente. Pero no fue eso lo que sucedió. A partir de 2009, lo que se vio fue justamente lo contrario, una nueva aproximación de esa corriente a la dirección del PS. Dos hechos marcaron ese movimiento: la integración de Helena Roseta a la lista de António Costa para las autárquicas de Lisboa y la participación de Alegre, en el acto de las legislativas en Coimbra, al lado de Sócrates.

El nuevo "Soares"

Si Alegre obtiene el apoyo del PS para su candidatura, como es su deseo y parece ser lo más probable, ésta tendrá un carácter completamente diferente a la de 2006. Ese año, Alegre aparecía como oposición al gobierno Sócrates e, independientemente de su deseo, acabó por debilitarlo al obtener más de 1 millón de votos. En las presidenciales de 2011, con el eventual apoyo del PS, la candidatura de Alegre tendrá el efecto opuesto: fortalecerá el gobierno Sócrates. Alegre en 2011 será el "Mario Soares" de 2006 y jugará el mismo papel de éste en ese enfrentamiento electoral. "Mi relación es con el PS. Es una relación con altibajos pero es una relación familiar", declaró Alegre en la entrevista al Expresso de 9/1/2010.

La opción del BE

Se prevén momentos muy duros para la clase trabajadora y la juventud. Es justamente para intentar evitar que haya una rebelión popular, como aconteció en Grecia en los últimos años, que el gobierno Sócrates/PS necesita de Manuel Alegre en la presidencia de la República, de preferencia apoyado por la izquierda que hoy está en la oposición al gobierno. Para no ser cómplice de esa "negociación" preventiva para salvar el régimen y el gobierno, el BE no debe apoyar a Manuel Alegre si este obtiene el apoyo del PS.
Por lo contrario, el BE debería tener la política de construir una candidatura de la izquierda, fuera del área gubernamental y en oposición al gobierno Sócrates/PS, para incentivar la lucha y las movilizaciones de los trabajadores y de los sectores populares contra ese mismo gobierno y sus políticas.

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