| La activista palestina Rana Hamadeh desafió al ejército israelí |
| Escrito por Soraya Misleh * |
| Viernes 29 de Junio de 2012 02:52 |
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El día 1° de mayo, la imagen de una mujer que se subió a un tanque israelí, frente a la cárcel israelí de Ofer, en la ciudad de Ramallah, Cisjordania, Palestina ocupada, ganó al mundo. La joven palestina, quien desafió al ejército ocupante, de nombre Rana Hamadeh, durante una protesta en solidaridad con los presos políticos palestinos, entonces en huelga de hambre, llama la atención sobre la resistencia femenina histórica en aquellas tierras. Las mujeres palestinas nunca rehuyeron la lucha. Por el contrario. Ya, a finales del siglo XIX, cuando se instalaron los primeros asentamientos sionistas en territorio palestino, ellas estuvieron en la línea del frente de las protestas contra la colonización que culminaría en la creación unilateral del Estado de Israel (el 15 de mayo de 1948). En 1903, período que marca el comienzo de la segunda ola de inmigración sionista -la primera se dio a partir de 1882-, crearon una asociación de mujeres. En los años 20, su actuación se fortaleció y, en 1929, se realizó el primer Congreso de Mujeres Arabes, en aquel destino, que resultó en la formación de organizaciones de género. Ellas, también, tuvieron un papel crucial en las revueltas de 1936 a 1939 contra el mandato británico y la entrega de tierras a los sionistas, en que los palestinos fueron totalmente desarmados, en una preparación para la limpieza étnica planificada, que fue llevada a cabo en 1948. En ese año, que marca la nakba (catástrofe), una brigada femenina, bautizada como Zahrat (pequeñas flores), se colocó, como durante toda la lucha, en la línea del frente contra la expropiación de su territorio. Ya, ante la consolidación del proyecto sionista, en 1965, fue creada la Unión General de las Mujeres Palestinas, vinculada a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Al inicio, su papel era todavía limitado, reservado a la asistencia social y a los cuidados de la salud. Pero, la política no fue dejada de lado. Acciones directas
En las Intifadas (levantamientos) de 1987 y el 2002, nuevamente las mujeres salieron a las calles. En la primera de ellas, las que vivían en las áreas rurales asumieron el papel central, pero las que residían en la región urbana también marcaron presencia. Para tener una idea, un tercio de las bajas era del sector femenino. Según escribió el historiador israelí Ilan Pappe, en Historia de Palestina moderna, la lucha era doble, contra los patrones de la sociedad patriarcal y la ocupación. El número de mujeres detenidas pasó de cientos, al inicio de la década del 70, a miles en los años 80. Después del último intercambio de prisioneros, en el 2011, nueve aún permanecen en las cárceles israelíes, que se han sumado a las protestas constantes contra las malas condiciones a que son sometidas, así como a todos los palestinos detenidos ilegalmente por las fuerzas de ocupación. A lo largo de toda esa trayectoria, las mujeres se destacaron también en otras trincheras de lucha, como en el campo de las palabras. En el ámbito cultural, entre las que merecen ser recordadas, se encuentra Fadwa Touqan, que nació en 1917, en la ciudad de Nablus, en Cisjordania, y falleció en el 2003. En palabras de Moshe Dayan, jefe del ejército israelí en la llamada Guerra de los Seis Días, en 1967, sus versos eran más subversivos que diez atentados. Las mujeres son las que más sufren en situaciones de emergencia humanitaria o conflictos armados y, por lo tanto, frente a la ocupación de territorios palestinos. Es lo que señala el documento divulgado por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en el 2010. Los datos son alarmantes: durante la última ofensiva a Gaza, a finales del 2008 e inicios del 2009, 114 fueron asesinadas; 40% no pudieron hacer el pre o post natal; y cuatro fueron asesinadas en función del bloqueo de aquellos años, por haber sido prohibidas de circular para obtener tratamientos especializados, medicamentos o servicios de salud adecuados. En Cisjordania, la situación es, igualmente, grave. Datos del 2007 indican que cerca de 70 mujeres dieron a luz en checkpoints (puestos de control israelíes), impedidas de pasar para tener a sus hijos con dignidad en las maternidades, siendo que seis de ellas sufrieron violencia, a pesar de estar en trabajo de parto. Treinta y cinco bebés murieron, además de cinco madres. Pero, no se intimidan. Representando a casi la mitad de la población total de 3,9 millones, en los territorios palestinos ocupados en 1967 (1,8 millones), están reunidas en diversas organizaciones, por educación, salud, trabajo, contra la ocupación y el sexismo. Allí, así como en los campos de refugiados, en que son miles, en la diáspora o donde hoy es Israel, siempre se hicieron y se hacen oír y notar, desafiando el proyecto sionista. En reciente visita a Palestina, la constatación de que la voz femenina es decisiva: “Antes salíamos de nuestra tierra, porque pensábamos que volveríamos en breve. Hoy pueden destruir nuestras casas, robar nuestros olivos, agredirnos, no nos callamos. Aunque tuviéramos que vivir en una tienda, aquí es nuestra tierra”. Sentimiento que expresó también Fadwa Tuqan, en el poema cuyo título en castellano sería “Me basta permanecer en su seno” [1]: Me basta morir en mi país ahí ser enterrada disolverme y ahí reducirme a nada resucitar como hierba en su tierra resucitar flor que una niña, crecida en mi, país arrancará, me basta estar en el seno de mi patria. tierra hierba flor [1] Em http://www.guata.com.br/poesiasempre/081126PS_poesia_palestina_de_combate.html, cuyos poemas fueron extraídos del libro "Poesía palestina de Combate", publicado en 1981, por la Editora Achiamé, en Río de Janeiro. Traducción de Jaime Cardoso y José Carlos Gondim. *Soraya Misleh es activista de la causa palestina en Brasil Fuente: Al Thawra, junio del 2012. Traducción Laura Sánchez
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Mujeres palestinas no le rehúyen a la lucha.jpg)
















